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miércoles, 21 de enero de 2026

Duelo y despedida...

Cada despedida es diferente.  Decir adiós es más fácil cuando sabes que el hola de nuevo vendrá pronto, cuando la esperanza de volverse a ver sigue presente, cuando un hasta pronto no se convierte en un hasta nunca.

Cada una de mis despedidas permanentes ha dolido, ha dejado un hueco en mi corazón que he llenado de recuerdos, que he cubierto con abrazos y tapiado con textos dedicados a los que ya no están.  Cada adiós definitivo me ha empapado y me ha movido, su sacudida no me dejó estática.  La reunión de seres queridos, también dolientes, algunos ausentes o dependientes, incapaces de ver qué viene después de este “se acabó”, no me deja quedarme quieta, siempre hay algo qué hacer, buscar flores, hacer un pago o resurtir el café.  Tal vez alguna pérdida me convierta en uno de ellos, cuando el dolor me incapacite y me robe las palabras, cuando la persona despedida sea más cercana, más querida, más amada.

Cada adiós, es distinto, algunos con palabras, con silencios o con lágrimas.  Algunos rodeada de personas, algunos en total soledad, con un teclado y una pantalla. Algunos adioses acompañados de oración, de peticiones al cielo, de esperanzas de vida eterna y un rosario por su alma (y las otras ánimas benditas del purgatorio).

Cada ser querido al que he despedido, cada persona que se ha ido, cada inevitable impermanencia ha estado marcada por la distancia, por el tiempo, por el deber.  Ellas despidiéndose por anticipado, él sin decir nada.  Ellas en mis años conscientes, él, en lo inconsciente de mi niñez.  Cada adiós, cada despedida, cada dolor, cada

Me llevo de todos lo que me han dejado, lo que nos ha unido y lo que me ha marcado: un ángel guardián, el sentido del humor y de reacción, la misma profesión y un aroma que hoy día, sigue vigente.  Porque lo que me quedo no es un suéter, un perfume o unas sandalias, es la compañía que arropa, la esencia que perdura y los caminos que iniciaron. Gracias, por el tramo recorrido, me toca seguir avanzando. 

sábado, 5 de julio de 2025

Fin de semana...

VIERNES

Hoy extrañé tu mensaje de buenos días, ya me había acostumbrado a esas 3 simples palabras que siempre veía al despertar y ponían una sonrisa en mi rostro: "Buenos días, hermosa".

Me vestí como te gusta y me tomé unas fotos que pensé en compartirte pero no envié. No puedo estar sin respuestas de una persona que me hace pensar en él, que escribe diez días continuos y se silencia los cuatro siguientes.  Sabía cuál es la situación, pero no la condición. 

SÁBADO

Un día más de ausencia.  Sé que vas a estar pasándola bien, ¿cómo está tu familia?, ¿cuáles son los planes del fin de semana?  No sé cómo llevar esto, de niña me enseñaron a no envidiar, pero no me enseñaron a compartir.  ¿Cómo se comparte lo que no es tuyo? 

Quería saber de ti y resistí mis ganas de escribirte.  Tenía frío y no estabas para abrazarme. Me sentí triste y no pudiste consolarme. ¿Por qué debería seguir contigo, si tú sigues sin mí? 

DOMINGO

Yo quería todo al cien o al doscientos, no me conformaba con menos, pero contigo no supe contar.  Solo son mensajes y llamadas, me falta tu presencia.  Hay palabras clave para no escribir y temas que no se pueden tocar, mientras fantaseamos con el momento en que estaremos juntos, viéndonos a los ojos. 

Recuerdo la última conversación que tuvimos, el qué hubiera pasadao si... el cómo habría sido nuestra vida estando uno con el otro. Nuestro momento pudo haber sido hace 7 años, o no pudo ser nunca, pero definitivamente no puede ser hoy. 

LUNES

Mañana sabré de ti y espero de nuevo mi mensaje al despertar.  Quiero de nuevo las promesas porque certezas no hay, vivo de las ilusiones y los deseos que se convierten en planes, pero sabemos que son solo sueños. 

Y qué será de nosotros en las vacaciones de invierno, sabiendo que podemos estar juntos, sin estarlo.  Mientras pienso en ese futuro me pierdo el presente, ilusa, confusa, consciente de que lo que tengo no es real, pero existe. 

