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sábado, 5 de julio de 2025

Fin de semana...

VIERNES

Hoy extrañé tu mensaje de buenos días, ya me había acostumbrado a esas 3 simples palabras que siempre veía al despertar y ponían una sonrisa en mi rostro: "Buenos días, hermosa".

Me vestí como te gusta y me tomé unas fotos que pensé en compartirte pero no envié. No puedo estar sin respuestas de una persona que me hace pensar en él, que escribe diez días continuos y se silencia los cuatro siguientes.  Sabía cuál es la situación, pero no la condición. 

SÁBADO

Un día más de ausencia.  Sé que vas a estar pasándola bien, ¿cómo está tu familia?, ¿cuáles son los planes del fin de semana?  No sé cómo llevar esto, de niña me enseñaron a no envidiar, pero no me enseñaron a compartir.  ¿Cómo se comparte lo que no es tuyo? 

Quería saber de ti y resistí mis ganas de escribirte.  Tenía frío y no estabas para abrazarme. Me sentí triste y no pudiste consolarme. ¿Por qué debería seguir contigo, si tú sigues sin mí? 

DOMINGO

Yo quería todo al cien o al doscientos, no me conformaba con menos, pero contigo no supe contar.  Solo son mensajes y llamadas, me falta tu presencia.  Hay palabras clave para no escribir y temas que no se pueden tocar, mientras fantaseamos con el momento en que estaremos juntos, viéndonos a los ojos. 

Recuerdo la última conversación que tuvimos, el qué hubiera pasadao si... el cómo habría sido nuestra vida estando uno con el otro. Nuestro momento pudo haber sido hace 7 años, o no pudo ser nunca, pero definitivamente no puede ser hoy. 

LUNES

Mañana sabré de ti y espero de nuevo mi mensaje al despertar.  Quiero de nuevo las promesas porque certezas no hay, vivo de las ilusiones y los deseos que se convierten en planes, pero sabemos que son solo sueños. 

Y qué será de nosotros en las vacaciones de invierno, sabiendo que podemos estar juntos, sin estarlo.  Mientras pienso en ese futuro me pierdo el presente, ilusa, confusa, consciente de que lo que tengo no es real, pero existe. 

MARTES

Hoy, se reinicia el bucle y al despertar se diluyen las dudas, ahí está de nuevo el mensaje de buenos día, se reanudan los 10 días de esperanza, de ilusión y de cortejo.  Hoy regreso a las conversaciones sin límite de tiempo, sin nada que ocultar. hoy vuelvo a sonreirte a la distancia, con el sinsabor de los días que se acaban, de que todo tiene un final. 

Mientras tanto, cuéntame... ¿cómo va tu día?

miércoles, 12 de marzo de 2025

Diatriba del lector

Llovía

Sí, siempre llueve, pero... ¿qué más?

Llovía. En su calle, en sus ojos, en su corazón.

Melancólico, sí. Incompleto, también.

Llovía. En su calle, en sus ojos, en su corazón. Él la observaba a lo lejos

¿Es un él? Creí que era ella. 

Llovía. En su calle, en sus ojos, en su corazón. Él la observaba a lo lejos, se había alejado por lo que había sucedido entre los dos. 

Alto ahí, ¿para dónde vas?

Llovía. En su calle, en sus ojos, en su corazón. Él la observaba a lo lejos, se había alejado por lo que había sucedido entre los dos. Quería tomar sus manos de nuevo, besar las lágrimas que caían y verse de nuevo en su mirada. 

Qué romántico... ¡Aburrido!

Llovía. En su calle, en sus ojos, en su corazón. Él la observaba a lo lejos, se había alejado por lo que había sucedido entre los dos.  Quería tomar sus manos de nuevo, besar las lágrimas que caían y verse de nuevo en su mirada. Dio un paso hacia ella pero el recuerdo lo detuvo. 

¡Sí! Emoción, intrigaaaaa

Llovía. En su calle, en sus ojos, en su corazón. Él la observaba a lo lejos, se había alejado por lo que había sucedido entre los dos. Quería tomar sus manos de nuevo, besar las lágrimas que caían y verse de nuevo en su mirada. Dio un paso hacia ella pero el recuerdo lo detuvo.  Su traición aún estaba presente en sus memorias. 

Ooooohhhh... ¿y luego?

Llovía. En su calle, en sus ojos, en su corazón. Él la observaba a lo lejos, se había alejado por lo que había sucedido entre los dos.  Quería tomar sus manos de nuevo, besar las lágrimas que caían y verse de nuevo en su mirada. Dio un paso hacia ella pero el recuerdo lo detuvo.  Su traición aún estaba presente en sus memorias y sabía que ella no lo podría perdonar. 

¡QuÉ!? ¿Quién traicionó a quién!?

Llovía. En su calle, en sus ojos, en su corazón. Él la observaba a lo lejos, se había alejado por lo que había sucedido entre los dos.  Quería tomar sus manos de nuevo, besar las lágrimas que caían y verse de nuevo en su mirada. Dio un paso hacia ella pero el recuerdo lo detuvo.  Su traición aún estaba presente en sus memorias y sabía que ella no lo podría perdonar. Ella lloraba, detrás del vidrio de la ventana, las lágrimas se camuflaban, Él, afuera, permanecía impávido. 

Impávido estoy yo que no sé qué está pasando. 

