martes, 24 de octubre de 2023

Se acabó

Hubo una vez una historia que comenzó como un cuento de hadas.  Dos personas que se vieron a los ojos y encontraron en la soledad del otro el reflejo de sí mismos. Dos vacíos que quisieron llenarse mutuamente. Dos entes incompletos que querían hacerse uno, que mientras más daban, menos tenían. 

Una historia de deseo y amor, con errores de uno que le dolían al otro, quien respondía con mentiras y engaños para hacer perder al uno. No hubo abusos, no hubo violencias, no hubo presión, pero tampoco crecimiento, ni logros, ni sueños cumplidos. Hubo lágrimas y momentos felices. Muchos de cada uno, pero poco de ambos, al mismo tiempo.  Hubo planes que se diluyeron con el tiempo y acuerdos que nunca dejaron de ser palabras. 

Hubo una historia y tuvo un final, que no necesariamente es feliz.  Un final, porque todo se acaba, aunque uno no quiera, porque el amor tiene fin, aunque el otro lo niegue. Hubo, pero ya no hay... porque ni el amor, ni las palabras, ni los deseos, ni las personas fueron suficientes. 

Se acabó.

Y con el final llegaron las noches sin lágrimas, sin angustia, sin desvelos. Llegaron los días vacíos, libres y sin otros planes más que ser uno mismo.  Se fueron las noches de acción e imaginación sin límite y llegaron los recuerdos y las memorias.  

Se acabó y comenzó el dolor que se camuflaba para no irse, queriendo quedarse y calar hondo.  Se acabó y el sufrimiento que apenas iniciaba ya asfixiaba. Porque cada final es un inicio, de lo mismo pero diferente forma. Amor, dolor, pasión, sufrimiento... inicio, final.  Todo y nada... Él y yo. 


jueves, 16 de marzo de 2023

Los objetos tienen alma

 Los objetos tienen alma

Se cubren con polvo esperando que alguien llegue y los descubra, los tome entre las manos y con un soplo de aire les quite el polvo acumulado, desean que las manos los acaricien aun que sea con un trapo intermediario. Desean ser vistos, reconocidos, recordados y mientras tanto se hacen pequeños, camuflados, se van haciendo invisibles a los ojos de quienes se han acostumbrado a ellos.  Desean ser vistos, pero se ocultan.  Desean ser amados, pero se esconden.  Es hasta que una mano amable los toca, los limpia, los usa... y así vuelven a vida.

Los objetos olvidados se hacen inútiles, se sienten solos, desechados y se descomponen porque el tiempo los va obligando a olvidar cómo funcionan, para qué están hechos, cuál es su sazón de ser. Los objetos olvidados se deterioran, el corazón se les alenta, la vida se les acorta, la tierra los envuelve y en lugar de unas manos tienen al polvo de cobija.  

Los objetos tienen alma, pero se cubre y se encierra en sí misma, evitando la vergüenza de no saberse útiles ni queridos, ni usados o reconocidos... muy parecido al ser humano. 


miércoles, 15 de marzo de 2023

Soy maestra...

Amo ser maestra, amo entrar a un salón de clases, preparar actividades y hasta calificar trabajos tediosos y mal escritos. Amo tener cada semestre personas nuevas de las cuales aprender. Amo tener retos llamados nuevos planes de estudio, nuevas materias, grupos difíciles o personas con dificultades para aprender.

Amo ayudarlos a descubrir lo que les gusta (o no), el potencial que tienen, perder el miedo y volver a intentar.  Amo hacer que mis alumnos se enfrenten a sí mismos y logren lo que creían que era imposible. Amo sufrir con las fechas límite y usarlas de pretexto para tomarme un café mientras leo ensayos, para mancharme las manos con tinta roja o para sorprenderme porque hicieron algo que no creían que fueran capaces de hacer. 

Amo comprar plumas de colores y lápices decorados para darlos de premio, repartir chocolates y compartirles paletas chiclosas.  Amo buscar pretextos para hacer clases más divertidas, para jugar con ellos, para hacer interacciones sustanciosas.  Amo generar aprendizajes, sueños y metas. 

Soy maestra, porque no puedo ser alumna toda la vida.

Duelo y despedida...

Cada despedida es diferente.  Decir adiós es más fácil cuando sabes que el hola de nuevo vendrá pronto, cuando la esperanza de volverse a ve...