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sábado, 5 de julio de 2025

Fin de semana...

VIERNES

Hoy extrañé tu mensaje de buenos días, ya me había acostumbrado a esas 3 simples palabras que siempre veía al despertar y ponían una sonrisa en mi rostro: "Buenos días, hermosa".

Me vestí como te gusta y me tomé unas fotos que pensé en compartirte pero no envié. No puedo estar sin respuestas de una persona que me hace pensar en él, que escribe diez días continuos y se silencia los cuatro siguientes.  Sabía cuál es la situación, pero no la condición. 

SÁBADO

Un día más de ausencia.  Sé que vas a estar pasándola bien, ¿cómo está tu familia?, ¿cuáles son los planes del fin de semana?  No sé cómo llevar esto, de niña me enseñaron a no envidiar, pero no me enseñaron a compartir.  ¿Cómo se comparte lo que no es tuyo? 

Quería saber de ti y resistí mis ganas de escribirte.  Tenía frío y no estabas para abrazarme. Me sentí triste y no pudiste consolarme. ¿Por qué debería seguir contigo, si tú sigues sin mí? 

DOMINGO

Yo quería todo al cien o al doscientos, no me conformaba con menos, pero contigo no supe contar.  Solo son mensajes y llamadas, me falta tu presencia.  Hay palabras clave para no escribir y temas que no se pueden tocar, mientras fantaseamos con el momento en que estaremos juntos, viéndonos a los ojos. 

Recuerdo la última conversación que tuvimos, el qué hubiera pasadao si... el cómo habría sido nuestra vida estando uno con el otro. Nuestro momento pudo haber sido hace 7 años, o no pudo ser nunca, pero definitivamente no puede ser hoy. 

LUNES

Mañana sabré de ti y espero de nuevo mi mensaje al despertar.  Quiero de nuevo las promesas porque certezas no hay, vivo de las ilusiones y los deseos que se convierten en planes, pero sabemos que son solo sueños. 

Y qué será de nosotros en las vacaciones de invierno, sabiendo que podemos estar juntos, sin estarlo.  Mientras pienso en ese futuro me pierdo el presente, ilusa, confusa, consciente de que lo que tengo no es real, pero existe. 

MARTES

Hoy, se reinicia el bucle y al despertar se diluyen las dudas, ahí está de nuevo el mensaje de buenos día, se reanudan los 10 días de esperanza, de ilusión y de cortejo.  Hoy regreso a las conversaciones sin límite de tiempo, sin nada que ocultar. hoy vuelvo a sonreirte a la distancia, con el sinsabor de los días que se acaban, de que todo tiene un final. 

Mientras tanto, cuéntame... ¿cómo va tu día?

martes, 26 de noviembre de 2019

No merezco... no lo acepto.

No me merezco ni las lágrimas en la almohada, ni la angustia en el corazón, ni tus malos gestos y palabras. No me merezco tus celos sin razón, tus preguntas incómodas y ni tus malos pensamientos.  No me merezco pensar que no soy suficiente, sentir que sigo sola, saber que no estás conmigo cien por ciento comprometido.  No me merezco tu postura de víctima, tu forma de devolver los enojos y tus ojos de furia cuando digo algo que no te parece.  No me merezco ni tu hiriente silencio, ni tus crueles palabras, mucho menos tu desdén y tus arrebatos. 

No lo merezco y me pregunto por qué continúo a tu lado y la respuesta que antes justificaba todo se va disolviendo entre tus manos... Porque el te quiero que podía aguantarlo todo se debilita, porque oír los te amo que antes fortalecían, hoy de sienten desgastados, porque las palabras suaves de amor que ayer endulzaban mis oídos hoy carecen de sentido.

Y no merezco menos amor del que me doy a mí misma y no necesito más preocupaciones que las que sola tengo... Así que no te preocupes, ya no te exijo, ya no te pido, ya no te considero... Ya no recordaré pendientes, ni sueños, ni ilusiones, ni metas juntos... Porque me merezco a alguien que me acompañe a reír, que incite a pensar, que luche conmigo y confíe en mí; alguien que use sus alas para volar a lado mío y me impulse a llegar más lejos como lo trato de hacer yo... Alguien que sea capaz de dejar atrás el pasado para reconocer el futuro y vivir pleno el presente.  Alguien cuyo sueño sea estar conmigo porque mi sueño es estar con él.

martes, 17 de septiembre de 2019

Una vez más

Otra caída, otra mentira, otra desilusión.
Mentir es tan fácil en los labios de otros que empiezas a creer que es lo común.
Verlo a los ojos, aceptar sus palabras, pensar que no es cierto y volver a empezar.
¿A quién creerle? ¿En quién confiar? ¿Lo que ven los ojos o lo que escuchan los oídos?