Llovía. En su calle, en sus ojos, en su corazón. Él la observaba a lo lejos, se había alejado por lo que había sucedido entre los dos.  Quería tomar sus manos de nuevo, besar las lágrimas que caían y verse de nuevo en su mirada. Dio un paso hacia ella pero el recuerdo lo detuvo.  Su traición aún estaba presente en sus memorias y sabía que ella no lo podría perdonar. Ella lloraba, detrás del vidrio de la ventana, las lágrimas se camuflaban, Él, afuera, permanecía impávido. Bajó la mirada, no quería contemplar el daño que había causado, su cinismo no llegaba a tanto. 

¡Y qué más! ¿Por qué no escribes más rápido?

Tú, ¿por qué no lees más lento? 

Ora, ora... tú eres el escritor, dedícate a escribir

Y tú el lector, regresa cuando esto esté terminado.

No puedo, ya me intrigaste, es tu culpa.  ¿Quién escribe sobre amor, pero que no es amor porque es traición, pero le duele?

Pues yo...

¡Pues no te veo escribiendo! Órale, síguele... te quedaste en que era un cínico, desgraciado.

Yo no dije eso.

Pues es lo que pensé con lo que escribiste, seguro fue tu intención disfrazada decir que era un cretino sin vergüenza

Para nada, yo digo que es una buena persona. 

No, no lo has dicho...

Pues lo digo ahora. 

Era buena persona.

              No, no, no… esos recursos no van, ya me cambiaste la historia, ¿dónde está la lluvia?

                            ¿No que no querías una historia de traición que no es amor porque duele?

Nunca dije que no la quisiera, solo me preguntaba quién diantres se le ocurre… son cosas diferentes. Mejor, regresa a la lluvia.

              Ok…

Llovía. En su calle, en sus ojos, en su corazón. Él la observaba a lo lejos, se había alejado por lo que había sucedido entre los dos.  Quería tomar sus manos de nuevo, besar las lágrimas que caían y verse de nuevo en su mirada. Dio un paso hacia ella pero el recuerdo lo detuvo.  Su traición aún estaba presente en sus memorias y sabía que ella no lo podría perdonar. Ella lloraba, detrás del vidrio de la ventana, las lágrimas se camuflaban, Él, afuera, permanecía impávido. Bajó la mirada, no quería contemplar el daño que había causado, su cinismo no llegaba a tanto. A él le dolía su dolor, decirle la verdad lo había marcado. Verla a los ojos y confesar su traición había sido lo último que imaginaba sucedería en su relación. Él creía que serían felices para siempre, había soñado estar a su lado en el altar, pero no lo logró y fue su culpa.

              Ah, jijo… cómo que estando enamorado la traicionó, así no funcionan las cosas.  

                            Se equivocó, fue un error, no ves que…

No, no, no… espérame tantito… nada de errores ni de accidentes, la infidelidad no es un accidente.

                            ¿Y quién dijo infidelidad?

              Ah, caray, pues, ¿de qué otra traición estamos hablando?

                            Sigue leyendo y verás.

              Pues sigue escribiendo… a ver, manos a las teclas…

Llovía. En su calle, en sus ojos, en su…

              Ya me cansé de lo mismo, ándale directo al grano.

                            Pero no vas a entender lo que viene

              Aquí el lector soy yo, si entiendo o no entiendo tú ni vas a saber.

                            Claro que sí, porque todo lo estás preguntando.

              Pues no preguntaría si siguieras escribiendo, anda… directo lo que sigue

Él creía que serían felices para siempre, había soñado estar a su lado en el altar, pero no lo logró y fue su culpa. En casa, las ilusiones se desmoronaban mientras ella deshacía las maletas. Irse juntos, fugarse de una vez por todas…

              ¡La plantó!

                            ¡Otra vez la interrupción!

              Pues nomás me das ideas, quiero saber qué pasa

Está bien que pienses pero no te adelantes, porque, ¿cómo la va a plantar si le dijo la verdad viéndola a los ojos? ¿ya no te acuerdas?

              Ah, cierto, eso era cuando era un cínico desgraciado sin vergüenza.

                            Ya vas a volver a empezar… mejor continuo…

Irse juntos, fugarse de una vez por todas, juntar sus ahorros, construir su casa para formar un hogar, pero su ambición debía interponerse en su felicidad y destruir sus planes. Fue la casualidad la que lo llevó a esa mesa, no fue planeado, pero la tentación sacudió cuerpo. Era la oportunidad perfecta (le habían dicho) cumplirás tus sueños (le comentaron) no lo dudes más (le insistieron) será una inversión (le hicieron dudar) tendrá más de lo que necesitas, mucho más (lo convencieron).

              Hombre tenía que ser…

                            Tranqui, tranqui… ¿por qué la agresión?

              Porque las mujeres no son tan ambiciosas.

                            Eso se corrige cambiando los sujetos en las oraciones.

              No, no, es mucho trabajo, ahí déjalo… ya no más juicios…

                            ¿En serio?

              Al menos se intentará.

                            Al menos.

Sabía jugar, tenía buena suerte y una buena mano, pero mira si es cruel el destino y...

              …esta ciudad es chica

                            ¿Qué?

Ricardo Arjona, historia del taxi… eso dice “mira si es cruel el destino y esta ciudad es chica… era mi mujer”

              No, no pagaré regalías.

Sabía jugar, tenía buena suerte y una buena mano, pero nunca se subestima al enemigo.

