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miércoles, 21 de enero de 2026

Duelo y despedida...

Cada despedida es diferente.  Decir adiós es más fácil cuando sabes que el hola de nuevo vendrá pronto, cuando la esperanza de volverse a ver sigue presente, cuando un hasta pronto no se convierte en un hasta nunca.

Cada una de mis despedidas permanentes ha dolido, ha dejado un hueco en mi corazón que he llenado de recuerdos, que he cubierto con abrazos y tapiado con textos dedicados a los que ya no están.  Cada adiós definitivo me ha empapado y me ha movido, su sacudida no me dejó estática.  La reunión de seres queridos, también dolientes, algunos ausentes o dependientes, incapaces de ver qué viene después de este “se acabó”, no me deja quedarme quieta, siempre hay algo qué hacer, buscar flores, hacer un pago o resurtir el café.  Tal vez alguna pérdida me convierta en uno de ellos, cuando el dolor me incapacite y me robe las palabras, cuando la persona despedida sea más cercana, más querida, más amada.

Cada adiós, es distinto, algunos con palabras, con silencios o con lágrimas.  Algunos rodeada de personas, algunos en total soledad, con un teclado y una pantalla. Algunos adioses acompañados de oración, de peticiones al cielo, de esperanzas de vida eterna y un rosario por su alma (y las otras ánimas benditas del purgatorio).

Cada ser querido al que he despedido, cada persona que se ha ido, cada inevitable impermanencia ha estado marcada por la distancia, por el tiempo, por el deber.  Ellas despidiéndose por anticipado, él sin decir nada.  Ellas en mis años conscientes, él, en lo inconsciente de mi niñez.  Cada adiós, cada despedida, cada dolor, cada

Me llevo de todos lo que me han dejado, lo que nos ha unido y lo que me ha marcado: un ángel guardián, el sentido del humor y de reacción, la misma profesión y un aroma que hoy día, sigue vigente.  Porque lo que me quedo no es un suéter, un perfume o unas sandalias, es la compañía que arropa, la esencia que perdura y los caminos que iniciaron. Gracias, por el tramo recorrido, me toca seguir avanzando. 

sábado, 5 de julio de 2025

Fin de semana...

VIERNES

Hoy extrañé tu mensaje de buenos días, ya me había acostumbrado a esas 3 simples palabras que siempre veía al despertar y ponían una sonrisa en mi rostro: "Buenos días, hermosa".

Me vestí como te gusta y me tomé unas fotos que pensé en compartirte pero no envié. No puedo estar sin respuestas de una persona que me hace pensar en él, que escribe diez días continuos y se silencia los cuatro siguientes.  Sabía cuál es la situación, pero no la condición. 

SÁBADO

Un día más de ausencia.  Sé que vas a estar pasándola bien, ¿cómo está tu familia?, ¿cuáles son los planes del fin de semana?  No sé cómo llevar esto, de niña me enseñaron a no envidiar, pero no me enseñaron a compartir.  ¿Cómo se comparte lo que no es tuyo? 

Quería saber de ti y resistí mis ganas de escribirte.  Tenía frío y no estabas para abrazarme. Me sentí triste y no pudiste consolarme. ¿Por qué debería seguir contigo, si tú sigues sin mí? 

DOMINGO

Yo quería todo al cien o al doscientos, no me conformaba con menos, pero contigo no supe contar.  Solo son mensajes y llamadas, me falta tu presencia.  Hay palabras clave para no escribir y temas que no se pueden tocar, mientras fantaseamos con el momento en que estaremos juntos, viéndonos a los ojos. 

Recuerdo la última conversación que tuvimos, el qué hubiera pasadao si... el cómo habría sido nuestra vida estando uno con el otro. Nuestro momento pudo haber sido hace 7 años, o no pudo ser nunca, pero definitivamente no puede ser hoy. 

LUNES

Mañana sabré de ti y espero de nuevo mi mensaje al despertar.  Quiero de nuevo las promesas porque certezas no hay, vivo de las ilusiones y los deseos que se convierten en planes, pero sabemos que son solo sueños. 

Y qué será de nosotros en las vacaciones de invierno, sabiendo que podemos estar juntos, sin estarlo.  Mientras pienso en ese futuro me pierdo el presente, ilusa, confusa, consciente de que lo que tengo no es real, pero existe. 