MARTES

Hoy, se reinicia el bucle y al despertar se diluyen las dudas, ahí está de nuevo el mensaje de buenos día, se reanudan los 10 días de esperanza, de ilusión y de cortejo.  Hoy regreso a las conversaciones sin límite de tiempo, sin nada que ocultar. hoy vuelvo a sonreirte a la distancia, con el sinsabor de los días que se acaban, de que todo tiene un final. 

Mientras tanto, cuéntame... ¿cómo va tu día?

domingo, 17 de julio de 2022

Un año de cushing

17/07/2022

El 17 de julio de hace un año, estaba entrando a cirugía para quitarme un adenoma hipofisiario de 7.38 x 8.66 x 6.17 mm de forma trasnasal, es decir, que me sacaron un tumor de la cabeza por la nariz.

Así nomás. Hace 18 kilos y con el diagnóstico de Síndrome de Cushing por tumor de hipófisis, estuve con una central en el cuello y pasando la noche en terapia intensiva (lo normal para este caso).  Un moco de un tamaño diminuto que provocaba un exceso de cortisol, pasando los límites normales (entre 100 y 200), hasta los 2000. Este cortisol, también llamado la hormona del estrés provocaba en mí, insomnio, retención de líquidos, cambios de temperamento, temblores, muchos moretones, descompensaciones y sobre todo baja autoestima, me veía y me sentía tan mal que no quería ni salir de mi casa… y la pandemia me lo cumplió.

Por años, pensé que se me hinchaba el cuerpo porque viajaba y “cambiaba la presión”, en los últimos viajes a la ciudad de México era tanta la inflamación de mis pies que me tenían que inyectar para poder seguir usando los zapatos.  De un día al otro ya no podía usar la misma ropa porque simplemente no cabía.  Síntomas desapercibidos para alguien que siempre ha sido denominada gordita: cara redonda, una joroba de grasa, hinchazón, debilidad muscular, obesidad y estrías en el abdomen.

Postergué mi visita al médico por meses, tenía pánico a que hubiera algo mal en mí (como al final pasó), sin embargo, todo se fue dando de una forma tan rápida y certera que supe que estaba en el camino y en el momento adecuados. Desde la primera visita del doctor hasta la cirugía fueron 3 meses y medio, en los que se realizaron todas las pruebas y análisis (sangre, orina, sangre, resonancia, más sangre), buscar y encontrar endocrinólogo, neurólogo y hospital, hacer que la aseguradora cubriera los gastos, agendar la cita, lograr que todo fuera en vacaciones… 3 meses y medio que se volvieron muy intensos para hacerme a la idea de la gravedad, pero también de la importancia y suerte de todo el proceso.

Agradezco a todas las manos involucradas en forma de doctores, asistentes, enfermeros y secretarias, a las personas pendientes, a quienes me pusieron en el camino, a las visitas en casa y los mensajes y llamadas. Agradezco a los que se quedaron conmigo porque no podía quedarme sola, porque necesitaba estar monitoreada, me mareaba, no tenía fuerzas ni para bajar escaleras sola.  Agradezco a mi persona, a mi cuerpo y a mi Dios.

Después de 5 días en el hospital y con una cuenta de la que no me he recuperado financieramente, vi la vida con otros ojos. Una vida más tranquila, más en calma, que me encaminó a hacer otros cambios en la vida en cuestiones de trabajo, autoexigencia, hábitos de sueño y hasta de cantidades de café.  Cambios que me permiten ir sin prisa, subiendo y bajando la escalera, escalón por escalón; que me permiten tomar el tiempo para caminar de un lugar a otro porque ya no puedo ir corriendo.  Cambios que me permitieron pedir ayuda, porque hay muchas cosas con las que ya no puedo sola; cambios que me obligan a organizarme mejor porque no puedo desvelarme con la misma energía, cambios que me hacen voltear atrás y ver que uno no es una talla ni una imagen en el espejo, es conocer y reconocer cuando algo en el cuerpo no está bien y afrontarlo.

Nadie sabe cuándo es el mejor momento mas que uno mismo, a mí me sirvió escucharme y decidirme, no bastó con las miles de veces que mis amigos me dijeron “ve a checar eso”, nadie hizo una cita por mí.  La decisión viene de uno mismo o no llega, no es solo estar feliz y orgulloso con el cuerpo y la talla que se tiene, es saber cuándo ese cuerpo, independientemente de cómo sea, está fallando… es reconocerlo y hacer algo por él, a favor de uno mismo.