              Ay, con Arjona se oía bonito

Hubo varias jugadas, ganó, perdió y al final la mesa seguía repiqueteando son el sonido del cubilete. Vencieron a su quintilla con una flor imperial, justo después de gritar “todo al centro”. Se quedó sin palabras, sin dinero y sin suerte.

              ¿Tampoco le atiné al póquer? ¡Por Dios, nadie juega cubilete!

                            Ellos, sí.

Llegó con las manos vacías a lado de su amada.  Llevaba sus sueños rotos, su mirada lo delataba, ella sabía que algo había pasado.  El dinero de su nueva vida se había quedado junto a la vida que había prometido dejar atrás y no pudo.  Le ganaron la ambición, la tentación, la codicia. Podía perdonarle, pero eso no cambiaría nada, el dinero regresaría, pero no así, la confianza. Ella sabía de sus noches de tahúr, pero creía en sus promesas de pisar el pasado y caminar a paso firme junto a ella. No lo logró.

              Pero es una traición chiquita, sí que lo perdone.

                            No, no hay traiciones grandes ni pequeñas, traición es traición.

              Pero fue un error, puede cambiar, yo le creo.

                            Tú sí, pero ella no.

Ella seguía en la ventana, él seguía en la lluvia, ella dio la vuelta y cerró la cortina, él cerró los ojos.

              No, no puede quedarse así, tiene que recuperarla.

Él con el peso de la pérdida, ella con el peso de la traición.

              Yo con el peso de la incertidumbre.

En su pecho, el dolor que compartían. Él demostraría su valía, regresaría pronto a su lado, estaba seguro de que el amor no desaparecería antes de qué el mostrara que había cambiado.

              ¡Eso!

                            ¿No que lo romántico era aburrido?

Quizás ella lo esperaría, quizás no regresara nunca, pero algo era muy claro, no podía dejarla ir, ni a ella ni a sus ojos claros, la tersura de su voz, la calidez de su abrazo, la tranquilidad de su ser y el candor de su alma.  No se quedaría así, volvería y cumpliría su promesa,  viéndola a los ojos nuevamente le diría las únicas palabras que siempre quiso decir a su lado “sí, acepto”.

                            Fin

              ¿Qué? No….

                            Fin, dije

              Que no, que no se puede quedar así

                            Que sí, mira: FIN

No, no, no… me rehúso… quiero que sí regresen que vuelva que le diga que la ama, ¿por qué no le dijo que la ama?

              Porque ya lo sabe

No importa, porque el amor se siente, se huele, se escucha, se palpa.

              Ya salió tu lado poeta

El amor es comprensivo, el amor es servicial…

              Eso lo he oído en algún lado

Pues no en tu texto…

              De cualquier modo, ya se acabó.

Pues voy a hacer mi propio texto donde se perdonen y vivan felices para siempre.

              Adelante,

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                            ¿Quieres más rayitas?

              ¬¬

                            Lo sabía.

FIN

martes, 26 de noviembre de 2019

No merezco... no lo acepto.

No me merezco ni las lágrimas en la almohada, ni la angustia en el corazón, ni tus malos gestos y palabras. No me merezco tus celos sin razón, tus preguntas incómodas y ni tus malos pensamientos.  No me merezco pensar que no soy suficiente, sentir que sigo sola, saber que no estás conmigo cien por ciento comprometido.  No me merezco tu postura de víctima, tu forma de devolver los enojos y tus ojos de furia cuando digo algo que no te parece.  No me merezco ni tu hiriente silencio, ni tus crueles palabras, mucho menos tu desdén y tus arrebatos. 

No lo merezco y me pregunto por qué continúo a tu lado y la respuesta que antes justificaba todo se va disolviendo entre tus manos... Porque el te quiero que podía aguantarlo todo se debilita, porque oír los te amo que antes fortalecían, hoy de sienten desgastados, porque las palabras suaves de amor que ayer endulzaban mis oídos hoy carecen de sentido.

Y no merezco menos amor del que me doy a mí misma y no necesito más preocupaciones que las que sola tengo... Así que no te preocupes, ya no te exijo, ya no te pido, ya no te considero... Ya no recordaré pendientes, ni sueños, ni ilusiones, ni metas juntos... Porque me merezco a alguien que me acompañe a reír, que incite a pensar, que luche conmigo y confíe en mí; alguien que use sus alas para volar a lado mío y me impulse a llegar más lejos como lo trato de hacer yo... Alguien que sea capaz de dejar atrás el pasado para reconocer el futuro y vivir pleno el presente.  Alguien cuyo sueño sea estar conmigo porque mi sueño es estar con él.

sábado, 2 de febrero de 2019

Te quiero...

Quiero un contigo que no me sepa a costumbre, quiero un por siempre que no me sepa a obligación.
Espero sentir esa anticipación, esa emoción en cada beso, sin que se convierta en la monotonía de cualquier relación.
Quiero seguir jugando a encontrarnos, a que nuestras manos no se conocen y necesitan conectarse para saberse.
Quiero seguir ansiosa de no saber cuál será la próxima ocurrencia que pasará por tu cabeza y no saber cómo te volveré a ver.
Quiero conocer todos tus gestos, diferentes rostros en la misma piel, quiero adivinar tus pensamientos y verte fijamente antes de dormir.
Quiero estar ahí con cada nueva arruga, en cada nuevo sueño, en cada nueva felicidad, escuchar cada canción dedicada y entender que la letra es para nosotros dos.
Quiero construir lo que otros han destruido y hacer y ser juntos nuestra propia realidad, dormir contigo envuelta entre tus brazos y despertar a tu lado una vez más.