MARTES

Hoy, se reinicia el bucle y al despertar se diluyen las dudas, ahí está de nuevo el mensaje de buenos día, se reanudan los 10 días de esperanza, de ilusión y de cortejo.  Hoy regreso a las conversaciones sin límite de tiempo, sin nada que ocultar. hoy vuelvo a sonreirte a la distancia, con el sinsabor de los días que se acaban, de que todo tiene un final. 

Mientras tanto, cuéntame... ¿cómo va tu día?

miércoles, 15 de marzo de 2023

Soy maestra...

Amo ser maestra, amo entrar a un salón de clases, preparar actividades y hasta calificar trabajos tediosos y mal escritos. Amo tener cada semestre personas nuevas de las cuales aprender. Amo tener retos llamados nuevos planes de estudio, nuevas materias, grupos difíciles o personas con dificultades para aprender.

Amo ayudarlos a descubrir lo que les gusta (o no), el potencial que tienen, perder el miedo y volver a intentar.  Amo hacer que mis alumnos se enfrenten a sí mismos y logren lo que creían que era imposible. Amo sufrir con las fechas límite y usarlas de pretexto para tomarme un café mientras leo ensayos, para mancharme las manos con tinta roja o para sorprenderme porque hicieron algo que no creían que fueran capaces de hacer. 

Amo comprar plumas de colores y lápices decorados para darlos de premio, repartir chocolates y compartirles paletas chiclosas.  Amo buscar pretextos para hacer clases más divertidas, para jugar con ellos, para hacer interacciones sustanciosas.  Amo generar aprendizajes, sueños y metas. 

Soy maestra, porque no puedo ser alumna toda la vida.

domingo, 17 de julio de 2022

Un año de cushing

17/07/2022

El 17 de julio de hace un año, estaba entrando a cirugía para quitarme un adenoma hipofisiario de 7.38 x 8.66 x 6.17 mm de forma trasnasal, es decir, que me sacaron un tumor de la cabeza por la nariz.

Así nomás. Hace 18 kilos y con el diagnóstico de Síndrome de Cushing por tumor de hipófisis, estuve con una central en el cuello y pasando la noche en terapia intensiva (lo normal para este caso).  Un moco de un tamaño diminuto que provocaba un exceso de cortisol, pasando los límites normales (entre 100 y 200), hasta los 2000. Este cortisol, también llamado la hormona del estrés provocaba en mí, insomnio, retención de líquidos, cambios de temperamento, temblores, muchos moretones, descompensaciones y sobre todo baja autoestima, me veía y me sentía tan mal que no quería ni salir de mi casa… y la pandemia me lo cumplió.

Por años, pensé que se me hinchaba el cuerpo porque viajaba y “cambiaba la presión”, en los últimos viajes a la ciudad de México era tanta la inflamación de mis pies que me tenían que inyectar para poder seguir usando los zapatos.  De un día al otro ya no podía usar la misma ropa porque simplemente no cabía.  Síntomas desapercibidos para alguien que siempre ha sido denominada gordita: cara redonda, una joroba de grasa, hinchazón, debilidad muscular, obesidad y estrías en el abdomen.

Postergué mi visita al médico por meses, tenía pánico a que hubiera algo mal en mí (como al final pasó), sin embargo, todo se fue dando de una forma tan rápida y certera que supe que estaba en el camino y en el momento adecuados. Desde la primera visita del doctor hasta la cirugía fueron 3 meses y medio, en los que se realizaron todas las pruebas y análisis (sangre, orina, sangre, resonancia, más sangre), buscar y encontrar endocrinólogo, neurólogo y hospital, hacer que la aseguradora cubriera los gastos, agendar la cita, lograr que todo fuera en vacaciones… 3 meses y medio que se volvieron muy intensos para hacerme a la idea de la gravedad, pero también de la importancia y suerte de todo el proceso.

Agradezco a todas las manos involucradas en forma de doctores, asistentes, enfermeros y secretarias, a las personas pendientes, a quienes me pusieron en el camino, a las visitas en casa y los mensajes y llamadas. Agradezco a los que se quedaron conmigo porque no podía quedarme sola, porque necesitaba estar monitoreada, me mareaba, no tenía fuerzas ni para bajar escaleras sola.  Agradezco a mi persona, a mi cuerpo y a mi Dios.

