Soy una máquina de trabajo que funciona con chocolate, café, dulces, chistes malos, abrazos, películas, series, cosas cursis, aire libre, charlas amenas y magia... Yo sí creo en las hadas.
jueves, 19 de diciembre de 2013
La depresión es para pobres...
Tú no DEBES estar deprimido, tú que tienes amigos, que tienes planes que cumplir, que tienes talento o potencial; tú que eres querido y respetado. Tú no, porque tienes una vida que vivir, expectativas que cumplir, cosas que hacer y un perro que alimentar.
Tú no PUEDES estar deprimido, porque puedes observar las maravillas de la naturaleza, porque no tienes ningún impedimento físico, porque todo en tu cuerpo funciona perfectamente, porque tus ojos pueden ver, tus oídos oír, tus pies caminar y tu boca sonreír.
Tú NO, entiende, NO DEBES estar deprimido, porque no te corresponde, no es tu papel. Tú tienes todo lo que otros desearían, tú que ya tuviste una carrera e incluso una maestría, tú que creciste con sueños e ilusiones que no fueron pisoteadas por la realidad. Tú que no tienes hijos, que puedes viajar, darte tus gustos, tú que puedes disfrutar la vida, no puedes, ni debes estar deprimido.
No. Todos menos tú. ¿Cuántas personas desearían estar en tu lugar, sufriendo por lo que sufres tú y no por sus propios problemas? Deja de autocompadecerte, tus problemas no son problemas, no son lo suficientemente grandes, no importa que nadie sepa cuáles son.
Así que, déjales la depresión a los pobres, los desvalidos, los otros, por que tú... tú no puedes ni debes tener depresión.
miércoles, 13 de noviembre de 2013
Odio
Mis vecinas se odian y sus hijos se odian. No soportan verse cara a cara sin discutir, sin terminar en pleito. Mis vecinas se odian y sus hijos se odian por ello, por un conflicto que no es suyo pero que lo hicieron propio. Se odian, de tal forma, que a veces no sale una si afuera está la otra.
Mis vecinas se odian y sus hijos se odian, pero sus nietos no se odian, no aún, porque ellos no conocen el odio. Ellos aún no saben qué pasa, no entienden por qué no pueden acariciar al perro de la otra casa o por qué no los invitan a la otra fiesta, por qué no pueden jugar con ellos.
No, ellos no entienden, ellos no saben, ellos no odian. Pero odiarán, y continuarán el conflicto que iniciaron las abuelas, que los lleva a decir "no, ahí no puedes jugar", "nos van a regañar si vas para allá". Los nietos no tienen odio, no tienen culpa, no tienen idea.
Mis vecinas se odian y lo que me preocupa son sus nietos, los niños que pronto van a crecer y que se van a ver con prejuicios que no les corresponden, con los conflictos de sus padres y sus abuelas, porque les heredarán rencores y odios, a ellos cuya única culpa es no entender qué pasa.
Mis vecinas se odian, eso no me preocupa. Me preocupa estar ahí el día en que sus nietos comiencen a odiarse, porque sabré que habrá una generación más de odio, de disputas, de poco entendimientos, de peleas, de gritos y de inconformidades sin razón, sin por qués, sin más razón que el odio por odio.
Mis vecinas se odian, sus hijos se odian, sus nietos de odiarán... y nadie parece hacer nada al respecto.
sábado, 19 de octubre de 2013
Por qué soy profesor
- Soy creativa: aunque al parecer no lo suficiente
como para hacer un buen ensayo, pero si lo necesario para preparar una
clase, despertar a los chavos y mantener su atención de manera que se
interesen genuinamente en el contenido de la clase.
- Me aburro fácilmente: por lo que trato de variar
los estímulos para que mis alumnos no se aburran conmigo, cambiarlos de
lugar, cambiar de ambiente, poner retos o actividades grupales, etc.,
cosas que generen interés y no apatía.