Pensar que no es cierto, que no se puede fingir la felicidad.
Hacerse la fuerte, mirarlo a los ojos, decidir cómo lo vas a encarar.
Porque una vez que dudas, la traición es inminente.

Conocer la verdad, encarar la mentira, decidir enfrentar.
Llorar, mentirse a si mismo, enfrentar lo que se sabe no es realidad.
Respirar, decidir: enfrentar o ignorar. Dudar o confiar.  Sonreír. Continuar.

sábado, 2 de febrero de 2019

Te quiero...

Quiero un contigo que no me sepa a costumbre, quiero un por siempre que no me sepa a obligación.
Espero sentir esa anticipación, esa emoción en cada beso, sin que se convierta en la monotonía de cualquier relación.
Quiero seguir jugando a encontrarnos, a que nuestras manos no se conocen y necesitan conectarse para saberse.
Quiero seguir ansiosa de no saber cuál será la próxima ocurrencia que pasará por tu cabeza y no saber cómo te volveré a ver.
Quiero conocer todos tus gestos, diferentes rostros en la misma piel, quiero adivinar tus pensamientos y verte fijamente antes de dormir.
Quiero estar ahí con cada nueva arruga, en cada nuevo sueño, en cada nueva felicidad, escuchar cada canción dedicada y entender que la letra es para nosotros dos.
Quiero construir lo que otros han destruido y hacer y ser juntos nuestra propia realidad, dormir contigo envuelta entre tus brazos y despertar a tu lado una vez más.

Quiero que no me duela el alma decir "te quiero", quiero un por siempre que tarde en llegar.
Quiero un infinito que contemos juntos, quiero quererte... y solo sé que no sé hacerlo.

viernes, 4 de julio de 2014

Lo siento.

Lamento haber llegado tarde y sacudir, de la nada, tu vida entera.  Lo siento, lamento verte a los ojos y saber qué hay detrás de tu mirada. Disculpa, lamento huir de tus manos pero abrazarte con tan indecente necesidad.  Perdón. Disculpa mis impulsos, estas ansias de tenerte cerca y los mil pretextos para estar a tu lado.  Perdón por tantos cafés, tantas sonrisas y las largas horas de plática. 

Lo siento, perdóname por ponerte entre la espada y la pared, perdón por no contenerme. Disculpa por malinterpretar lo malinterpretable y ver en ti algo más que un amigo.  Lo siento, perdón por no alejarme, perdón por estar ahí, por tratar de conocer tu historia... por tratar de construirte otra.  Lo siento, disculpa, perdón, es que sólo soy como soy,

Lo siento,  perdona mis ilusiones, mi manera de verte, mi forma de hablarte,  mis ganas de buscarte.  Lo siento, debería ignorarte, no responderte, no llamarte, no pensarte y dejar de soñarte. Perdón,  no acepto la verdad,  aun no me hago a la idea de que lo que hay entre nosotros no se haga realidad. 

Perdón,  disculpa, lo siento... lamento no tener la suficiente valentía para robarte el beso que tanto he esperado.  Lo siento,  no por ti ni lo que pienses, sino por mí,  por lo que quiero, por lo que aún sigo esperando.  Perdona, fue sin intención.   Disculpa,  no volverá a pasar.  Lo siento,  y estoy segura que tú también.

Lo siento, disculpa,  perdón. Te confundí,  no con alguien sino a ti mismo.

jueves, 27 de febrero de 2014

Así... o no.