Quiero que no me duela el alma decir "te quiero", quiero un por siempre que tarde en llegar.
Quiero un infinito que contemos juntos, quiero quererte... y solo sé que no sé hacerlo.

viernes, 4 de julio de 2014

Lo siento.

Lamento haber llegado tarde y sacudir, de la nada, tu vida entera.  Lo siento, lamento verte a los ojos y saber qué hay detrás de tu mirada. Disculpa, lamento huir de tus manos pero abrazarte con tan indecente necesidad.  Perdón. Disculpa mis impulsos, estas ansias de tenerte cerca y los mil pretextos para estar a tu lado.  Perdón por tantos cafés, tantas sonrisas y las largas horas de plática. 

Lo siento, perdóname por ponerte entre la espada y la pared, perdón por no contenerme. Disculpa por malinterpretar lo malinterpretable y ver en ti algo más que un amigo.  Lo siento, perdón por no alejarme, perdón por estar ahí, por tratar de conocer tu historia... por tratar de construirte otra.  Lo siento, disculpa, perdón, es que sólo soy como soy,

Lo siento,  perdona mis ilusiones, mi manera de verte, mi forma de hablarte,  mis ganas de buscarte.  Lo siento, debería ignorarte, no responderte, no llamarte, no pensarte y dejar de soñarte. Perdón,  no acepto la verdad,  aun no me hago a la idea de que lo que hay entre nosotros no se haga realidad. 

Perdón,  disculpa, lo siento... lamento no tener la suficiente valentía para robarte el beso que tanto he esperado.  Lo siento,  no por ti ni lo que pienses, sino por mí,  por lo que quiero, por lo que aún sigo esperando.  Perdona, fue sin intención.   Disculpa,  no volverá a pasar.  Lo siento,  y estoy segura que tú también.

Lo siento, disculpa,  perdón. Te confundí,  no con alguien sino a ti mismo.

jueves, 27 de febrero de 2014

Así... o no.

Lo vio, se enamoró, cayó en esa mirada profunda, en ese mar fangoso que tenía por ojos.
Sonrió, se enamoró, de esa sonrisa traviesa, de esos dientes blancos, de las perlas relucientes, de los labios encurvados.
Habló, se enamoró, de su voz ronca, coqueta, de su acento extraño y su siseante hablado.
Calló, se enamoró, de su porte, de su silencio, de sus pensamientos, de su mirada perdida, de las ideas en su cabeza.
La abrazó, se enamoró, de sus brazos fuertes, del calor que emanaba, de la manera en que sus brazos la rodeaban para no dejarla ir.
La esperó, se enamoró, de su paciencia, de su tranquilidad, de sus atenciones. de su manera de ser y de dejar pasar, sin prisa, con tiempo, sin falta.
Lo escuchó, se enamoró, de sus experiencias, de sus aventuras, de sus tropiezos y sus debilidades, de todo lo que había pasado y el futuro que planeaba vivir.

Lo conoció, se enamoró.  Lo conoció completo, Lo conoció con calma. Lo conoció poco a poco.  Lo conoció con tiempo.  Le adivinó la mirada.

Se dejó conocer, lo enamoró.  Lo enamoró con sus ojos, con su boca, con su voz, con su calor, con su tiempo, con su palabra y sin ella, a pesar del pasado, con su presente y aún sin futuro.

Porque se vieron a los ojos y se enamoraron, se sonrieron y se enamoraron, hablaron y se enamoraron, callaron y se enamoraron, se abrazaron y se enamoraron, vivieron y se enamoraron, porque tarde o temprano se dieron cuenta que eran el uno para el otro, a pesar de que el otro aún no estaba seguro.



lunes, 22 de abril de 2013

Cuestión de imaginar...


Imaginemos la historia de una pareja de amigos, dos jóvenes que se buscan con la mirada y que sonríen al encontrarse, dos viajeros de este siglo, en este mundo y en este espacio que coinciden, sin querer, en momentos de vida diferentes. Imaginen dos amigos, cualquiera, uno como yo y uno como él, que no seamos él y yo.

Imaginen que ella busca un pretexto, el que sea, pequeño o grande, significativo o insignificante para hablarle, para saber de él, para abrazarlo o verlo a los ojos, mientras él no desaprovecha los pretextos (aun sabiendo que son pretextos) que ella pone para hablarle, para abrazarla o verla a los ojos, pero sólo aprovecha esos momentos sin crear los suyos propios.

Imaginen sus indirectas, a veces sutiles como una mirada sostenida, como una sonrisa coqueta y a veces como pedradas que rompen cristales. Imaginen sus conversaciones una y miles, plagadas de frases trilladas y chistes locales; pláticas y discusiones, diálogos y largas tertulias. Imaginen sus celos, pocos o muchos, pero celos. Uno más, uno menos. Se pertenecen, en momentos y en instantes, y luego se vuelven entes libres que no se esperan aunque se esperen de por vida.

Imaginen a dos amigos, como niños de primaria. Él se burla, la hace enojar y luego lo compone todo haciéndola reír. Ella solo trata de agradarle, una tontería o quizá dos, siempre útil, siempre presente. Él está ahí, en los momentos en que ella ni siquiera sabía que necesitaba a alguien y ella está ahí, en los momentos en los que él no tiene a nadie más. Ella con el corazón abierto y él con los labios cerrados. Imaginen su relación, ella siempre disponible, siempre dispuesta; él siempre dispuesto pero nunca disponible.

