jueves, 19 de septiembre de 2013

El que será porque es...

Él.
Con una sonrisa traviesa y juguetona, con una mirada misteriosa en la que me reflejo yo.  Él, un caballero con alma de niño, que sabe jugar y disfrutar de los pequeños detalles pero que se esfuerza por lograr grandes cosas.  Él, apasionado por su causa, por su equipo, por su vida.  Él, que baila conmigo aunque no sepa bailar.  Él, que me toma de la mano para decirme que todo está bien.  Él, quien ama su trabajo y disfruta cada instante de lo que hace, que tiene éxito porque trabaja para obtenerlo.  Él, que no se preocupa por el dinero porque sabe que las cosas que valen la pena no se pueden comprar.

Él.

Ese hombre carismático, sencillo y soñador, que busca cambiar el mundo, un paso a la vez. Él, que se compromete con sus ideales y con su sociedad.  Ése que busca ser y hacer la diferencia, que lucha y se esfuerza y se levanta detrás de cada caída.  Ése que va a fracasar, pero no se va a rendir.  Ése que va a seguir intentando, esforzándose y creciendo.  Ése que me reta intelectualmente y que me invita a soñar y hacer cosas diferentes, a compartir sus locuras y a seguirme en las mías.  Él, que sabe alejar las nubes y hace que salga el sol en los días grises.

Él.

Aquel que puede caminar solo pero prefiere caminar conmigo.  Con quien comparto el rumbo y con quién sé que no estoy perdida.  Aquel que está ausente, pero no por mucho tiempo.  Aquel que sabe hacerme reír y que se ríe de mis bromas, aunque sean tontas, como a veces somos nosotros.  Él que comparte lo que sabe y que hace que aprendamos juntos, que crezcamos juntos.  Él, que sabe lo que quiere y va tras ello.  Ése, que me conoce, que me acepta, que me complementa, porque lo conozco, lo acepto y lo complemento.  Él, decidido, congruente, feliz. 

Aquel, ése, él, uno solo.  Y yo.  Nosotros.


Duelo y despedida...

Cada despedida es diferente.  Decir adiós es más fácil cuando sabes que el hola de nuevo vendrá pronto, cuando la esperanza de volverse a ve...