Después de 5 días en el hospital y con una cuenta de la que no me he recuperado financieramente, vi la vida con otros ojos. Una vida más tranquila, más en calma, que me encaminó a hacer otros cambios en la vida en cuestiones de trabajo, autoexigencia, hábitos de sueño y hasta de cantidades de café.  Cambios que me permiten ir sin prisa, subiendo y bajando la escalera, escalón por escalón; que me permiten tomar el tiempo para caminar de un lugar a otro porque ya no puedo ir corriendo.  Cambios que me permitieron pedir ayuda, porque hay muchas cosas con las que ya no puedo sola; cambios que me obligan a organizarme mejor porque no puedo desvelarme con la misma energía, cambios que me hacen voltear atrás y ver que uno no es una talla ni una imagen en el espejo, es conocer y reconocer cuando algo en el cuerpo no está bien y afrontarlo.

Nadie sabe cuándo es el mejor momento mas que uno mismo, a mí me sirvió escucharme y decidirme, no bastó con las miles de veces que mis amigos me dijeron “ve a checar eso”, nadie hizo una cita por mí.  La decisión viene de uno mismo o no llega, no es solo estar feliz y orgulloso con el cuerpo y la talla que se tiene, es saber cuándo ese cuerpo, independientemente de cómo sea, está fallando… es reconocerlo y hacer algo por él, a favor de uno mismo.

Pasó un año, el tumor puede volver.  Ahora solo queda estar pendiente de las señales y seguir llevando la vida con calma y jugar a bajar otros 18 kilos… ahora sin cortisol. 

martes, 8 de septiembre de 2020

Y así fue cómo Alexa me salvó en la cuarentena…

 

Mamá, ¿cuándo nació Michael Jordan?

Mamá, ¿cómo se escribe “coincidencia”?

Mamá, ¿qué es una nube?

Ahora sustituya el “mamá” por un “Alexa” y relájese.  Deje que esta pequeña bocina inteligente haga todo el trabajo, deje que Alexa responda a estas preguntas y que la curiosidad de su pequeño crezca más y más. 

El asistente virtual de Amazon que está disponible en los dispositivos Echo, tiene como principal función brindar información sobre cualquier tema de tu interés, además de fungir como el centro de control de una casa inteligente. Sin embargo, una de las funciones más importantes de Alexa parece no tener importancia: Es una excelente niñera virtual.

Alexa puede mantener a tu hijo intrigado, atento y entretenido mucho tiempo.  Ya sea a través de música, historias, datos curiosos, sonidos de animales y muchas cosas más.  Alexa irá respondiendo las preguntas y generando más y más.  Un niño es una mente curiosa, necesita satisfacer esa curiosidad, saber cosas nuevas.  Los pequeños no se cansan de hacer, de buscar, de aprender.

Durante la cuarentena, Alexa se convirtió en una aliada.  Respondía a la voz del niño, lo llamaba por su nombre, lo sorprendía cada vez que adivinaba al personaje que estaba pensando al jugar Akinator, lo obligaba a repetir una y otra vez las palabras que no entendía haciendo que mejorara su dicción.  Alexa respondía lo que yo no podía responder, contaba cuentos, repetía el abecedario (en español e inglés) y practicaba con él las tablas de multiplicar. Alexa era un diccionario, no, una enciclopedia, no, mejor aún: una biblioteca.

Dale responsabilidades a tu pequeño y pídele que le dicte a Alexa la lista de compras, quizás la primera vez no le entienda y tengas una lista que diga jabón cuando querías jamón o “Platitas Radio grito” en lugar de “Plaquitas Raidolito”.  Deja que le pregunte si va a llover, cuáles son las noticias o el cuento del día.  Dale la oportunidad de explorar y aprender.

Que un niño pueda dar órdenes le da seguridad y confianza, es por esta razón que tener una mascota es útil para su desarrollo y autoestima.  El niño puede obtener una pequeña satisfacción al decirle al perro “siéntate” y que el canino lo haga, esa misma satisfacción la tiene cuando le pide algo a Alexa y ella lo hace, sin embargo, es un gran logro cuando, por fin, logra ganarle a Akinator, cuando responde la pregunta del día, cuando termina el juego de Maratón o cuando encuentra un huevo de pascua en las respuestas programadas.