Imaginen que estos amigos, porque solo son amigos, que se buscan y se quieren, hacen planes. Planes que nunca se realizan y situaciones que nunca se planean. Se citan y se cancelan, se buscan sin encontrarse y se encuentran cuando menos se buscan, pero siempre se sorprenden.

Imaginen que se quieren, porque se quieren, de una manera extraña, rara e inusual, pero se quieren. Lo han dicho, cada uno en un entorno diferente, cada uno de una manera distinta, pero siempre sincera, siempre de frente. Se quieren y lo saben, pero no se dejan aceptarlo. Shhh, nadie debe saberlo y “nadie” nos incluye a ustedes, a él y a mí, pero recuerden que no somos ni él ni yo.

miércoles, 17 de octubre de 2012

No más

No me abraces, porque cuando lo haces creo que el mundo es perfecto y no lo es.  No vuelvas a acercarte a mí como lo haces siempre, con la misma mirada y la estúpida sonrisa que me enamora.  No camines hacia a mí como si todo estuviera bien porque sabes que no es cierto.  No quiero volver a caer, porque soy lo suficientemente tonta para hacerlo.  No quiero que me mires, ni que me hables, ni que me abraces.. porque ya lloré en tus brazos una vez y creo que una vez es suficiente.

No voy a derramar una lágrima más por ti, aunque mis ojos estén vidriosos y cubiertos de agua.. no rodará ninguna gota por mi mejilla. 

No habrá más pretextos, más búsquedas, más esperas.. no habrá más esperanzas, más expectativas ni más ilusiones.  No habrá más abrazos... porque no puedo soportarlos... sentir tu corazón y el mío latiendo al mismo ritmo... apuntando a lados diferentes.


lunes, 10 de septiembre de 2012

Keep calm & Be just friends...

Eres linda, simpática, alegre, bonachona, vives sin preocupaciones y eres feliz. Recuérdalo. Recuérdalo siempre que, como hoy, estés soltando una lágrima que no merece ser desperdiciada porque, nuevamente, te enfrentas a la realidad que nunca olvidaste.


Eres buena amiga, quizá demasiado, y siempre estás disponible para todos menos para ti. Así eres. Así acéptate. Y ahora, move on… ya lo sabías, siempre ha sido así y no vas a cambiar por una nueva decepción que se agrega a la lista.


Eres como eres y te quieren. Quizá no como esperas, quizá no como quieres; pero te quieren. Y si no es así ¿qué importa? No tratas de quedar bien ¿o sí? No tratas de complacer a nadie ¿necesitas que te lo recuerde?


Eres tú y eso es lo que importa. Eres lo que queda después de cada corazón roto. Eres lo que siempre has sido a pesar de cada golpe y magulladura. Eres lo que se levanta después de cada caída y eres la ceniza que renace. Eres esa persona que vuelve a comenzar.


Eres lo que has querido… y has querido mucho. Eres esa sonrisa y esos ojos rojos. Eres cada abrazo y cada complacencia. Eres el dolor que dejas ir y las personas que conservas. Eres lo que das y no lo que te quedas. Eres, y eres mucho. Eres todo lo que has hecho y lo que has dejado de hacer. Eres, simplemente eres.


Eres cada lección aprendida y cada aprendizaje compartido. Eres cada palabra que sale de tu boca y cada consejo que tomas. Eres, a pesar de lo que eres. Eres lo que piensas, lo que creas y lo que destruyes. Eres la huella que dejas y el polvo que levantas.


Y eres... amiga, siempre amiga. Recuerda eso también. Antes de ilusionarte, antes de despegar los pies del suelo. Eres amiga porque nunca hay hechos. Eres tú y no tu reflejo en su mirada. Eres tú y no la calidez de su sonrisa. Así que antes de soñar, antes de creer y antes de inventar historias, recuerda: amigos, simplemente amigos y nada más.

viernes, 26 de agosto de 2011

Enamórate

Busca alguien que sea un poco más como tú y un poco menos como yo y enamórate. Mantente atento que puede estar en cualquier lugar y aparecer en cualquier momento, así cuando la encuentres, sea como sea, recuerda que eso no importa. Enamórate del color de sus ojos o el calor de su mirada, de lo grueso de sus labios o lo delgada que es su piel, usa la excusa que más te convenga pero enamórate.

Enamórate de alguien que te contagie la risa y te haga más amenas las mañanas, alguien que enjugue tus lágrimas y te haga llevadera la carga. Enamórate de alguien cuyos chistes te hagan reír, cuyos comentarios te interesen y cuya forma de ser te sea misteriosa, atractiva e intrigante.

Enamórate de alguien que pueda amarte y no solo quererte, alguien a quien puedas entregarte por completo, alguien que te haga feliz, en todo y nada a medias.

Enamórate de un ella, de un él, de un perro, de un gato o de una piedra, de lo que sea pero enamórate, enamórate y date prisa, enamórate ya. Enamórate, no importa el cómo, no importa el porqué, sólo enamórate, hazlo y déjame en paz lo antes posible, déjame respirar de nuevo el aire sin tu aroma y ver el panorama sin tenerte en el horizonte.