Lo vio, se enamoró, cayó en esa mirada profunda, en ese mar fangoso que tenía por ojos.
Sonrió, se enamoró, de esa sonrisa traviesa, de esos dientes blancos, de las perlas relucientes, de los labios encurvados.
Habló, se enamoró, de su voz ronca, coqueta, de su acento extraño y su siseante hablado.
Calló, se enamoró, de su porte, de su silencio, de sus pensamientos, de su mirada perdida, de las ideas en su cabeza.
La abrazó, se enamoró, de sus brazos fuertes, del calor que emanaba, de la manera en que sus brazos la rodeaban para no dejarla ir.
La esperó, se enamoró, de su paciencia, de su tranquilidad, de sus atenciones. de su manera de ser y de dejar pasar, sin prisa, con tiempo, sin falta.
Lo escuchó, se enamoró, de sus experiencias, de sus aventuras, de sus tropiezos y sus debilidades, de todo lo que había pasado y el futuro que planeaba vivir.

Lo conoció, se enamoró.  Lo conoció completo, Lo conoció con calma. Lo conoció poco a poco.  Lo conoció con tiempo.  Le adivinó la mirada.

Se dejó conocer, lo enamoró.  Lo enamoró con sus ojos, con su boca, con su voz, con su calor, con su tiempo, con su palabra y sin ella, a pesar del pasado, con su presente y aún sin futuro.

Porque se vieron a los ojos y se enamoraron, se sonrieron y se enamoraron, hablaron y se enamoraron, callaron y se enamoraron, se abrazaron y se enamoraron, vivieron y se enamoraron, porque tarde o temprano se dieron cuenta que eran el uno para el otro, a pesar de que el otro aún no estaba seguro.



jueves, 19 de septiembre de 2013

El que será porque es...

Él.
Con una sonrisa traviesa y juguetona, con una mirada misteriosa en la que me reflejo yo.  Él, un caballero con alma de niño, que sabe jugar y disfrutar de los pequeños detalles pero que se esfuerza por lograr grandes cosas.  Él, apasionado por su causa, por su equipo, por su vida.  Él, que baila conmigo aunque no sepa bailar.  Él, que me toma de la mano para decirme que todo está bien.  Él, quien ama su trabajo y disfruta cada instante de lo que hace, que tiene éxito porque trabaja para obtenerlo.  Él, que no se preocupa por el dinero porque sabe que las cosas que valen la pena no se pueden comprar.

Él.

Ese hombre carismático, sencillo y soñador, que busca cambiar el mundo, un paso a la vez. Él, que se compromete con sus ideales y con su sociedad.  Ése que busca ser y hacer la diferencia, que lucha y se esfuerza y se levanta detrás de cada caída.  Ése que va a fracasar, pero no se va a rendir.  Ése que va a seguir intentando, esforzándose y creciendo.  Ése que me reta intelectualmente y que me invita a soñar y hacer cosas diferentes, a compartir sus locuras y a seguirme en las mías.  Él, que sabe alejar las nubes y hace que salga el sol en los días grises.

Él.

Aquel que puede caminar solo pero prefiere caminar conmigo.  Con quien comparto el rumbo y con quién sé que no estoy perdida.  Aquel que está ausente, pero no por mucho tiempo.  Aquel que sabe hacerme reír y que se ríe de mis bromas, aunque sean tontas, como a veces somos nosotros.  Él que comparte lo que sabe y que hace que aprendamos juntos, que crezcamos juntos.  Él, que sabe lo que quiere y va tras ello.  Ése, que me conoce, que me acepta, que me complementa, porque lo conozco, lo acepto y lo complemento.  Él, decidido, congruente, feliz. 

Aquel, ése, él, uno solo.  Y yo.  Nosotros.


martes, 30 de julio de 2013

Keep going

Sin cosquillas, sin sonrisas, sin nervios.  Volverte a ver sin saber si las mariposas emigraron o se extinguieron pero con la certeza de que ya no están aquí. Volver a estar a tu lado sin esperar nada de ti, porque ya tuve todo lo que necesitaba y fue suficiente.  Volver a reflejarme en tu mirada y sonreír tranquila sin dejar que me conquiste como siempre lo había hecho.  Volver a estar entre tus brazos, así, como siempre, negándolo todo... Volver o avanzar, pero nueva, renovada, consciente, tranquila, feliz.  Sin cosquillas, sin sonrisas y sin nervios.

lunes, 22 de abril de 2013

Cuestión de imaginar...


Imaginemos la historia de una pareja de amigos, dos jóvenes que se buscan con la mirada y que sonríen al encontrarse, dos viajeros de este siglo, en este mundo y en este espacio que coinciden, sin querer, en momentos de vida diferentes. Imaginen dos amigos, cualquiera, uno como yo y uno como él, que no seamos él y yo.