Alexa le responde al niño como si hablara con un adulto, por lo que el pequeño va aprendiendo nuevas palabras, desarrolla su escucha activa y, mediante la reiteración, afianza patrones en su cerebro que le permitirán comprender mejor los argumentos y poner más atención a los detalles.

Para los niños, la repetición es una forma fácil de aprender, se la pasan viendo la misma película una y otra vez hasta aprenderse los diálogos y “adivinar” qué va a decir el personaje.  Así, Alexa nos ayuda repitiendo una y otra y otra vez las mismas respuestas, los mismos chistes, las mismas adivinanzas hasta que el niño se sienta confiado y seguro de preguntar, de equivocarse, de jugar.  Alexa no pierde la paciencia, no importa la cantidad de veces que le pregunten lo mismo.  Alexa no se aburre, no importa la cantidad de chistes que tenga que decir.  Alexa no se desespera, no importa si tiene que repetirse 10 o incluso 100 veces.  Lo peor que puede pasar es que conteste con un: “perdona, eso no lo sé”, un “disculpa, no lo tengo claro” o un “aquí hay algo que encontré en la web”.

Espero que durante este periodo, este segundo encierro... Alexa sea tu salvación, como fue la mía. 

 

miércoles, 17 de junio de 2020

Señora mamá

17/06/20

Esta nota es para pedirle un favor: acérquese a su hijo.  Es un niño atento muy curioso, se la pasa preguntando todo: ¿Qué son los yacimientos? ¿Dónde está Europa? ¿Cuáles son las nubes de lluvia?  Y generalmente puedo responderle todo, puedo darle ejemplos y puedo contarle historias sobre muchas cosas, mitos, leyendas, cuentos, poemas o canciones.  Pero hay ciertas cuestiones que no puedo responder, es decir, ¿qué se le responde a un niño de 10 años que se pregunta por qué su mamá lo bloqueó de Whatsapp? ¿Qué le digo a un hijo que dice “mi mamá no me quiere ver”? ¿Qué se le contesta a un pequeño cuando llora porque su mamá le dice “adiós, ya no volverás a saber de mí”?

Por favor, señora mamá, tómese en serio su rol.  Yo solo soy una herramienta de crecimiento, su maestra, su amiga, su mentora… usted es su madre.  El acompañamiento emocional debe ser suyo, no mío, yo me encargo de lo demás.  Yo puedo prometerle que no le va a faltar nada, usted no se preocupe por lo que él va a comer o lo que va a vestir o cómo se va a divertir, no se preocupe por sus operaciones matemáticas ni por su ortografía, no se preocupe tampoco por si duerme o juega o aprende, sus horarios no son importantes, usted escríbale a cualquier hora, en cualquier momento, tiene permitido distraerlo de sus deberes (aunque no sea lo mejor) preferimos eso que su eterno silencio.

Señora mamá, de verdad… preocúpese por él.  Pregúntele si ya sabe fracciones, si sabe ubicar a México en un mapa o si sabe cómo se descompone la comida.  ¿Sabía que está aprendiendo inglés? ¿Sabía que está tomando un curso para jóvenes influencers? ¿Sabía que ya se come las verduras sin reclamos?  Pregúntele por las respiraciones profundas y qué es Atención plena, pregúntele si quiere estar en un curso de verano y de qué trataría.  No tema, él pregunta todo y a cada rato, podría empezar a preguntar usted también.

Por favor, señora mamá, interésese, acérquese a su hijo, escríbale, háblele… pero solo dígale cosas buenas, no le diga que va a estar mejor sin usted porque ningún hijo quiere escuchar eso; no le diga que algún día lo entenderá porque ningún niño entiende eso; no le diga que ya tiene otra familia, que ya se consiguió nueva mamá, que ya no la necesita a usted porque siempre, cualquier niño va a necesitar a su madre.

Por favor, señora mamá, hágalo hoy… mañana podrá ser muy tarde. 

martes, 26 de noviembre de 2019

No merezco... no lo acepto.