Por tu bien y por el mío, enamórate.

miércoles, 23 de junio de 2010

y él le dijo...
Te extraño, deseo que nunca te hubieras ido. Aún permanece tu aroma entre las sábanas de mi cama, en mi almohada, en mí. Quisiera poder despertar contigo cada mañana, estar otra vez entre tus brazos y verte de nuevo sonreír, tan coqueta, tan traviesa, tan tú. Daría todo, cualquier cosa, mi vida entera, mi mundo y mi reino por caminar contigo de la mano, por volver a tocar tu cabello, por estar contigo una vez más. Quisiera... quiero y no puedo tenerte, porque te fuiste y me dejaste, solo, triste, sin ti, con nada. ¿Recuerdas que te prometí estar contigo toda la vida? Aún mantengo mi promesa aunque tu no estés conmigo. Y, es que... digamos, que... paso todo el día pensando en ti, en los planes que hicimos y que no realizamos, los viajes que se quedaron en proyectos de papel, los lugares que no pudimos conocer más que en mapa, las películas que prometimos ver, ¿te acuerdas de eso? Me encantaría que pudieras despertar un día al despuntar el alba y me arrastraras fuera de la cama (como era tu costumbre) para hacer un picnic en la azotea, para caminar al aire libre, para conocer un lugar distinto. Extraño todo lo que odiaba de ti, extraño tus manías y tu horrible manera de manejar, tu indecisión al elegir qué ponerte, tu impuntualidad, tu soberbia y tu forma de cocinar. Te extraño, extraño todo. Te extraño a ti. Desearía que volvieras, al menos por un instante. Engáñame, hazme creer que es posible, quiero besar tus labios, de nuevo por última vez, porque ya no la recuerdo, no puedo acordarme de tus últimas palabras y me duele en el alma no haber estado ahí, cuando te fuiste, para detenerte, para mantenerte conmigo, para decirte adiós, porque te necesito, me haces falta y no puedo seguir adelante sin ti. ¿Por qué te fuiste, si éramos perfectos juntos? No quiero culparte, no fuiste tu... pero ya no estás conmigo y me duele. todo sigue como siempre, como cuando estabas a mi lado, tu ropa está aún en los cajones y tu foto permanece sobre el buró, tu recuerdo me hace compañía y el espejismo de tu presencia continua en el sofá, frente al televisor, callándome por hacer ruido en el final de la novela. ¿ves? Te extraño y deseo estar contigo, por siempre, para siempre, hasta la eternidad, pero no estás... Quisiera que escucharas mis palabras, que despertaras y sonrieras como siempre al decir "Buenos días", pero estás ahí, sigues así, callada, ausente, dormida, inmóvil, inerte...
Habló con ella, lo dijo todo...
y el silencio respondió...

jueves, 8 de abril de 2010

¿Amigos?

Le dijo adiós como quien pide un deseo a una estrella, el deseo de quedarse a su lado para siempre. Se deseaban, y rondaba entre ellos el fantasma del después. ¿Amigos? Ninguno de los dos quería seguir usando el título para nombrar al otro. Ninguno de los dos quería dejar de decirlo por primera vez.

De sus ojos cayó una lágrima como un pedazo de cristal roto a pedradas, como se destrozaba por dentro la certeza, como se deshacía su futuro. La mirada de uno fijada en los ojos del otro, en sus labios temblorosos se quería escapar un beso.

El silencio que los separaba se rompió aunque nadie dijera nada. Le dijo adiós de una forma inaudible. Le respondió Te Amo sin pronunciar sonido alguno. El camión en el que estaba arrancó, dejándoles la incertidumbre, llevándose el hubiera y dejándoles el ojalá...

¿Amigos? Ninguno de los dos quería serlo. Ninguno de los dos se atrevió a hablar.


8/21 Hasta mañana

domingo, 4 de abril de 2010

En sueños

La vio pasar. Hacía mucho tiempo que esperaba este momento. La vio avanzar lentamente, acercándose a él. Ella caminaba y su cabellera se movía al compás de sus pasos. La vio e Imaginó la conversación que se desataría cuando estuviera frente a ella, cuando la viera a los ojos:
- Hola, ¿Cómo estás?
- Disculpa, ¿te conozco?
- Claro, nos vemos todas las noches, en mis sueños.
Sacudió la cabeza y borró ese pensamiento de su mente. Era cierto. La había soñado en infinitas ocasiones y siempre sucedía lo mismo, siempre las mismas pláticas y los mismos temas. Nunca fue real y nunca fue tan malo.
- Disculpa, ¿Tienes un mapa?
- ¿Un mapa? ¿Porque?
- Es que me acabo de perder en tus ojos.
De nuevo sacudió la cabeza. Era imposible que el pudiera decir algo así y que a ella le pareciera gracioso. "Ella". Ella se acercaba, con una sonrisa blanca enmarcada en carmín y unos ojos chispeantes y jubilosos, se acercaba decidida y despreocupadamente, mientras el sudaba ante la posibilidad de un efímero encuentro con ella. ¿Cómo era posible que no pudiera entablar una conversación coherente, si en sueños había ideado mil conversaciones distintas?
- Hola, perdí mi teléfono, ¿me das el tuyo?
Pensaba y pensaba y no se le ocurría nada interesante que decir. ¿Hola?¿Cómo estás?¿Mi nombre es...?¿Cómo te llamas? Nada era suficiente. El tiempo se agotaba, ella seguía caminando hacia él, 20 segundos, 10, 9, 8...
- Hola
- Emm ¿hola?
- Mucho gusto, me llamo Ángel.
- ¡Que coincidencia! Yo soy Ángela, mucho gusto.
- Debes estar bromeando.
- No, en serio me llamo Ángela.
- Entonces tus padres no fallaron, porque eres todo lo que tu nombre sugiere.
- jajaja... Muchas gracias...
No, era inútil. Las posibilidades de que eso ocurrieran eran ínfimas, ¡nulas! Ella aún avanzaba hacia él. El la vio. Ella era como un ángel descendiendo del cielo, caminando sin tocar el suelo. Se acercó lo suficiente y lo miró de frente con sus ojos grandes y traviesos, la sonrisa en sus labios exclamó:
- Con permiso.
El se movió sin decir palabra y la dejó pasar. ¡Lo había soñado tantas veces! Sus sueños se hicieron realidad: Ella caminó, el imaginó, ella llegó, el calló... Ella se fue. Como en todos sus sueños.