Imaginen que ella busca un pretexto, el que sea, pequeño o grande, significativo o insignificante para hablarle, para saber de él, para abrazarlo o verlo a los ojos, mientras él no desaprovecha los pretextos (aun sabiendo que son pretextos) que ella pone para hablarle, para abrazarla o verla a los ojos, pero sólo aprovecha esos momentos sin crear los suyos propios.

Imaginen sus indirectas, a veces sutiles como una mirada sostenida, como una sonrisa coqueta y a veces como pedradas que rompen cristales. Imaginen sus conversaciones una y miles, plagadas de frases trilladas y chistes locales; pláticas y discusiones, diálogos y largas tertulias. Imaginen sus celos, pocos o muchos, pero celos. Uno más, uno menos. Se pertenecen, en momentos y en instantes, y luego se vuelven entes libres que no se esperan aunque se esperen de por vida.

Imaginen a dos amigos, como niños de primaria. Él se burla, la hace enojar y luego lo compone todo haciéndola reír. Ella solo trata de agradarle, una tontería o quizá dos, siempre útil, siempre presente. Él está ahí, en los momentos en que ella ni siquiera sabía que necesitaba a alguien y ella está ahí, en los momentos en los que él no tiene a nadie más. Ella con el corazón abierto y él con los labios cerrados. Imaginen su relación, ella siempre disponible, siempre dispuesta; él siempre dispuesto pero nunca disponible.

Imaginen que estos amigos, porque solo son amigos, que se buscan y se quieren, hacen planes. Planes que nunca se realizan y situaciones que nunca se planean. Se citan y se cancelan, se buscan sin encontrarse y se encuentran cuando menos se buscan, pero siempre se sorprenden.

Imaginen que se quieren, porque se quieren, de una manera extraña, rara e inusual, pero se quieren. Lo han dicho, cada uno en un entorno diferente, cada uno de una manera distinta, pero siempre sincera, siempre de frente. Se quieren y lo saben, pero no se dejan aceptarlo. Shhh, nadie debe saberlo y “nadie” nos incluye a ustedes, a él y a mí, pero recuerden que no somos ni él ni yo.

miércoles, 17 de octubre de 2012

No más

No me abraces, porque cuando lo haces creo que el mundo es perfecto y no lo es.  No vuelvas a acercarte a mí como lo haces siempre, con la misma mirada y la estúpida sonrisa que me enamora.  No camines hacia a mí como si todo estuviera bien porque sabes que no es cierto.  No quiero volver a caer, porque soy lo suficientemente tonta para hacerlo.  No quiero que me mires, ni que me hables, ni que me abraces.. porque ya lloré en tus brazos una vez y creo que una vez es suficiente.

No voy a derramar una lágrima más por ti, aunque mis ojos estén vidriosos y cubiertos de agua.. no rodará ninguna gota por mi mejilla. 

No habrá más pretextos, más búsquedas, más esperas.. no habrá más esperanzas, más expectativas ni más ilusiones.  No habrá más abrazos... porque no puedo soportarlos... sentir tu corazón y el mío latiendo al mismo ritmo... apuntando a lados diferentes.


lunes, 10 de septiembre de 2012

Keep calm & Be just friends...

Eres linda, simpática, alegre, bonachona, vives sin preocupaciones y eres feliz. Recuérdalo. Recuérdalo siempre que, como hoy, estés soltando una lágrima que no merece ser desperdiciada porque, nuevamente, te enfrentas a la realidad que nunca olvidaste.


Eres buena amiga, quizá demasiado, y siempre estás disponible para todos menos para ti. Así eres. Así acéptate. Y ahora, move on… ya lo sabías, siempre ha sido así y no vas a cambiar por una nueva decepción que se agrega a la lista.


Eres como eres y te quieren. Quizá no como esperas, quizá no como quieres; pero te quieren. Y si no es así ¿qué importa? No tratas de quedar bien ¿o sí? No tratas de complacer a nadie ¿necesitas que te lo recuerde?


Eres tú y eso es lo que importa. Eres lo que queda después de cada corazón roto. Eres lo que siempre has sido a pesar de cada golpe y magulladura. Eres lo que se levanta después de cada caída y eres la ceniza que renace. Eres esa persona que vuelve a comenzar.