No me merezco ni las lágrimas en la almohada, ni la angustia en el corazón, ni tus malos gestos y palabras. No me merezco tus celos sin razón, tus preguntas incómodas y ni tus malos pensamientos.  No me merezco pensar que no soy suficiente, sentir que sigo sola, saber que no estás conmigo cien por ciento comprometido.  No me merezco tu postura de víctima, tu forma de devolver los enojos y tus ojos de furia cuando digo algo que no te parece.  No me merezco ni tu hiriente silencio, ni tus crueles palabras, mucho menos tu desdén y tus arrebatos. 

No lo merezco y me pregunto por qué continúo a tu lado y la respuesta que antes justificaba todo se va disolviendo entre tus manos... Porque el te quiero que podía aguantarlo todo se debilita, porque oír los te amo que antes fortalecían, hoy de sienten desgastados, porque las palabras suaves de amor que ayer endulzaban mis oídos hoy carecen de sentido.

Y no merezco menos amor del que me doy a mí misma y no necesito más preocupaciones que las que sola tengo... Así que no te preocupes, ya no te exijo, ya no te pido, ya no te considero... Ya no recordaré pendientes, ni sueños, ni ilusiones, ni metas juntos... Porque me merezco a alguien que me acompañe a reír, que incite a pensar, que luche conmigo y confíe en mí; alguien que use sus alas para volar a lado mío y me impulse a llegar más lejos como lo trato de hacer yo... Alguien que sea capaz de dejar atrás el pasado para reconocer el futuro y vivir pleno el presente.  Alguien cuyo sueño sea estar conmigo porque mi sueño es estar con él.

sábado, 2 de febrero de 2019

Te quiero...

Quiero un contigo que no me sepa a costumbre, quiero un por siempre que no me sepa a obligación.
Espero sentir esa anticipación, esa emoción en cada beso, sin que se convierta en la monotonía de cualquier relación.
Quiero seguir jugando a encontrarnos, a que nuestras manos no se conocen y necesitan conectarse para saberse.
Quiero seguir ansiosa de no saber cuál será la próxima ocurrencia que pasará por tu cabeza y no saber cómo te volveré a ver.
Quiero conocer todos tus gestos, diferentes rostros en la misma piel, quiero adivinar tus pensamientos y verte fijamente antes de dormir.
Quiero estar ahí con cada nueva arruga, en cada nuevo sueño, en cada nueva felicidad, escuchar cada canción dedicada y entender que la letra es para nosotros dos.
Quiero construir lo que otros han destruido y hacer y ser juntos nuestra propia realidad, dormir contigo envuelta entre tus brazos y despertar a tu lado una vez más.

Quiero que no me duela el alma decir "te quiero", quiero un por siempre que tarde en llegar.
Quiero un infinito que contemos juntos, quiero quererte... y solo sé que no sé hacerlo.

jueves, 30 de agosto de 2018

¿miedo?

Claro que tengo miedo, claro que tiemblo cada que le escribo un mensaje y espero, nerviosa, su respuesta.  Claro que me da temor pensar en lo que va a pensar y en lo que va a creer con cada pregunta, con cada comentario, con cada pedazo de mí que lee en mis mensajes enviados.

Sí, tengo miedo y escribo con miedo pero, ¿qué es lo peor que podría pasar? ¿Que me mal interprete? ¿Que me deje en visto? ¿Que no quiera responderme? ¿Que se canse de mí y no responda? 

Todo lo que pasaría si conociera a alguien que no soy yo y de repente la verdadera yo apareciera.

Claro que temo echar todo a perder, decir algo inapropiado, que se ría, que se burle, que me vulnere… Total, lo peor que podría pasar ya pasó y lo mejor de mí regresó.  

Porque con miedo o sin miedo: "Vivir en una total incertidumbre es algo que mortifica horrores, y prefiero la desilusión a vivir como una ilusa" (Ofelia Quiroz)

lunes, 7 de mayo de 2018

A manera de despedida...

Te deseo éxito. De ese que se logra con mucho esfuerzo y dedicación, intentando una y otra vez y mil veces más; probando distintas formas de hacer las cosas, aprendiendo, descubriendo, innovando, cambiando el mundo. 

Te deseo dificultades.  De esas que te retan y te sacan de la zona de confort, de las que te sacuden para sacar lo mejor de ti. De las que te hagan detenerte, pensar, reintentar y sobreponerte.  De las que te obliguen a pensar diferente, actuar diferente, amar diferente. 