- Me gusta aprender: Es decir, no me gusta ser la que
tiene toda la razón, me gusta generar polémica y que hayan discusiones
informadas, que sean los alumnos quienes expongan o propongan actividades
para aprender.
- Soy muy dinámica: atraigo la atención fácilmente ya
sea por mis acciones, mis palabras, mis movimientos o simplemente porque
me quedo en silencio. Puedo
contagiar la vibra aún en los peores horarios para dar clases.
De vuelta al agua
De nuevo, frente a frente. De nuevo el desafío.
De nuevo me enfrento a mi peor enemigo, en cada brazada, en cada patada, en cada vuelta de campana, pero mi enemigo no está a lado mío, en el carril de junto tratando de reducir su tiempo y hacer mejor marca, tampoco está afuera gritando palabras de aliento y buscando nuevas estrategias para mejorar mi rendimiento. No, el enemigo está ahí, dentro de mí, poniendo los pretextos, perdiendo el tiempo, haciendo justificaciones o haciendo cada día más.
De nuevo estoy ahí, a un salto de distancia. Ahí, en el agua, donde nadie se preocupa por mí, por mi forma, por mi peso. Me permite hacer lo que no me atrevo a ser: yo misma. Avanzar y seguir avanzando, a pesar del cansancio, de las limitaciones.
Cada 50, 100, 200 o 1000 metros; dorso, pecho, mariposa y libre. Un metro y dos más. Ahí, donde no hay nadie mas que yo, nadie que haga el trabajo por mí, nadie que lleve mis cuentas. Ahí estoy, hoy, y estaré mañana y pasado, cada día, luchando contra mí y a favor de mí.
Cada día un nuevo reto, en el mismo lugar y con el mismo enemigo.
jueves, 19 de septiembre de 2013
El que será porque es...
martes, 30 de julio de 2013
Keep going
jueves, 25 de abril de 2013
Suposiciones...
lunes, 22 de abril de 2013
Puedo escribir las indirectas más directas esta noche...
Puedo escribir las indirectas más directas esta noche.
Escribir, por ejemplo: "Que en esta noche estrellada,
necesitas más mi sonrisa que sus labios."
El viento de la noche gira en el cielo y baila.
Puedo escribir las indirectas más directas esta noche.
Yo lo quise, y a veces él también me quiso.
En las noches como ésta, lo soñé entre mis brazos,
y me besó tantas veces bajo el cielo infinito.
Él me quiso, a veces yo también lo quería.
Cómo no haber amado sus brillantes ojos chicos.
Puedo escribir las indirectas más directas esta noche.
Saber que no lo tengo. Sentir que me ha perdido.
Oir la noche inmensa, más inmensa sin él.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.
Qué importa que mi amor no pudiera aguardarlo.
La noche está estrellada y él no estará conmigo.
Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma está contenta con haberlo perdido.
Y para recordarlo, mis pensamientos lo buscan.
Mi corazón lo busca, y él, nunca estará conmigo.
La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, no seremos los mismos.
Ya no lo quiero, es cierto, pero cuánto lo quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.
De otro. Será de otro. Como suya pude ser.
Sin su voz, su cuerpo claro, ni sus ojos infinitos.
Ya no lo quiero, es cierto, pero tal vez lo quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
Aunque en noches como ésta me tuvo entre sus brazos,
mi alma no se atormenta por haberlo perdido.
Porque éste será el último dolor que él me causa,
y estos sean las últimas directas que yo le envío.
Tres es suficiente
Oportunidad, chance, circunstancia u ocasión. Primera llamada y no sucedió. No se canceló porque nunca hubo acuerdo previo. Nacido del después y del quizá, fue solo un plan sin realizar.
Dos.
Segunda llamada y no aparece. Cambio de planes, el pasado no es posible y la historia se repite. La situación se salió de control. Se re-agenda. Próxima función, espérela… sentada y paciente.
Tres.
