Llovía
Sí, siempre llueve, pero... ¿qué más?
Llovía. En su
calle, en sus ojos, en su corazón.
Melancólico, sí. Incompleto, también.
Llovía. En su
calle, en sus ojos, en su corazón. Él la observaba a lo lejos
¿Es un él? Creí que era ella.
Llovía. En su
calle, en sus ojos, en su corazón. Él la observaba a lo lejos, se había alejado
por lo que había sucedido entre los dos.
Alto ahí, ¿para dónde vas?
Llovía. En su
calle, en sus ojos, en su corazón. Él la observaba a lo lejos, se había alejado
por lo que había sucedido entre los dos. Quería tomar sus manos de nuevo,
besar las lágrimas que caían y verse de nuevo en su mirada.
Qué romántico... ¡Aburrido!
Llovía. En su
calle, en sus ojos, en su corazón. Él la observaba a lo lejos, se había alejado
por lo que había sucedido entre los dos. Quería tomar sus manos de
nuevo, besar las lágrimas que caían y verse de nuevo en su mirada. Dio un paso
hacia ella pero el recuerdo lo detuvo.
¡Sí! Emoción, intrigaaaaa
Llovía. En su
calle, en sus ojos, en su corazón. Él la observaba a lo lejos, se había alejado
por lo que había sucedido entre los dos. Quería tomar sus manos de nuevo,
besar las lágrimas que caían y verse de nuevo en su mirada. Dio un paso hacia
ella pero el recuerdo lo detuvo. Su traición aún estaba presente en sus
memorias.
Ooooohhhh... ¿y luego?
Llovía. En su
calle, en sus ojos, en su corazón. Él la observaba a lo lejos, se había alejado
por lo que había sucedido entre los dos. Quería tomar sus manos de
nuevo, besar las lágrimas que caían y verse de nuevo en su mirada. Dio un paso
hacia ella pero el recuerdo lo detuvo. Su traición aún estaba presente en
sus memorias y sabía que ella no lo podría perdonar.
¡QuÉ!? ¿Quién traicionó a quién!?
Llovía. En su
calle, en sus ojos, en su corazón. Él la observaba a lo lejos, se había alejado
por lo que había sucedido entre los dos. Quería tomar sus manos de
nuevo, besar las lágrimas que caían y verse de nuevo en su mirada. Dio un paso
hacia ella pero el recuerdo lo detuvo. Su traición aún estaba presente en
sus memorias y sabía que ella no lo podría perdonar. Ella lloraba, detrás del
vidrio de la ventana, las lágrimas se camuflaban, Él, afuera, permanecía
impávido.
Impávido estoy yo que no sé qué está pasando.
Llovía. En su calle, en sus ojos,
en su corazón. Él la observaba a lo lejos, se había alejado por lo que había
sucedido entre los dos. Quería tomar sus manos de nuevo, besar las
lágrimas que caían y verse de nuevo en su mirada. Dio un paso hacia ella pero
el recuerdo lo detuvo. Su traición aún estaba presente en sus memorias y
sabía que ella no lo podría perdonar. Ella lloraba, detrás del vidrio de la
ventana, las lágrimas se camuflaban, Él, afuera, permanecía impávido. Bajó la
mirada, no quería contemplar el daño que había causado, su cinismo no llegaba a
tanto.
¡Y qué más! ¿Por
qué no escribes más rápido?
Tú, ¿por qué no lees más lento?
Ora, ora... tú
eres el escritor, dedícate a escribir
Y tú el lector, regresa cuando esto esté terminado.
No puedo, ya me
intrigaste, es tu culpa. ¿Quién escribe sobre amor, pero que no es amor
porque es traición, pero le duele?
Pues yo...
¡Pues no te veo
escribiendo! Órale, síguele... te quedaste en que era un cínico, desgraciado.
Yo no dije eso.
Pues es lo que
pensé con lo que escribiste, seguro fue tu intención disfrazada decir que era
un cretino sin vergüenza
Para nada, yo digo que es una buena persona.
No, no lo has
dicho...
Pues lo digo ahora.
Era buena persona.
No, no,
no… esos recursos no van, ya me cambiaste la historia, ¿dónde está la lluvia?
¿No
que no querías una historia de traición que no es amor porque duele?
Nunca dije que
no la quisiera, solo me preguntaba quién diantres se le ocurre… son cosas diferentes.
Mejor, regresa a la lluvia.
Ok…
Llovía. En su calle, en sus ojos,
en su corazón. Él la observaba a lo lejos, se había alejado por lo que había
sucedido entre los dos. Quería tomar sus manos de nuevo, besar las
lágrimas que caían y verse de nuevo en su mirada. Dio un paso hacia ella pero
el recuerdo lo detuvo. Su traición aún estaba presente en sus memorias y
sabía que ella no lo podría perdonar. Ella lloraba, detrás del vidrio de la
ventana, las lágrimas se camuflaban, Él, afuera, permanecía impávido. Bajó la
mirada, no quería contemplar el daño que había causado, su cinismo no llegaba a
tanto. A él le dolía su dolor, decirle la verdad lo había marcado. Verla a
los ojos y confesar su traición había sido lo último que imaginaba sucedería en
su relación. Él creía que serían felices para siempre, había soñado estar a su
lado en el altar, pero no lo logró y fue su culpa.
Ah,
jijo… cómo que estando enamorado la traicionó, así no funcionan las cosas.
Se
equivocó, fue un error, no ves que…
No,
no, no… espérame tantito… nada de errores ni de accidentes, la infidelidad no
es un accidente.