Te deseo pasión.  De esa que te llena de energía aunque no hayas dormido, de la que te renueva las ganas y el ímpetu y te impulsa sin necesitar café o chocolate (o pizza), de la que se renueva día a dpia porque lo que haces te llena de satisfacción. 

Te deseo fracasos. De esos que te dan lecciones que se repiten si no las aprendes.  De los que te enseñan que nada es perfecto.  FRacasos que te ubiquen y te centren, que te obliguen a tomar vuelo para aprender a volar. 

Te deseo felicidad.  De esa que se comparte con los seres que amas, de la que se logra en equipo, de la que verdaderamente importa.  De la que no se alcanza en un día sino en un largo proceso, de la que se forja poco a poco, casi sin darte cuenta. 

Te deseo suficiente. Que nada te haga falta y que nada te sobre, que siempre tengas para dar y que siempre puedas recibir: amor, persistencia, satisfacción, tiempo, dedicación... alegrías y tristezas. 

Te deseo un buen viaje.  Disfruta del camino hasta tu próxima estación. 

Ana Itza =) 

jueves, 22 de febrero de 2018

Hoy agradezco...

Las cosas más sencillas de la vida suelen darse por sentado, son un hecho de nuestra existencia.  Poder ver, hablar y respirar son milagros que se dan como norma y amplificarlos como si fueran el máximo logro tampoco es correcto porque es algo que no conseguimos por méritos sino por azar.

Hoy voy a agradecer esos detalles que disfruto día a día, sean o  no cuestión de suerte, herrencia o decisión.  Hoy agradezco:

  1. Ser mujer, con todo lo que conlleva el esforzarse doble y disfrutar al triple.
  2. Razones para sonreír, ya sea porque alguien hizo un chiste, me pasó algo chusco o porque vi algo gracioso. 
  3. Padres y hermanos, que me apoyen, me impulsen y me motiven a dar mi mayor y mejor esfuerzo. 
  4. Algo que hacer.  No importa si es un trabajo, un plan, una salida, una setie que ver o un libro por leer, siempre hay algo más para no quedarme estancada. 
  5. AMIGOS.  En mayúsculas porque son importantes, solo sabiendo que están ahí ya cambian el día, no importa la situación, el porqué o el cómo cambian la perspectiva de todo. 
  6. Suficiente para todo, todo lo qeu he querido y he podido hacer, he salido de las limitantes económicas y he comenzado a disfrutar de los frutos de mi trabajo, en viajes, descansos, gustos, placeres culpables y responsabilidades adultas como croquetas para el perro y una nueva casa. 
  7. Lola y Toribio.  Llegaron para quedarse y me sacan de quicio, pero los quiero.  Son como dos polos opuestos del imán que se complementan... en mi contra. 
  8. Tiempo.  Tengo tiempo para vivir.  Hago lo que quiero y como quiero porque quiero y soy consciente de que lo que desperdicio hoy, me lo cobrarán mañana y por eso lo disfruto más. 
  9. Café.  Agradezco los pretextos que me da el tomar café, la compañía, el motivo, la celebración o el desvelo.  No es el sabor, es el momento. 
  10. Privilegios, como la familia en la que nací, el punto socioeconómico en el que empecé, las oportunidades que me gané...
  11. Decisiones.  Doy gracias a mi yo del pasado por las cosas que decidió que me han traído hasta este punto como si fuera casualidad, como si fuera un solo paso y no un proceso de 30 años. 
  12. Buenos y malos días.  El hecho de saber que todo puede pasar y que todo pasará es una forma de vivir mejor y más tranquilamente, y ser feliz.
  13. Saber hacer.  Aunque no me guste hacerlo, aprender a hacer más de lo que necesito es útil para saber qué no hacer y cómo hacerlo. 
  14. Música.  Gracias a Dios y a los hombres por inventarla, por hacerla, por compartirla... y a mi memoria por aprendérsela. 
  15. Palabras de aliento.  No importa el día ni la circunstancia estoy rodeada de gente que me aprecia y cada día al menos me ofrece un cumplido, sin querer o queriendo y eso se agradece. 
  16. Completitud. Ser y estar completa.  Con virtudes y defectos, todos completos, nada a medias, ni siquiera la rodilla cheche.  
  17. Extraños.  Esos extraños de hoy pueden ser los amigos del mañana y agradezco a esos desconocidos que han ido engrosando las filas de mis amistades y que, poco a poco, han dejado de ser tan desconocidos. 
  18. Ser consciente.  Mi formación, mis circunstancias y mi vida en general me han permitodo reconocer que tengo mucho para dar y compartir con los demás.  El hecho de que hacerlo lo cambia todo.
  19. Lágrimas. Reconocerlas debilidades también nos hace fuertes.  Saber que no estoy bien para poder cambiarlo.  Poder llorar también es un super poder. 
  20. Agradecer.  Poder darme el tiempo de descubrir todo aquello que tengo y que es importante en mí y conmigo. 