Pasó un año, el tumor puede volver.  Ahora solo queda estar pendiente de las señales y seguir llevando la vida con calma y jugar a bajar otros 18 kilos… ahora sin cortisol. 

martes, 26 de noviembre de 2019

No merezco... no lo acepto.

No me merezco ni las lágrimas en la almohada, ni la angustia en el corazón, ni tus malos gestos y palabras. No me merezco tus celos sin razón, tus preguntas incómodas y ni tus malos pensamientos.  No me merezco pensar que no soy suficiente, sentir que sigo sola, saber que no estás conmigo cien por ciento comprometido.  No me merezco tu postura de víctima, tu forma de devolver los enojos y tus ojos de furia cuando digo algo que no te parece.  No me merezco ni tu hiriente silencio, ni tus crueles palabras, mucho menos tu desdén y tus arrebatos. 

No lo merezco y me pregunto por qué continúo a tu lado y la respuesta que antes justificaba todo se va disolviendo entre tus manos... Porque el te quiero que podía aguantarlo todo se debilita, porque oír los te amo que antes fortalecían, hoy de sienten desgastados, porque las palabras suaves de amor que ayer endulzaban mis oídos hoy carecen de sentido.

Y no merezco menos amor del que me doy a mí misma y no necesito más preocupaciones que las que sola tengo... Así que no te preocupes, ya no te exijo, ya no te pido, ya no te considero... Ya no recordaré pendientes, ni sueños, ni ilusiones, ni metas juntos... Porque me merezco a alguien que me acompañe a reír, que incite a pensar, que luche conmigo y confíe en mí; alguien que use sus alas para volar a lado mío y me impulse a llegar más lejos como lo trato de hacer yo... Alguien que sea capaz de dejar atrás el pasado para reconocer el futuro y vivir pleno el presente.  Alguien cuyo sueño sea estar conmigo porque mi sueño es estar con él.

sábado, 2 de febrero de 2019

Te quiero...

Quiero un contigo que no me sepa a costumbre, quiero un por siempre que no me sepa a obligación.
Espero sentir esa anticipación, esa emoción en cada beso, sin que se convierta en la monotonía de cualquier relación.
Quiero seguir jugando a encontrarnos, a que nuestras manos no se conocen y necesitan conectarse para saberse.
Quiero seguir ansiosa de no saber cuál será la próxima ocurrencia que pasará por tu cabeza y no saber cómo te volveré a ver.
Quiero conocer todos tus gestos, diferentes rostros en la misma piel, quiero adivinar tus pensamientos y verte fijamente antes de dormir.
Quiero estar ahí con cada nueva arruga, en cada nuevo sueño, en cada nueva felicidad, escuchar cada canción dedicada y entender que la letra es para nosotros dos.
Quiero construir lo que otros han destruido y hacer y ser juntos nuestra propia realidad, dormir contigo envuelta entre tus brazos y despertar a tu lado una vez más.

Quiero que no me duela el alma decir "te quiero", quiero un por siempre que tarde en llegar.
Quiero un infinito que contemos juntos, quiero quererte... y solo sé que no sé hacerlo.

lunes, 7 de mayo de 2018

A manera de despedida...

Te deseo éxito. De ese que se logra con mucho esfuerzo y dedicación, intentando una y otra vez y mil veces más; probando distintas formas de hacer las cosas, aprendiendo, descubriendo, innovando, cambiando el mundo. 

Te deseo dificultades.  De esas que te retan y te sacan de la zona de confort, de las que te sacuden para sacar lo mejor de ti. De las que te hagan detenerte, pensar, reintentar y sobreponerte.  De las que te obliguen a pensar diferente, actuar diferente, amar diferente. 

Te deseo pasión.  De esa que te llena de energía aunque no hayas dormido, de la que te renueva las ganas y el ímpetu y te impulsa sin necesitar café o chocolate (o pizza), de la que se renueva día a dpia porque lo que haces te llena de satisfacción. 

Te deseo fracasos. De esos que te dan lecciones que se repiten si no las aprendes.  De los que te enseñan que nada es perfecto.  FRacasos que te ubiquen y te centren, que te obliguen a tomar vuelo para aprender a volar. 

Te deseo felicidad.  De esa que se comparte con los seres que amas, de la que se logra en equipo, de la que verdaderamente importa.  De la que no se alcanza en un día sino en un largo proceso, de la que se forja poco a poco, casi sin darte cuenta. 