¿Y
quién dijo infidelidad?
Ah,
caray, pues, ¿de qué otra traición estamos hablando?
Sigue
leyendo y verás.
Pues
sigue escribiendo… a ver, manos a las teclas…
Llovía. En su calle, en sus ojos,
en su…
Ya
me cansé de lo mismo, ándale directo al grano.
Pero
no vas a entender lo que viene
Aquí el
lector soy yo, si entiendo o no entiendo tú ni vas a saber.
Claro
que sí, porque todo lo estás preguntando.
Pues no
preguntaría si siguieras escribiendo, anda… directo lo que sigue
Él creía que serían felices para siempre, había soñado estar
a su lado en el altar, pero no lo logró y fue su culpa. En casa, las ilusiones se
desmoronaban mientras ella deshacía las maletas. Irse juntos, fugarse de una
vez por todas…
¡La
plantó!
¡Otra
vez la interrupción!
Pues
nomás me das ideas, quiero saber qué pasa
Está bien que pienses
pero no te adelantes, porque, ¿cómo la va a plantar si le dijo la verdad viéndola
a los ojos? ¿ya no te acuerdas?
Ah,
cierto, eso era cuando era un cínico desgraciado sin vergüenza.
Ya
vas a volver a empezar… mejor continuo…
Irse juntos, fugarse de una vez por todas, juntar sus
ahorros, construir su casa para formar un hogar, pero su ambición debía
interponerse en su felicidad y destruir sus planes. Fue la casualidad la que lo
llevó a esa mesa, no fue planeado, pero la tentación sacudió cuerpo. Era la oportunidad
perfecta (le habían dicho) cumplirás tus sueños (le comentaron) no lo dudes más
(le insistieron) será una inversión (le hicieron dudar) tendrá más de lo que
necesitas, mucho más (lo convencieron).
Hombre
tenía que ser…
Tranqui,
tranqui… ¿por qué la agresión?
Porque
las mujeres no son tan ambiciosas.
Eso
se corrige cambiando los sujetos en las oraciones.
No, no, es
mucho trabajo, ahí déjalo… ya no más juicios…
¿En
serio?
Al menos
se intentará.
Al
menos.
Sabía jugar, tenía buena suerte y una buena mano,
pero mira si es cruel el destino y...
…esta
ciudad es chica
¿Qué?
Ricardo Arjona,
historia del taxi… eso dice “mira si es cruel el destino y esta ciudad es chica…
era mi mujer”
No, no pagaré regalías.
Sabía jugar, tenía buena suerte y una buena mano, pero nunca
se subestima al enemigo.
Ay, con Arjona
se oía bonito
Hubo varias jugadas, ganó, perdió y al final la mesa seguía
repiqueteando son el sonido del cubilete. Vencieron a su quintilla con una flor
imperial, justo después de gritar “todo al centro”. Se quedó sin palabras, sin
dinero y sin suerte.
¿Tampoco
le atiné al póquer? ¡Por Dios, nadie juega cubilete!
Ellos,
sí.
Llegó con las manos vacías a lado de su amada. Llevaba sus sueños rotos, su mirada lo
delataba, ella sabía que algo había pasado.
El dinero de su nueva vida se había quedado junto a la vida que había
prometido dejar atrás y no pudo. Le ganaron
la ambición, la tentación, la codicia. Podía perdonarle, pero eso no cambiaría
nada, el dinero regresaría, pero no así, la confianza. Ella sabía de sus noches
de tahúr, pero creía en sus promesas de pisar el pasado y caminar a paso firme
junto a ella. No lo logró.
Pero es
una traición chiquita, sí que lo perdone.
No,
no hay traiciones grandes ni pequeñas, traición es traición.
Pero fue
un error, puede cambiar, yo le creo.
Tú
sí, pero ella no.
Ella seguía en la ventana, él seguía en la lluvia, ella dio la
vuelta y cerró la cortina, él cerró los ojos.
No, no
puede quedarse así, tiene que recuperarla.
Él con el peso de la pérdida, ella con el peso de la
traición.
Yo con el
peso de la incertidumbre.
En su pecho, el dolor que compartían. Él demostraría su
valía, regresaría pronto a su lado, estaba seguro de que el amor no desaparecería
antes de qué el mostrara que había cambiado.
¡Eso!
¿No
que lo romántico era aburrido?
Quizás ella lo esperaría, quizás no regresara nunca, pero algo
era muy claro, no podía dejarla ir, ni a ella ni a sus ojos claros, la tersura
de su voz, la calidez de su abrazo, la tranquilidad de su ser y el candor de su
alma. No se quedaría así, volvería y
cumpliría su promesa, viéndola a los
ojos nuevamente le diría las únicas palabras que siempre quiso decir a su lado “sí,
acepto”.
Fin
¿Qué? No….
Fin,
dije
Que no,
que no se puede quedar así
Que
sí, mira: FIN
No, no, no… me
rehúso… quiero que sí regresen que vuelva que le diga que la ama, ¿por qué no le
dijo que la ama?
Porque ya lo sabe
No importa, porque
el amor se siente, se huele, se escucha, se palpa.
Ya salió tu lado poeta
El amor es
comprensivo, el amor es servicial…
Eso lo he oído en algún lado
Pues no en tu
texto…
De cualquier modo, ya se acabó.
Pues voy a hacer
mi propio texto donde se perdonen y vivan felices para siempre.
Adelante,
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¿Quieres
más rayitas?
¬¬
Lo
sabía.
FIN