Eres lo que has querido… y has querido mucho. Eres esa sonrisa y esos ojos rojos. Eres cada abrazo y cada complacencia. Eres el dolor que dejas ir y las personas que conservas. Eres lo que das y no lo que te quedas. Eres, y eres mucho. Eres todo lo que has hecho y lo que has dejado de hacer. Eres, simplemente eres.


Eres cada lección aprendida y cada aprendizaje compartido. Eres cada palabra que sale de tu boca y cada consejo que tomas. Eres, a pesar de lo que eres. Eres lo que piensas, lo que creas y lo que destruyes. Eres la huella que dejas y el polvo que levantas.


Y eres... amiga, siempre amiga. Recuerda eso también. Antes de ilusionarte, antes de despegar los pies del suelo. Eres amiga porque nunca hay hechos. Eres tú y no tu reflejo en su mirada. Eres tú y no la calidez de su sonrisa. Así que antes de soñar, antes de creer y antes de inventar historias, recuerda: amigos, simplemente amigos y nada más.

martes, 4 de septiembre de 2012

Escribir

Quiero escribir una historia que no trate ni de ti ni de mí sino de nosotros, la historia de la que no somos protagonistas, la historia que no hemos vivido pero hemos soñado. Quiero escribir, escribirte.. Pero quizá las letras no sean suficiente, de hecho nunca lo son.. Siempre hay más que decir después de un punto final, pues la historia, esta historia, nuestra historia, no terminará con un "y vivieron felices para siempre".


Quiero escribir pero no sé de qué.. Sí no hay nosotros, no hay ahora y no hay futuro. Quiero escribir y quiero que me leas a ver si entiendes que estas letras tienen tu nombre y que estas manos que tienen ganas de escribir se mueren por tocarte y que esta historia que no permites ser tiene ganas de realizarse.. Y está boca seca por decir tu nombre quiere encontrarse con tus labios que se resisten a nombrarme...


Pero tus manos y tus ojos, que conocen nuestra historia, a esos no los engañas, porque me han visto y hemos sido uno más de una vez.. Porque esta estúpida sonrisa que dejas en mi cara la copio de la estúpida sonrisa que te dejan mis palabras.


Tu historia y mi historia, quizá nunca sean nuestra.. quizá por eso la historia que no es tuya ni mía ni nuestra, sea mejor no escribirla...

martes, 21 de agosto de 2012

Esperar-te

Te espero, ilusionada, emocionada y con los pies en la tierra, sabiendo que no tendremos un futuro y que, inciertamente, tampoco tenemos un presente.

Yo, que no tengo tiempo para ti, te busco por que sé que no tendrás tiempo para mí y no habrá que quedar bien porque no hay, ni habrá ningún compromiso. A pesar de saber que embono perfecto entre tus brazos y a pesar de tanto disfrutar estar en tu mirada, pero sobre todo, a pesar de saber que nadie puede hacerme sonreír de la manera en que lo haces tú.

Te espero porque sé esperar, porque lo he hecho siempre y puedo volverlo a hacer. Te espero porque esperar es fácil, no hay nada más que hacer que dejar correr el tiempo, dejar que pase y se escabulla entre los dedos, esperar es dejar de hacer y hacer es lo difícil.

Te quiero a ti porque no puedo querer a nadie, porque no tengo tiempo para hacerlo y tú tampoco.

Te quiero a ti, no quiero tu tiempo, no quiero tu presencia. Quiero un pensamiento, quiero una ilusión, quiero saber que estas ahí aunque no sea cierto, quiero creer, quiero soñar. No te quiero a ti a pesar de quererte como te quiero, quiero lo que me das, porque no es suficiente, porque siempre se quiere más y ese más sólo lo tendré contigo en pocas y escasas dosis, lo sé, de la misma manera en la que te dejas conocer, de la misma manera en la que te dejas querer, así como eres haciéndolo que siempre haces: tratando de estar, tratando de querer, tratando de ser… sin estar, querer ni ser…

Puedo esperar y quiero esperarte…

Te espero, despacio y sin prisas, teniendo de ti a veces un minuto y a veces dos; esperando de ti un mensaje, una llamada o sólo un pensamiento. No quiero que estés, quiero estar. Quiero mantenerme presente en tu vida, en tu mente, en tus opciones… en tu quizá y tu después.