Te deseo suficiente. Que nada te haga falta y que nada te sobre, que siempre tengas para dar y que siempre puedas recibir: amor, persistencia, satisfacción, tiempo, dedicación... alegrías y tristezas. 

Te deseo un buen viaje.  Disfruta del camino hasta tu próxima estación. 

Ana Itza =) 

viernes, 4 de julio de 2014

Lo siento.

Lamento haber llegado tarde y sacudir, de la nada, tu vida entera.  Lo siento, lamento verte a los ojos y saber qué hay detrás de tu mirada. Disculpa, lamento huir de tus manos pero abrazarte con tan indecente necesidad.  Perdón. Disculpa mis impulsos, estas ansias de tenerte cerca y los mil pretextos para estar a tu lado.  Perdón por tantos cafés, tantas sonrisas y las largas horas de plática. 

Lo siento, perdóname por ponerte entre la espada y la pared, perdón por no contenerme. Disculpa por malinterpretar lo malinterpretable y ver en ti algo más que un amigo.  Lo siento, perdón por no alejarme, perdón por estar ahí, por tratar de conocer tu historia... por tratar de construirte otra.  Lo siento, disculpa, perdón, es que sólo soy como soy,

Lo siento,  perdona mis ilusiones, mi manera de verte, mi forma de hablarte,  mis ganas de buscarte.  Lo siento, debería ignorarte, no responderte, no llamarte, no pensarte y dejar de soñarte. Perdón,  no acepto la verdad,  aun no me hago a la idea de que lo que hay entre nosotros no se haga realidad. 

Perdón,  disculpa, lo siento... lamento no tener la suficiente valentía para robarte el beso que tanto he esperado.  Lo siento,  no por ti ni lo que pienses, sino por mí,  por lo que quiero, por lo que aún sigo esperando.  Perdona, fue sin intención.   Disculpa,  no volverá a pasar.  Lo siento,  y estoy segura que tú también.

Lo siento, disculpa,  perdón. Te confundí,  no con alguien sino a ti mismo.

martes, 1 de julio de 2014

Sola, Soledad...

Me siento sola.  Tengo 2,200 "amigos" y me siento sola.  Siempre hablo mucho y eso no puedo decirlo en voz alta.  Miles de risas al día,  múltiples visitas a la oficina, muchos "buenos días" a la gente conocida y desconocida también, y a pesar de todo me siento sola.

Me siento sola.  Porque llego a una casa de puertas cerradas, porque las pláticas dependen de los proyectos y los trabajos.  Porque las sonrisas se acaban los fines de semana.  Porque la única que me hace compañía se hace más vieja día con día, porque no hay un "buenas noches" ni un "¿cómo estuvo tu día?".  ...
Y duele, porque esta soledad llena de gente, inundada de llamadas, mensajes,  posts, likes y comentarios, viene acompañada de personas que me hablan por mi nombre pensando que me conocen, pero no conocen ni la mínima de mis historias.  Esta soledad, que te rodea a donde vayas, que te encierra en los libros, los sueños y las malas compañías, abraza y aviva el fuego del desasosiego, de la incertidumbre y de la desesperación.  

Me siento sola y me duele, sin por qués, sin razones, solo duele. Cuando todos alrededor tienen una historia de dos, tienen quién les haga compañía por las noches y con quien platicar por las mañanas.   Duele, porque conocer a todos es contar con ninguno.  Duele, preferir la música al silencio, los estruendos del televisor en frezze para que haya ruido de fondo en el soundtrack de la vida.

La soledad duele, no preguntes por qué, solo déjame sufrirla a solas.

jueves, 27 de febrero de 2014

Así... o no.

Lo vio, se enamoró, cayó en esa mirada profunda, en ese mar fangoso que tenía por ojos.
Sonrió, se enamoró, de esa sonrisa traviesa, de esos dientes blancos, de las perlas relucientes, de los labios encurvados.
Habló, se enamoró, de su voz ronca, coqueta, de su acento extraño y su siseante hablado.
Calló, se enamoró, de su porte, de su silencio, de sus pensamientos, de su mirada perdida, de las ideas en su cabeza.
La abrazó, se enamoró, de sus brazos fuertes, del calor que emanaba, de la manera en que sus brazos la rodeaban para no dejarla ir.
La esperó, se enamoró, de su paciencia, de su tranquilidad, de sus atenciones. de su manera de ser y de dejar pasar, sin prisa, con tiempo, sin falta.
Lo escuchó, se enamoró, de sus experiencias, de sus aventuras, de sus tropiezos y sus debilidades, de todo lo que había pasado y el futuro que planeaba vivir.

