Te extraño, deseo que nunca te hubieras ido. Aún permanece tu aroma entre las sábanas de mi cama, en mi almohada, en mí. Quisiera poder despertar contigo cada mañana, estar otra vez entre tus brazos y verte de nuevo sonreír, tan coqueta, tan traviesa, tan tú. Daría todo, cualquier cosa, mi vida entera, mi mundo y mi reino por caminar contigo de la mano, por volver a tocar tu cabello, por estar contigo una vez más. Quisiera... quiero y no puedo tenerte, porque te fuiste y me dejaste, solo, triste, sin ti, con nada. ¿Recuerdas que te prometí estar contigo toda la vida? Aún mantengo mi promesa aunque tu no estés conmigo. Y, es que... digamos, que... paso todo el día pensando en ti, en los planes que hicimos y que no realizamos, los viajes que se quedaron en proyectos de papel, los lugares que no pudimos conocer más que en mapa, las películas que prometimos ver, ¿te acuerdas de eso? Me encantaría que pudieras despertar un día al despuntar el alba y me arrastraras fuera de la cama (como era tu costumbre) para hacer un picnic en la azotea, para caminar al aire libre, para conocer un lugar distinto. Extraño todo lo que odiaba de ti, extraño tus manías y tu horrible manera de manejar, tu indecisión al elegir qué ponerte, tu impuntualidad, tu soberbia y tu forma de cocinar. Te extraño, extraño todo. Te extraño a ti. Desearía que volvieras, al menos por un instante. Engáñame, hazme creer que es posible, quiero besar tus labios, de nuevo por última vez, porque ya no la recuerdo, no puedo acordarme de tus últimas palabras y me duele en el alma no haber estado ahí, cuando te fuiste, para detenerte, para mantenerte conmigo, para decirte adiós, porque te necesito, me haces falta y no puedo seguir adelante sin ti. ¿Por qué te fuiste, si éramos perfectos juntos? No quiero culparte, no fuiste tu... pero ya no estás conmigo y me duele. todo sigue como siempre, como cuando estabas a mi lado, tu ropa está aún en los cajones y tu foto permanece sobre el buró, tu recuerdo me hace compañía y el espejismo de tu presencia continua en el sofá, frente al televisor, callándome por hacer ruido en el final de la novela. ¿ves? Te extraño y deseo estar contigo, por siempre, para siempre, hasta la eternidad, pero no estás... Quisiera que escucharas mis palabras, que despertaras y sonrieras como siempre al decir "Buenos días", pero estás ahí, sigues así, callada, ausente, dormida, inmóvil, inerte...Habló con ella, lo dijo todo...
y el silencio respondió...