martes, 16 de diciembre de 2014

Yo sí quiero la renuncia de Peña Nieto

Estoy consciente de las repercusiones políticas, económicas y sociales que se suscitarían en el país si esto se llevara a cabo pero, aceptémoslo, no se va a dar.  Peña Nieto no va a renunciar, el partido en el poder no lo va a permitir, la clase política no lo va a permitir, la sociedad económica de “nuestro país” no lo va a permitir, todos aquellos que buscan alguna tajada, algún favor o esperan un beneficio no lo van a permitir. 

Pero el hecho de que no vaya a suceder no me impide expresarlo, no me impide desearlo, quererlo, pedirlo, exigirlo.  Esta petición es quizá la única que pueda unirnos en una sola intención: Demostrar que no estamos conformes con nuestro gobierno, con nuestro representante, con el títere de los poderosos. 

Pero, ¿para qué hacer algo si no va a pasar nada?  Claro, somos mexicanos.  En este país acostumbrado a no mover un dedo si no obtenemos beneficio, ¿para qué exigir?  Es el mismo pretexto para todos nuestros males: ¿Para qué presentar una denuncia si sólo me van a dar largas y no se va a resolver nada? ¿Para qué pedir un reembolso de los daños del bache si me va a costar más tiempo que dinero? ¿Para qué …? ¿Para qué? 

Para que se den cuenta que no estamos conformes, para que la verdadera realidad sea notada, contada y cuantificada en nuestro país.  Porque aún es nuestro.  Porque todos somos responsables. Porque es cierto que para cambiar el mundo debo cambiar yo primero. pero eso incluye el poder exigir mis derechos, entre ellos el derecho a la vida y la seguridad, dos derechos que no están siendo tutelados por el Estado.  Exigir no es levantarse en armas, no es aventar bombas molotov ni incendiar puertas en palacios nacionales.  Exigir es pedirle a las autoridades que realicen su trabajo como deben, exigir respeto y respetar, cumplir con nuestras obligaciones.  Exigir es no cansarnos hasta tener justicia, para todos.  Porque todos somos Tlatelolco, todos somos Acteal, todos somos ABC, Aguas blancas, Atenco, Ciudad Juárez, Tierra Caliente... Todos somos México.

Por lo tanto pido, exijo y solicito la renuncia del “líder” (sí, así entre comillas) de nuestro país, del “representante” del Pueblo.  Exijo que renuncie, ¿a qué? a los lujos, a los excesos, a los conflictos de intereses, a los compadrazgos, al encubrimiento, al nepotismo, al poder… aunque no renuncie al título.  

viernes, 4 de julio de 2014

Lo siento.

Lamento haber llegado tarde y sacudir, de la nada, tu vida entera.  Lo siento, lamento verte a los ojos y saber qué hay detrás de tu mirada. Disculpa, lamento huir de tus manos pero abrazarte con tan indecente necesidad.  Perdón. Disculpa mis impulsos, estas ansias de tenerte cerca y los mil pretextos para estar a tu lado.  Perdón por tantos cafés, tantas sonrisas y las largas horas de plática. 