Lo conoció, se enamoró.  Lo conoció completo, Lo conoció con calma. Lo conoció poco a poco.  Lo conoció con tiempo.  Le adivinó la mirada.

Se dejó conocer, lo enamoró.  Lo enamoró con sus ojos, con su boca, con su voz, con su calor, con su tiempo, con su palabra y sin ella, a pesar del pasado, con su presente y aún sin futuro.

Porque se vieron a los ojos y se enamoraron, se sonrieron y se enamoraron, hablaron y se enamoraron, callaron y se enamoraron, se abrazaron y se enamoraron, vivieron y se enamoraron, porque tarde o temprano se dieron cuenta que eran el uno para el otro, a pesar de que el otro aún no estaba seguro.



sábado, 19 de octubre de 2013

De vuelta al agua

De nuevo, frente a frente. De nuevo el desafío.

De nuevo me enfrento a mi peor enemigo, en cada brazada, en cada patada, en cada vuelta de campana, pero mi enemigo no está a lado mío, en el carril de junto tratando de reducir su tiempo y hacer mejor marca, tampoco está afuera gritando palabras de aliento y buscando nuevas estrategias para mejorar mi rendimiento. No, el enemigo está ahí, dentro de mí, poniendo los pretextos,  perdiendo el tiempo, haciendo justificaciones o haciendo cada día más.

De nuevo estoy ahí, a un salto de distancia.  Ahí, en el agua, donde nadie se preocupa por mí, por mi forma, por mi peso.  Me permite hacer lo que no me atrevo a ser: yo misma.  Avanzar y seguir avanzando, a pesar del cansancio, de las limitaciones.  

Cada 50, 100, 200 o 1000 metros; dorso, pecho, mariposa y libre. Un metro y dos más. Ahí,  donde no hay nadie mas que yo, nadie que haga el trabajo por mí,  nadie que lleve mis cuentas.  Ahí estoy, hoy, y estaré mañana y pasado, cada día,  luchando contra mí y a favor de mí.  

Cada día un nuevo reto, en el mismo lugar y con el mismo enemigo.

jueves, 19 de septiembre de 2013

El que será porque es...

Él.
Con una sonrisa traviesa y juguetona, con una mirada misteriosa en la que me reflejo yo.  Él, un caballero con alma de niño, que sabe jugar y disfrutar de los pequeños detalles pero que se esfuerza por lograr grandes cosas.  Él, apasionado por su causa, por su equipo, por su vida.  Él, que baila conmigo aunque no sepa bailar.  Él, que me toma de la mano para decirme que todo está bien.  Él, quien ama su trabajo y disfruta cada instante de lo que hace, que tiene éxito porque trabaja para obtenerlo.  Él, que no se preocupa por el dinero porque sabe que las cosas que valen la pena no se pueden comprar.

Él.

Ese hombre carismático, sencillo y soñador, que busca cambiar el mundo, un paso a la vez. Él, que se compromete con sus ideales y con su sociedad.  Ése que busca ser y hacer la diferencia, que lucha y se esfuerza y se levanta detrás de cada caída.  Ése que va a fracasar, pero no se va a rendir.  Ése que va a seguir intentando, esforzándose y creciendo.  Ése que me reta intelectualmente y que me invita a soñar y hacer cosas diferentes, a compartir sus locuras y a seguirme en las mías.  Él, que sabe alejar las nubes y hace que salga el sol en los días grises.

Él.

Aquel que puede caminar solo pero prefiere caminar conmigo.  Con quien comparto el rumbo y con quién sé que no estoy perdida.  Aquel que está ausente, pero no por mucho tiempo.  Aquel que sabe hacerme reír y que se ríe de mis bromas, aunque sean tontas, como a veces somos nosotros.  Él que comparte lo que sabe y que hace que aprendamos juntos, que crezcamos juntos.  Él, que sabe lo que quiere y va tras ello.  Ése, que me conoce, que me acepta, que me complementa, porque lo conozco, lo acepto y lo complemento.  Él, decidido, congruente, feliz. 