3/21 - Hasta mañana

miércoles, 1 de julio de 2009

La ¿bella? indiferencia

Inspirado en: La belle indifférence (uno). del Señor R.

Lo vi entrar como tantas otras mañanas, bajar de su carro, estacionado frente a las puertas de vidrio que me separan de la realidad. Lo vi como siempre, caminando airosamente, con un aire frívolo y sensato, esperando en la fila, para llegar justo frente a mi. Sabia cual sería su orden, me la había aprendido desde la primera vez que lo vi entrar, la primera vez que sus ojos se cruzaron con los míos sin verlos fijamente, la primera vez que escribí: café americano grande con leche entera. Repasaba mentalmente el pedido, apuntaba su nombre en el vaso y retenía mis ganas de escribirle también mi número telefónico.. por políticas de la empresa.

Ese día todo fue diferente, entró con una camisa azul celeste que combinaba perfecto con sus ojos, esos espejos etéreos en los que deseaba reflejarme eternamente. Su rostro lucía diferente, había afeitado la barba que había lucido durante semanas, se veía radiante e incluso mas joven, llamaba más la atención, mi atención. Caminó de frente como de costumbre, perdiendo la vista entre las personas que estaban a su alrededor, buscando una excusa, un pretexto, un ideal. Llegó hasta mi y repitió las palabras de siempre: buenos días, café americano grande con leche entera, Ignacio; y yo, con una sonrisa estúpida, le agradecí la compra, sin embargo esta vez, me decidí a hacer lo que tantas noches imaginé en mis sueños: anoté mi nombre y mi número, el se retiró de mi vista mientras un nuevo cliente me dictaba una nueva orden.

Minutos, segundos o quizá instantes después escuché su voz nuevamente... nunca había oído otra palabra salir de su boca, pero esta vez lo escuché decir: ¡Diablos, no!. Dirigí mi vista hacia él, todo se paralizó, la gente a su alrededor lo miraba atento, como un bicho raro en medio de un laboratorio científico, sobre su camisa había una mancha café. Arrojó el vaso que incluía mis esperanzas de volverlo a ver a la basura, le pidió servilletas a uno de mis compañeros, agachó la cabeza hacia la mancha marrón y desapareció hacia el baño del local que volvió a la vida después de ese pequeño incidente.

No podía dejar de pensar en él, en los días, meses y años que había tardado en decidir escribirle sobre mí y cómo en segundos la información cayó en el cubo de basura junto con el resto de los desperdicios. Salió del baño. con la cara avergonzada y una mancha en su pecho, seca. Me armé de valor, salí de la barra en la que año tras año me oculté para verlo, pero desde donde nunca podría acariciarlo. Me acerque a él y traté de ponerme en su camino, pero una mujer que salía del tocador se interpuso entre nosotros, el la miró y la siguió, como un perro que sigue a su amo, iba detrás hacia la salida sin que ella lo notara, sin que se diera cuenta de su presencia, ambos salieron, uno detrás del otro, hasta desaparecer por la calle, hacia los lados que las puertas de cristal no cubren, y yo me quedé ahí, de pie, en medio del camino que no debí haber iniciado, recordando mi lugar detrás de la barra.

Volverá lo sé, al día siguiente, a la misma hora, pidiendo nuevamente la misma bebida, con la misma sonrisa y su misma mirada, como de costumbre, perdiendo la vista entre las personas que estarán a su alrededor, buscando una excusa, un pretexto, un ideal... pero yo, la de siempre, no estaré detrás del mostrador.

