sábado, 19 de octubre de 2013

Por qué soy profesor

 Ensayo entregado como parte de las actividades requeridas en el Diplomado de Prácticas y Habilidades Docentes.en 2012.
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La preparatoria fue una etapa divertida y muy trascendente en mi vida, académica y socialmente hablando.  Como persona siempre fui muy sociable y estuve involucrada en miles de actividades extraacadémicas (equipos representativos, grupos de teatro y asociaciones estudiantiles), siempre  he sido alegre y extrovertida por lo que relacionarme con otros me era muy fácil, sin embargo, como alumna, a pesar de no ser de los peores (flojos reprobados, sufridos y estigmatizados), tampoco sobresalí por tener 99's y 100's.  Fui esa alumna que, ahora que es maestra, sabe todo lo que los alumnos pueden hacer... porque ya lo hizo. 

            Hice y deshice muchas veces y hasta hoy me confieso culpable: faltar a clases era una práctica común, copiar y dejarme copiar en exámenes también, prestar, intercambiar o compartir tareas, platicar, dibujar y dormirme en clase no se quedaban atrás.  Lo que viví me ha permitido saber cómo pueden actuar mis alumnos, las condiciones de estudio y su forma de reaccionar.  Lo que soy y lo que vivo me ha ayudado de la siguiente manera:
  • Soy creativa: aunque al parecer no lo suficiente como para hacer un buen ensayo, pero si lo necesario para preparar una clase, despertar a los chavos y mantener su atención de manera que se interesen genuinamente en el contenido de la clase.
  • Me aburro fácilmente: por lo que trato de variar los estímulos para que mis alumnos no se aburran conmigo, cambiarlos de lugar, cambiar de ambiente, poner retos o actividades grupales, etc., cosas que generen interés y no apatía.
  • Me gusta aprender: Es decir, no me gusta ser la que tiene toda la razón, me gusta generar polémica y que hayan discusiones informadas, que sean los alumnos quienes expongan o propongan actividades para aprender.
  • Soy muy dinámica: atraigo la atención fácilmente ya sea por mis acciones, mis palabras, mis movimientos o simplemente porque me quedo en silencio.  Puedo contagiar la vibra aún en los peores horarios para dar clases.


En fín, son muchas cosas más y creo que doy de mí lo suficiente para cambiar el paradigma del aprendizaje al apreHendizaje en el cual los alumnos no solo aprenden mentalmente algo nuevo, sino que lo hacen propio, lo practican y lo llevan a la realidad.  Mi manera de enseñar es totalmente mi manera de ser y viceversa, me complementa, me llena... me satisface.

De vuelta al agua

De nuevo, frente a frente. De nuevo el desafío.

De nuevo me enfrento a mi peor enemigo, en cada brazada, en cada patada, en cada vuelta de campana, pero mi enemigo no está a lado mío, en el carril de junto tratando de reducir su tiempo y hacer mejor marca, tampoco está afuera gritando palabras de aliento y buscando nuevas estrategias para mejorar mi rendimiento. No, el enemigo está ahí, dentro de mí, poniendo los pretextos,  perdiendo el tiempo, haciendo justificaciones o haciendo cada día más.

De nuevo estoy ahí, a un salto de distancia.  Ahí, en el agua, donde nadie se preocupa por mí, por mi forma, por mi peso.  Me permite hacer lo que no me atrevo a ser: yo misma.  Avanzar y seguir avanzando, a pesar del cansancio, de las limitaciones.  

Cada 50, 100, 200 o 1000 metros; dorso, pecho, mariposa y libre. Un metro y dos más. Ahí,  donde no hay nadie mas que yo, nadie que haga el trabajo por mí,  nadie que lleve mis cuentas.  Ahí estoy, hoy, y estaré mañana y pasado, cada día,  luchando contra mí y a favor de mí.  

Cada día un nuevo reto, en el mismo lugar y con el mismo enemigo.

Duelo y despedida...

Cada despedida es diferente.  Decir adiós es más fácil cuando sabes que el hola de nuevo vendrá pronto, cuando la esperanza de volverse a ve...