Aquel, ése, él, uno solo.  Y yo.  Nosotros.


lunes, 5 de noviembre de 2012

Despertar

Y de repente, un día, de súbito, sin querer, descubres que esa realidad a la que tanto te aferrabas no era más que un sueño, una ilusión.  Despiertas.  Buscas los detalles que tan vívidamente recordabas pero que poco a poco se disuelven en el pasado, se borran en la memoria y se difuminan en su impacto en la realidad.

Un día, abres los ojos, buscas esas pistas que te hacían creer que todo era cierto y te das cuenta que no es así, no hay señales, nunca existieron, los mensajes subliminales no están ahí, las acciones, los hechos, lo concreto se vuelve abstracto, difuso, inalcanzable. Nunca nada fue verdad aunque te empeñabas en decir que si.

Un día, cualquiera, sin elegir uno entre todos, sin que sea un día especial, tomas la pastilla roja de la realidad y descubres que esas sonrisas y esas miradas no ocultan nada y no hay más que buscar.  Entras a un mundo menos agradable pero más real... pero no duele.

Despiertas y te das cuenta que el sueño quedó atrás, que fue muy lindo pero no fue real, y te desprendes de él como se pierden las ganas de hacer ejercicio o de mantener la dieta... dejas ir esa ilusión poco a poco, sin querer mantenerla, hasta que un día despiertas (porque lo haces), y abres los ojos (porque lo haces) y descubres que.. aunque quieras mantenerlo por siempre, no queda más que el recuerdo de lo que, en realidad, nunca fue.

Así, sin puntos suspensivos.

miércoles, 17 de octubre de 2012

No más

No me abraces, porque cuando lo haces creo que el mundo es perfecto y no lo es.  No vuelvas a acercarte a mí como lo haces siempre, con la misma mirada y la estúpida sonrisa que me enamora.  No camines hacia a mí como si todo estuviera bien porque sabes que no es cierto.  No quiero volver a caer, porque soy lo suficientemente tonta para hacerlo.  No quiero que me mires, ni que me hables, ni que me abraces.. porque ya lloré en tus brazos una vez y creo que una vez es suficiente.

No voy a derramar una lágrima más por ti, aunque mis ojos estén vidriosos y cubiertos de agua.. no rodará ninguna gota por mi mejilla. 

No habrá más pretextos, más búsquedas, más esperas.. no habrá más esperanzas, más expectativas ni más ilusiones.  No habrá más abrazos... porque no puedo soportarlos... sentir tu corazón y el mío latiendo al mismo ritmo... apuntando a lados diferentes.


viernes, 28 de septiembre de 2012

Kryptonite

Ser fuerte también es una debilidad..
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lunes, 10 de septiembre de 2012

Keep calm & Be just friends...

Eres linda, simpática, alegre, bonachona, vives sin preocupaciones y eres feliz. Recuérdalo. Recuérdalo siempre que, como hoy, estés soltando una lágrima que no merece ser desperdiciada porque, nuevamente, te enfrentas a la realidad que nunca olvidaste.


Eres buena amiga, quizá demasiado, y siempre estás disponible para todos menos para ti. Así eres. Así acéptate. Y ahora, move on… ya lo sabías, siempre ha sido así y no vas a cambiar por una nueva decepción que se agrega a la lista.


Eres como eres y te quieren. Quizá no como esperas, quizá no como quieres; pero te quieren. Y si no es así ¿qué importa? No tratas de quedar bien ¿o sí? No tratas de complacer a nadie ¿necesitas que te lo recuerde?


Eres tú y eso es lo que importa. Eres lo que queda después de cada corazón roto. Eres lo que siempre has sido a pesar de cada golpe y magulladura. Eres lo que se levanta después de cada caída y eres la ceniza que renace. Eres esa persona que vuelve a comenzar.


Eres lo que has querido… y has querido mucho. Eres esa sonrisa y esos ojos rojos. Eres cada abrazo y cada complacencia. Eres el dolor que dejas ir y las personas que conservas. Eres lo que das y no lo que te quedas. Eres, y eres mucho. Eres todo lo que has hecho y lo que has dejado de hacer. Eres, simplemente eres.


Eres cada lección aprendida y cada aprendizaje compartido. Eres cada palabra que sale de tu boca y cada consejo que tomas. Eres, a pesar de lo que eres. Eres lo que piensas, lo que creas y lo que destruyes. Eres la huella que dejas y el polvo que levantas.