No te pido el ahora porque yo misma no puedo ofrecerlo. No te pido una vida de dicha y felicidad porque no creo en ello. Te ofrezco esperar, ¿cuánto? No sé, quizá hasta siempre o quizá hasta nunca, pero esperar. Esperar a que el tiempo nos ponga a ti y a mí en el camino correcto, aunque quizá, al final, pisemos caminos diferentes.

martes, 17 de abril de 2012

Ese día...

El día que te decidas a romper el silencio te diré todo lo que te he escrito en tantos modos y en tantas formas.

El día que decidas hablar de frente te diré lo que siento, lo que pienso y lo que creo.

El día que te atrevas a verme a los ojos otra vez verás lo que siento reflejado en mi mirada.

lunes, 16 de abril de 2012

Tú si..

Tú si puedes dejar que el silencio hable por ti y lanzar piedras al aire que deban ser cachadas, desaparecer semanas y meses sin decir nada a nadie, puedes salir y entrar en mi vida como te plazca, puedes crear ilusiones y luego romperlas, en pedacitos… muchos.

Puedes aparecer un día y endulzar mi existencia con tu simple, vana y común presencia; eres capaz de remover los miedos y crear remolinos y crear confusiones; el que dice que no y actúa con un sí, el que no traiciona pero engaña, el que sabe cómo hacerme pensar en ti.

¿Y yo? Yo fui masa moldeable en tus manos, fui la que esperaba tu decisión, tu llamada, tu presencia, la que no diría, no juzgaría… Fui la que sonreía a tu encuentro, la que deseaba lo que no era suyo, la que sabía que no tendría lo que disfruta…

Hoy, soy la que deja ir, la que no te buscará, la que no hablará de nuevo… Seguiré amiga pero no esperes nada más de mí, por que seré como suelo ser con todos excepto contigo... tú el que podía hacer lo que yo no... el que había ido y venido a su antojo, eres el que ahora se topa con sus propias acciones.

Yo soy la que ahora se queda callada, la que esperó demasiado de ti y de sí misma, la que no puede olvidar pero quiere decir adiós. Tú eres el que ha elegido y tomaste tu decisión; aunque, a fin de cuentas, siempre decidiste todo.

viernes, 24 de febrero de 2012

Ah... y no estoy ardido...

Las canciones de ardidos se disfrutan más cuando no estás ardido ¿por qué? Fácil… no tienes emociones, solo recuerdos. Las letras se analizan a mayor profundidad, los acordes ya no abren las heridas y la enjundia con que se canta no les echa sal.


Cantar canciones de ardidos cuando no estás ardido debería ser un hobbie, una actividad de recreación, algo que nos permita desahogar el alma de vez en cuando y poco a poco para que en los momentos de dolor, no nos pegue tanto y, ya de perdis, nos la sepamos y la cantemos bien.


En cuanto al repertorio, hay mucho de dónde escoger… y aunque la banda y la trova se vuelven las primeras opciones, no podemos olvidar otros géneros que nos permitirían cortarnos las venas más ad hoc a nuestro estilo. Por esta razón, hay quienes prefieren a Luis Mirrey y su versión de Ahora te puedes marchar o a Christian Castro cantando al Príncipe o su (tan conocida) Es mejor así, mientras otros escuchan a Camila y su Mientes o a Shakira con el Si te vas… y es que no tiene que ser banda, grupero, norteño, tambora o mariachi para expresar ardidez…


Sin embargo, las favoritas de todos siempre serán aquellas en las que le digamos a la otra persona, de la manera más explícita posible, que la odiamos por lo que nos hizo; y esas letras son fáciles de encontrar en las canciones más arrabaleras como: Ojalá que te mueras, Ni que valieras tanto, Alguien te va a hacer llorar, Humíllate, Que te ruegue quien te quiera y A Chillar a otra parte, por mencionar muy pocas y es que este género expresa el sentir del pueblo y el pueblo se encuentra siempre herido.


Pero, no olvidemos por qué son canciones de ardidos. En este tipo de canciones hay un factor que las distingue del resto: por más que se le diga “ya te olvidé”, se le sigue cantando y mentando y recordando, haciendo notar que aún sigue presente y sigue importando, así que eso de Ya no me importas, Te voy a olvidar, Se las voy a dar a otro, Soy más cabrón que bonito, Lástima me das y Lo mejor fue perderte quedan, como siempre, como puras amenazas.