Tercera llamada y terminamos. No apareció, no respondió, no se concretó. A pesar de las promesas; tantas y repetidas. Los “ahora sí” se convirtieron en “ahora no”, como siempre.
Y duele… porque si después de la tercera llamada no te das cuenta que esta obra nunca va a empezar seguirás perdiendo el tiempo, en un teatro vacío con una historia que no se va a llevar a cabo.
Cuestión de imaginar...
Imaginemos la historia de una pareja de amigos, dos jóvenes que se buscan con la mirada y que sonríen al encontrarse, dos viajeros de este siglo, en este mundo y en este espacio que coinciden, sin querer, en momentos de vida diferentes. Imaginen dos amigos, cualquiera, uno como yo y uno como él, que no seamos él y yo.
Imaginen que ella busca un pretexto, el que sea, pequeño o grande, significativo o insignificante para hablarle, para saber de él, para abrazarlo o verlo a los ojos, mientras él no desaprovecha los pretextos (aun sabiendo que son pretextos) que ella pone para hablarle, para abrazarla o verla a los ojos, pero sólo aprovecha esos momentos sin crear los suyos propios.
Imaginen sus indirectas, a veces sutiles como una mirada sostenida, como una sonrisa coqueta y a veces como pedradas que rompen cristales. Imaginen sus conversaciones una y miles, plagadas de frases trilladas y chistes locales; pláticas y discusiones, diálogos y largas tertulias. Imaginen sus celos, pocos o muchos, pero celos. Uno más, uno menos. Se pertenecen, en momentos y en instantes, y luego se vuelven entes libres que no se esperan aunque se esperen de por vida.
Imaginen a dos amigos, como niños de primaria. Él se burla, la hace enojar y luego lo compone todo haciéndola reír. Ella solo trata de agradarle, una tontería o quizá dos, siempre útil, siempre presente. Él está ahí, en los momentos en que ella ni siquiera sabía que necesitaba a alguien y ella está ahí, en los momentos en los que él no tiene a nadie más. Ella con el corazón abierto y él con los labios cerrados. Imaginen su relación, ella siempre disponible, siempre dispuesta; él siempre dispuesto pero nunca disponible.
Imaginen que estos amigos, porque solo son amigos, que se buscan y se quieren, hacen planes. Planes que nunca se realizan y situaciones que nunca se planean. Se citan y se cancelan, se buscan sin encontrarse y se encuentran cuando menos se buscan, pero siempre se sorprenden.
Imaginen que se quieren, porque se quieren, de una manera extraña, rara e inusual, pero se quieren. Lo han dicho, cada uno en un entorno diferente, cada uno de una manera distinta, pero siempre sincera, siempre de frente. Se quieren y lo saben, pero no se dejan aceptarlo. Shhh, nadie debe saberlo y “nadie” nos incluye a ustedes, a él y a mí, pero recuerden que no somos ni él ni yo.
Ironías...
lunes, 7 de enero de 2013
Aquí estoy...
Aquí estoy completamente como soy,
Sin equipo de protección con toda la ilusión prendida...
Aquí voy abriendo todo el corazón,
Para que entres sin precaución y no busques una salida...
Aquí estoy completamente como soy,
Sin signos de interrogación, sin miedos tras la sonrisa...
Duelo y despedida...
Cada despedida es diferente. Decir adiós es más fácil cuando sabes que el hola de nuevo vendrá pronto, cuando la esperanza de volverse a ve...
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VIERNES Hoy extrañé tu mensaje de buenos días, ya me había acostumbrado a esas 3 simples palabras que siempre veía al despertar y ponían una...
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Dados los anteriores sucesos en los que la vida de millones de mexicanos se vio afectada, y no me refiero a la enfermedad sino a la imposibi...
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Cada despedida es diferente. Decir adiós es más fácil cuando sabes que el hola de nuevo vendrá pronto, cuando la esperanza de volverse a ve...