Y eres... amiga, siempre amiga. Recuerda eso también. Antes de ilusionarte, antes de despegar los pies del suelo. Eres amiga porque nunca hay hechos. Eres tú y no tu reflejo en su mirada. Eres tú y no la calidez de su sonrisa. Así que antes de soñar, antes de creer y antes de inventar historias, recuerda: amigos, simplemente amigos y nada más.

martes, 21 de agosto de 2012

Esperar-te

Te espero, ilusionada, emocionada y con los pies en la tierra, sabiendo que no tendremos un futuro y que, inciertamente, tampoco tenemos un presente.

Yo, que no tengo tiempo para ti, te busco por que sé que no tendrás tiempo para mí y no habrá que quedar bien porque no hay, ni habrá ningún compromiso. A pesar de saber que embono perfecto entre tus brazos y a pesar de tanto disfrutar estar en tu mirada, pero sobre todo, a pesar de saber que nadie puede hacerme sonreír de la manera en que lo haces tú.

Te espero porque sé esperar, porque lo he hecho siempre y puedo volverlo a hacer. Te espero porque esperar es fácil, no hay nada más que hacer que dejar correr el tiempo, dejar que pase y se escabulla entre los dedos, esperar es dejar de hacer y hacer es lo difícil.

Te quiero a ti porque no puedo querer a nadie, porque no tengo tiempo para hacerlo y tú tampoco.

Te quiero a ti, no quiero tu tiempo, no quiero tu presencia. Quiero un pensamiento, quiero una ilusión, quiero saber que estas ahí aunque no sea cierto, quiero creer, quiero soñar. No te quiero a ti a pesar de quererte como te quiero, quiero lo que me das, porque no es suficiente, porque siempre se quiere más y ese más sólo lo tendré contigo en pocas y escasas dosis, lo sé, de la misma manera en la que te dejas conocer, de la misma manera en la que te dejas querer, así como eres haciéndolo que siempre haces: tratando de estar, tratando de querer, tratando de ser… sin estar, querer ni ser…

Puedo esperar y quiero esperarte…

Te espero, despacio y sin prisas, teniendo de ti a veces un minuto y a veces dos; esperando de ti un mensaje, una llamada o sólo un pensamiento. No quiero que estés, quiero estar. Quiero mantenerme presente en tu vida, en tu mente, en tus opciones… en tu quizá y tu después.

No te pido el ahora porque yo misma no puedo ofrecerlo. No te pido una vida de dicha y felicidad porque no creo en ello. Te ofrezco esperar, ¿cuánto? No sé, quizá hasta siempre o quizá hasta nunca, pero esperar. Esperar a que el tiempo nos ponga a ti y a mí en el camino correcto, aunque quizá, al final, pisemos caminos diferentes.

viernes, 3 de agosto de 2012

No hay señales

No, no hay señales ni casualidad. Nunca las ha habido. Nunca las habrá.
Esa canción que escuchaste y que se aplicaba "perfectamente" a tu situación no fue puesta ahí por obra de Dios. Esa persona que se atravesó en tu camino y que te devolvió la sonrisa que necesitabas no apareció mágicamente.

Que te enteres de algo que no querías saber, que a mitad de la charla se acabe el saldo, que a media canción aparezca alguien en la puerta, que te encuentres con alguien a quien nunca ves, que te escriba ése en el que estás pensando, que no puedas escribir y después solo fluyan las palabras (acompañadas de gotas semisaladas). No, no son señales. Nunca lo serán.

Eres tú y lo que quieres escuchar. Eres tú y lo que quieres saber. Eres tú y lo que quieres ver.
Eres tú y lo que necesitas. Eres tú y lo que deseas. Eres tú y a lo que te aferras.

No, no hay señales, repítelo mientras lo repito yo.. no, no somos leíbles, no somos casualidades, y no, no somos señales.

domingo, 11 de septiembre de 2011

Montón de estrellas

Hubiera bastado con un poner mi cabeza sobre tu hombro una vez más para volver a caer en tus redes. Hubiera bastado compartir contigo otro café para traerte de nuevo a mi vida. Hubiera bastado un abrazo, uno más para hacerme bajar mis defensas. Hubiera bastado con una sonrisa para subir al cielo y bajarte un montón de estrellas.