Entre las féminas se prefieren aquellas canciones que sean interpretadas por una mujer y aunque me gustaría llamarlas “damas”, pocas alcanzarían ese nivel debido a la manera en que deciden expresar sus dolencias y es que todos conocemos a esas mujeres que le cantan al hombre que las abandonó y, obviamente, conocemos sus canciones, ¿ejemplos? Rata de dos patas, Insensible a ti, Mudanzas, Él me mintió, Ojalá que no puedas… ¿o qué no te las sabes?


Para los hombres, también hay muchas opciones para hacerle sentir a su ex amada todo el cariño que aún les queda por compartir, es por eso que las canciones van con los mejores deseos: Acábame de matar, Cuando yo quiera haz de volver, Échame a mi la culpa, Despreciado me voy, Compárame, Por la sombrita… pero eso sí, dejando abierta la posibilidad de volver, rogándoles por un perdón y acompañado de un para siempre, para que ellos puedan preguntar haciéndose los importantes: ¿Perdón, por qué?, ¿Y qué pasó? ¿A dónde estabas? Pero sobre todo: ¿Qué me vas a dar si vuelvo?


Y por si fuera poco con las canciones, uno necesita aprenderse por adelantado esas frases que diría de encontrarse frente a una botella de alcohol, con el reciente corazón roto y mandando saludos a la madre del o la … innombrable … y es que el “¿Me estás oyendo inútil?” is too mainstream, ahora se necesitan nuevas advertencias, nuevos comentarios, nuevos “saludos”, preguntar por ejemplo: para qué quiero las croquetas, si ya se me fue el perro o mandarle un sobrecito de whiskas para que alimenten a la gata y es que para que quiero un hombre, si en la calle hay muchos perros.. y claro que entre los perros hay razas pero, ¡já! hasta la basura se separa; pero estas frases tan creativas no se crean en medio del dolor sino por adelantado, cuando las canciones son disfrutadas y no sufridas, es decir, cuando oímos canciones de ardidos sin estar ardidos.


Y es que… habiendo tanto de dónde escoger, uno debe elegir sus favoritas desde antes y tenerlas listas en una playlist que bien podría llamarse: “reprodúzcase en caso de emergencia”, y que pudiera curar entrando por los oídos y saliendo por la boca, con emoción, con dolor y pedacitos de corazón… pero eso si, bien dichas, porque para eso se escuchan canciones de ardidos cuando no estamos ardidos, así que los dejo que dejé en pausa a Paquita, Dalessio, Pesado, La arrolladora, Intocable y más…

lunes, 9 de enero de 2012

Cuando...

Pienso en ti, aunque no lo sepas, aunque no puedas saberlo, aún cuando creas que estas letras no te corresponden. Pienso en ti y en lo que vivimos juntos, lo que creamos, en aquello que me escribiste y todo lo que dijiste en mi oído, en la canción que cantamos y que fue nuestro himno, pienso en ti y en mí y en nuestra manera de ser felices.

A veces, no se por qué, cruza por mi mente un pensamiento para ti, esperando que estés bien, queriendo saber más de ti, queriendo encontrar un pretexto para dirigirte la palabra o para darte un abrazo, por que los tuyos me hacen falta. Sé que es nostalgia y por eso no te busco a pesar de haber pasado tanto tiempo. Aunque sé que estarás ahí, cuando te necesite por necesidad... no por necedad, como ahora.

Me haces falta, y soy egoísta, pues sé que yo te sobro, porque tu vida aunque incompleta no tiene lugar para mí. Aunque estés cerca y aunque pueda verte cuando quiera, aún cuando puedo disfrutar de tu presencia sin necesidad de buscarte. Aún cuando sé cruzarme por tu vida por casualidad... me haces falta.

viernes, 6 de enero de 2012

Pie derecho

Inicio de año, los mejores deseos, los abrazos, los propósitos… deshacernos del pasado y dar la bienvenida a las nuevas bendiciones. El pretexto ideal para dejar atrás lo que duele e iniciar con el pie derecho, tomando las decisiones que van a cambiar nuestra vida, positivamente.


