VIERNES
Hoy extrañé tu mensaje de buenos días, ya me había acostumbrado a esas 3 simples palabras que siempre veía al despertar y ponían una sonrisa en mi rostro: "Buenos días, hermosa".
Me vestí como te gusta y me tomé unas fotos que pensé en compartirte pero no envié. No puedo estar sin respuestas de una persona que me hace pensar en él, que escribe diez días continuos y se silencia los cuatro siguientes. Sabía cuál es la situación, pero no la condición.
SÁBADO
Un día más de ausencia. Sé que vas a estar pasándola bien, ¿cómo está tu familia?, ¿cuáles son los planes del fin de semana? No sé cómo llevar esto, de niña me enseñaron a no envidiar, pero no me enseñaron a compartir. ¿Cómo se comparte lo que no es tuyo?
Quería saber de ti y resistí mis ganas de escribirte. Tenía frío y no estabas para abrazarme. Me sentí triste y no pudiste consolarme. ¿Por qué debería seguir contigo, si tú sigues sin mí?
DOMINGO
Yo quería todo al cien o al doscientos, no me conformaba con menos, pero contigo no supe contar. Solo son mensajes y llamadas, me falta tu presencia. Hay palabras clave para no escribir y temas que no se pueden tocar, mientras fantaseamos con el momento en que estaremos juntos, viéndonos a los ojos.
Recuerdo la última conversación que tuvimos, el qué hubiera pasadao si... el cómo habría sido nuestra vida estando uno con el otro. Nuestro momento pudo haber sido hace 7 años, o no pudo ser nunca, pero definitivamente no puede ser hoy.
LUNES
Mañana sabré de ti y espero de nuevo mi mensaje al despertar. Quiero de nuevo las promesas porque certezas no hay, vivo de las ilusiones y los deseos que se convierten en planes, pero sabemos que son solo sueños.
Y qué será de nosotros en las vacaciones de invierno, sabiendo que podemos estar juntos, sin estarlo. Mientras pienso en ese futuro me pierdo el presente, ilusa, confusa, consciente de que lo que tengo no es real, pero existe.
MARTES
Hoy, se reinicia el bucle y al despertar se diluyen las dudas, ahí está de nuevo el mensaje de buenos día, se reanudan los 10 días de esperanza, de ilusión y de cortejo. Hoy regreso a las conversaciones sin límite de tiempo, sin nada que ocultar. hoy vuelvo a sonreirte a la distancia, con el sinsabor de los días que se acaban, de que todo tiene un final.
Mientras tanto, cuéntame... ¿cómo va tu día?