Pero es mejor así, saberte lejos y no quererte cerca. Es mejor curar las heridas con la distancia que con el tiempo. Es mejor así, sonreír por cortesía que sonreír por amor. Es mejor dejar pasar lo que sabemos que nos hará daño a pesar de desearlo tanto. Es mejor así, fingir.

Porque yo en el amor, seguiré siendo tu idiota…

sábado, 4 de junio de 2011

No debería confiar...

Es muy común escuchar a las personas decir: "debes confiar", sin embargo a mi me deberían dar un consejo diferente: "no debes confiar", pues si tuviera que describir todas las veces en que las personas han traicionado mi confianza, las veces en las que he creído y me han decepcionado y las veces en las que creí ciegamente que estarían ahí para sostenerme y me dejé caer dándome severos cihngadazos, me llevaría muchas, quizá demasiadas, horas...

Soy de esas personas, las raras, que creemos que aún hay bondad en el mundo, que todos son dignos de confianza, que nadie te va a apuñalar por la espalda; soy de esas personas extrañas que van por el mundo sonriéndole a desconocidos, dando lo mejor de si y esperando lo mismo de los demás; soy de esas personas que se dan cuenta de las intenciones de otros cuando los dejaron maheridos desangrándose por dentro.

Aunque trato de aprender de todo, esta lección no se me queda grabada y es que , yo no debería confiar... no de la manera en que lo hago. Resulta curioso que hasta aquellos que me han dado golpes me han sugerido no confiar tanto en los otros porque nadie es lo que aparenta, ni siquiera ellos mismos...

Pero, ¿qué se puede hacer? La vida me da lecciones que no quiero aprender, inevitablemente seguiré encontrándome con esas personas en las que no debería confiar, esas a las que no debería invitar a mi casa, esas con las que no debería compartir mi mundo e inevitablemente seguiré tropezando, cayendo y recibiendo puñaladas, porque yo no debería confiar... pero no puedo evitar hacerlo.

miércoles, 4 de mayo de 2011

Mis monstruitos

La aventura comenzaría una mañana muy temprano, con personas desconocidas de las que ya había escuchado hablar, sin embargo, el destino le tenía preparado un camino distinto al que había decidido emprender. Un día antes le cambiaron los planes, le trazaron una nueva ruta, un nuevo horario y un nuevo equipo. Resignada, revisó lo que implicaba el nuevo trayecto y decidió aceptar. Sonrió.

Echó mano de lo que conocía para enfrentar lo que desconocía. Entró a un mundo inexplorado, con caminos inexorables con senderos cerrados y criaturas de todo tipo. Encontró un mundo de especies extrañas, de monstruos, de quimeras. Un día y otro y cada uno diferente a la vez, esas fieras rugientes se fueron domesticando. Esos monstruos se hicieron mansos, sus rugidos se transformaron en risas y sus reclamos en encantos.

No los domó, nunca fueron domesticados. Algunos de esos ejemplares aún permanecen recesivos, aislados, recelosos, otros se acercan, conviven y le comparten su lenguaje y sus costumbres. Los retó, como ellos la retaron una vez. Les exigió más de lo que estaban acostumbrados a dar pero menos de lo que son capaces de hacer. Se exigía hacer las cosas como se las pedía a ellos: Mucho más que solo bien.

Les enseñó a hacer gracias y trucos y recibió de ellos lo que recibe un investigador al llegar a una tribu, integrarse en ella y compartir su vida aunque sea por un momento. Sus herramientas no fueron suficientes, se confió y los monstruitos sacaron las garras más de una vez, pero no esperaba menos de ellos. Los conocía, los quería... y aprendió.

Aprendió a quererlos, a entenderlos, a idear nuevas estrategias de trabajo, a mantenerlos activos y en ocasiones callados. Aprendió que hasta los más rudos tienen buen corazón y que no sabes que puedes lograr hasta que lo intentas. Aprendió que el destino tiene distintas maneras de ponernos en el lugar donde debemos estar y de hacer lo que debemos hacer y después de tanto en tan poco tiempo... yo a nombre de ella, solo puedo agradecerles.

Gracias =)

Por ser tan retadores, (aunque flojos), gracias por la disposición y actitud.

Gracias por ser como son y por robarse un trozo de mi corazón.

Al Grupo 52 - 4 de mayo 2011.

Duelo y despedida...

Cada despedida es diferente.  Decir adiós es más fácil cuando sabes que el hola de nuevo vendrá pronto, cuando la esperanza de volverse a ve...