El 1 de enero viene con grandes resoluciones y grandes ilusiones también. En enero, soñamos y creemos. Todo es posible. Dejar atrás los malos hábitos, bajar los kilos que hemos subido y mantenido por años, cambiar el trabajo (o el sueldo) que ya no nos satisface, comprar la casa de nuestro sueño (sin tener semanas cotizadas) o viajar al extranjero sin tener dinero ahorrado, y cuando digo “todo es posible” es porque todo es posible incluso separarse de un mal amor y sacar del corazón los buenos y malos recuerdos y es que, a veces, los buenos recuerdos duelen más que los malos.


Iniciar un año nuevo nos da esperanza de corregir nuestros errores, ignorarlos, enterrarlos u olvidarlos pues “lo que no fue en tu año no fue en tu daño”. Las esperanzas de cambiar el pasado, encontrar un nuevo amor, sacar un clavo o encontrar quien enjugue las lágrimas del corazón roto son solo esperanzas.


Decisión. Lo queremos todo y nos decidimos a nada, la voluntad con la que iniciamos el año se va diluyendo, se difumina; las ganas de cumplir nuestros propósitos disminuyen, se agotan, se acaban… Y al final del año… terminamos con más recuerdos, más determinaciones, más errores, más deseos, más realidades, más ilusiones, más desilusiones, más experiencias, más resbalones, más logros, más caídas, más éxitos, más moretones, más satisfacciones, más amores, más cicatrices, más alegrías, más decepciones… más y más, de lo que sea, pero siempre más… Al final de cada año queremos volver a cambiarlo todo, porque nada es suficiente.


Pero este año haré que mi propósito valga la pena… porque mantener lo que hoy tengo no sirve más que para lastimarme y ¿más heridas? No, gracias… ya tengo suficientes.


Gracias 2011, gracias por todo, me dejas muchas lecciones y muchas decisiones. Te agradezco lo mucho que me diste y lo mucho que me quitaste. Te entrego lo que te pertenece, eso que sabíamos era “cuestión de tiempo” te lo regreso. Llévate lo tuyo, que he decidido que el inicio de este año será con un solo pie, el derecho, aunque tenga que caminarlo sola.

domingo, 11 de septiembre de 2011

Montón de estrellas

Hubiera bastado con un poner mi cabeza sobre tu hombro una vez más para volver a caer en tus redes. Hubiera bastado compartir contigo otro café para traerte de nuevo a mi vida. Hubiera bastado un abrazo, uno más para hacerme bajar mis defensas. Hubiera bastado con una sonrisa para subir al cielo y bajarte un montón de estrellas.

Pero es mejor así, saberte lejos y no quererte cerca. Es mejor curar las heridas con la distancia que con el tiempo. Es mejor así, sonreír por cortesía que sonreír por amor. Es mejor dejar pasar lo que sabemos que nos hará daño a pesar de desearlo tanto. Es mejor así, fingir.

Porque yo en el amor, seguiré siendo tu idiota…

viernes, 26 de agosto de 2011

Enamórate

Busca alguien que sea un poco más como tú y un poco menos como yo y enamórate. Mantente atento que puede estar en cualquier lugar y aparecer en cualquier momento, así cuando la encuentres, sea como sea, recuerda que eso no importa. Enamórate del color de sus ojos o el calor de su mirada, de lo grueso de sus labios o lo delgada que es su piel, usa la excusa que más te convenga pero enamórate.

Enamórate de alguien que te contagie la risa y te haga más amenas las mañanas, alguien que enjugue tus lágrimas y te haga llevadera la carga. Enamórate de alguien cuyos chistes te hagan reír, cuyos comentarios te interesen y cuya forma de ser te sea misteriosa, atractiva e intrigante.

Enamórate de alguien que pueda amarte y no solo quererte, alguien a quien puedas entregarte por completo, alguien que te haga feliz, en todo y nada a medias.

Enamórate de un ella, de un él, de un perro, de un gato o de una piedra, de lo que sea pero enamórate, enamórate y date prisa, enamórate ya. Enamórate, no importa el cómo, no importa el porqué, sólo enamórate, hazlo y déjame en paz lo antes posible, déjame respirar de nuevo el aire sin tu aroma y ver el panorama sin tenerte en el horizonte.

Por tu bien y por el mío, enamórate.

Duelo y despedida...

Cada despedida es diferente.  Decir adiós es más fácil cuando sabes que el hola de nuevo vendrá pronto, cuando la esperanza de volverse a ve...