martes, 21 de abril de 2009

Un año después

Abrió los ojos, ya era tarde, pero su primer pensamiento no se dirigió hacia el reloj que sonaba sobre el buró. Abrió los ojos y casi inmediatamente quiso volver a cerrarlos, había vuelto a ver esa sonrisa que cautivaba, esos ojos que reflejaban en paz y tranquilidad: una calma total. Su pensamiento se había dirigido a ella.
Hacía exactamente un año que la había visto por última vez y aunque las fotografías le mostraban su rostro como aún lo recordaba, nunca volvería a verlo de frente, y lo sabía.
Volvió a abrir los ojos, esta vez con pesadumbre, con dolor. Le esperaba el camino que no quería tomar y éste comenzaba poniendo el primer pie bajo la cama. Se levantó y caminó directamente al baño, se lavó la cara y ahí estaba de nuevo ese repentino pensamiento que le punzaba. La quería, siempre la quiso y lloró su partida cuando tuvo que irse, pero hacía exactamente un año desde que se fue y no había vuelto a pensar en ella por… ¿4? ¿7? ¿11? Meses, no sabía cuando la extrañó por última vez, pero sabía que ese día, se cumplía un año de su ausencia. Lo sabía pues recordaba la fecha como quien recuerda momentos felices, como quien recupera parte de su vida. Recordaba ese día porque fue cuando la perdió.
Se preparó, debía tomar un camión y volver a ese lugar, el lugar del adiós. Caminaba pausadamente, como si esperara que el tiempo avanzara más rápido sin tener que moverse. Un paso siguió al otro y cuando se dio cuenta había comprado el boleto, se había subido al autobús y estaba leyendo el libro más grueso que había leído en su vida, tratando de huir de lo que le esperaba.
Tres horas y quince minutos después tuvo que bajar del autobús, un taxi esperaba afuera ansioso de encontrar un pasajero, así que lo tomó... aún le faltaba tiempo para llegar a su destino, por lo que volvió a tomar el libro, pero antes de enfocar su mente en las letras impresas en las páginas que sostenía, volvió a pensar en ella. Era inevitable hacerlo, estuvo tanto tiempo a su lado y de repente, sin decir nada, solo partió. Recordó su cabello, completamente rizado, recordó su voz, dulce, amorosa. Y ahí estaba de nuevo su mirada, sus ojos, el brillo que alguna vez le transmitió una felicidad que irradiaba.
Sacudió la cabeza y no se permitió volver a pensar, no quería, retomó la lectura, una historia de terror se cimbraba entre las páginas, una historia de terror menos intensa que la que esperaba vivir al llegar.
El taxi comenzó a avanzar lentamente cuando el tipo de pavimento cambió, lo notó sin levantar la vista, quería hundirse, ahogarse, quedarse ahí, sin afrontar. Había pasada un año, desde la última vez que se refugió en sus brazos, que le dio un beso, que había disfrutado su presencia. Un año. El pasar del tiempo comenzó a cimbrar sin que pudiera evitarlo.
Llegó. Entró y dijo “buenas tardes” como la costumbre dictaba, no esperaba recibir respuesta y no la obtuvo. La casa seguía vacía, dejó sus cosas, su libro y su bolsa. Dejó todo. Salió con decisión, con cautela. Caminó. Recorrió las mismas casas por las que había pasado lentamente el año anterior, esta vez no seguía a nadie. A lo lejos se veían las puertas abiertas, como es imaginado el cielo de quienes mueren. Siguió adelante. Conocía bien el lugar, a pesar de haber estado solo una vez ahí. Muchos otros estaban ahí también, rodeándola en el aire. Por fin se detuvo. Se arrodilló.
Estaba frente a su pasado. Ahí estaba, nuevamente con ella. Ninguna de las dos se movía. Una inerte dentro de una caja enterrada a seis metros bajo tierra, la otra hincada frente a la tumba sin poder decir palabra. Hacía un año que no se encontraba con ella. El epitafio rezaba “Con amor, de los que no te olvidaremos”. Y ella la había olvidado. Su cuerpo se estremeció. No lloró. De sus labios no salió un te quiero, no rezó ninguna oración. El suspiro que acompañó el silencio solo decía “abue... te extraño.”

jueves, 3 de mayo de 2007

El y ella

LRG

Él tomó sus manos entre las suyas, las recorrió suavemente y susurró una palabra tierna en su oído, ella se sonrojó, quería que ese momento no terminara nunca, eran las 2 de la mañana de un día cualquiera a principios de mayo, la fecha no importaba, ella temblaba de frío mientras él moría de calor...
Él llegó a buscarla, tenían que hablar, habían prolongado ese encuentro por mucho tiempo hasta que fue inevitable, ella lo miraba con esperanza mientras él la miraba con incertidumbre, ella sabía lo que quería pero él no, ella esperaba que ciertas palabras salieran de su boca pero él nunca pensó decirlas…
Él se acercó a ella, la abrazó contra su pecho y ella no se pudo resistir, él apretó sus manos contra la espalda de ella para no dejarla ir pero sin querer retenerla a su lado, ella sólo cerró los ojos…
Sus labios se tocaron, no era la primera vez que sucedía, pero fue la primera vez que él tomó la iniciativa, fue cuestión de segundos que a ella le parecieron horas, ella lo abrazó después mientras él la contemplaba…
Ella no podía creer lo sucedido, había esperado ese momento, pero el aún no estaba decidido, ella estaba interesada en él, pero el no estaba interesado en ella, él se lo dijo, de los ojos de ella no salió ninguna lágrima pero su corazón se rompió en pedazos cuando lo escuchó aunque su boca sonrió para ocultarlo…
Él le pidió perdón, ella no necesitaba perdonarlo, él era importante para ella, pero entendió que no le pertenecería jamás, él la quería, se le veía en los ojos, pero estaba demasiado confundido para buscar algo más, ella lo entendió perfectamente…
Él se puso de pie, se despidió de una manera diferente y se fue, ella se quedó en la escalera viéndolo partir, él era él… pero ella era yo.

Duelo y despedida...

Cada despedida es diferente.  Decir adiós es más fácil cuando sabes que el hola de nuevo vendrá pronto, cuando la esperanza de volverse a ve...