Lo siento, perdóname por ponerte entre la espada y la pared, perdón por no contenerme. Disculpa por malinterpretar lo malinterpretable y ver en ti algo más que un amigo.  Lo siento, perdón por no alejarme, perdón por estar ahí, por tratar de conocer tu historia... por tratar de construirte otra.  Lo siento, disculpa, perdón, es que sólo soy como soy,

Lo siento,  perdona mis ilusiones, mi manera de verte, mi forma de hablarte,  mis ganas de buscarte.  Lo siento, debería ignorarte, no responderte, no llamarte, no pensarte y dejar de soñarte. Perdón,  no acepto la verdad,  aun no me hago a la idea de que lo que hay entre nosotros no se haga realidad. 

Perdón,  disculpa, lo siento... lamento no tener la suficiente valentía para robarte el beso que tanto he esperado.  Lo siento,  no por ti ni lo que pienses, sino por mí,  por lo que quiero, por lo que aún sigo esperando.  Perdona, fue sin intención.   Disculpa,  no volverá a pasar.  Lo siento,  y estoy segura que tú también.

Lo siento, disculpa,  perdón. Te confundí,  no con alguien sino a ti mismo.

martes, 1 de julio de 2014

Sola, Soledad...

Me siento sola.  Tengo 2,200 "amigos" y me siento sola.  Siempre hablo mucho y eso no puedo decirlo en voz alta.  Miles de risas al día,  múltiples visitas a la oficina, muchos "buenos días" a la gente conocida y desconocida también, y a pesar de todo me siento sola.

Me siento sola.  Porque llego a una casa de puertas cerradas, porque las pláticas dependen de los proyectos y los trabajos.  Porque las sonrisas se acaban los fines de semana.  Porque la única que me hace compañía se hace más vieja día con día, porque no hay un "buenas noches" ni un "¿cómo estuvo tu día?".  ...
Y duele, porque esta soledad llena de gente, inundada de llamadas, mensajes,  posts, likes y comentarios, viene acompañada de personas que me hablan por mi nombre pensando que me conocen, pero no conocen ni la mínima de mis historias.  Esta soledad, que te rodea a donde vayas, que te encierra en los libros, los sueños y las malas compañías, abraza y aviva el fuego del desasosiego, de la incertidumbre y de la desesperación.  

Me siento sola y me duele, sin por qués, sin razones, solo duele. Cuando todos alrededor tienen una historia de dos, tienen quién les haga compañía por las noches y con quien platicar por las mañanas.   Duele, porque conocer a todos es contar con ninguno.  Duele, preferir la música al silencio, los estruendos del televisor en frezze para que haya ruido de fondo en el soundtrack de la vida.

La soledad duele, no preguntes por qué, solo déjame sufrirla a solas.

jueves, 27 de febrero de 2014

Construir catedrales

Hace tiempo leí una frase (o no sé si me la contaron, la soñé o la inventé... pero digamos que la leí), decía que ninguna gran catedral se construirá en este siglo porque los hombres de ahora trabajan por el reconocimiento aquí y el ahora, por la trascendencia personal; mientras que antes se trabajaba por el anonimato, por la satisfacción, por la eternidad...

Ninguna catedral, ninguna muralla, ningún templo sagrado... Nada que no pueda ser concluido antes de que su creador, su autor, fallezca.  Nada que amerite sacrificio comunitario, avances sin ver resultados, proyectos sin reconocimientos.  Nada que sea tan grande que no pueda verse el final. Nada por el futuro, todo por el hoy.

Yo quiero construir catedrales.  Quiero iniciar obras que trasciendan, quiero morir sabiendo que mi trabajo no se terminó porque lo heredé a quienes podían hacerlo mejor. Quiero sembrar robles, pinos y sicomoros para que otros disfruten de los tesoros que darán las plantas cuando yo muera.  Quiero ser parte del cambio, quiero ser parte de la revolución, del impacto.  Entregar mi alma, mi vida, mi ser a una causa, a un por qué.

Si, quiero dejar una huella, no importa si soy la persona que la pisa o la que pone el cemento para que otro pie la estampe.  Quiero ser recordada, sí... aunque mi nombre se olvide.

Quiero ser un anónimo más, un sembrador, un constructor, un albañil... quizás en otra vida lo fui, quizá lo volveré a ser, quizá lo estoy siendo.

Quiero construir una catedral, ¿me ayudas?

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Odio

Mis vecinas se odian.  Tienen un conflicto desde hace años, tan antiguo que estoy segura ninguna sabe cómo empezó.  Viven a dos casas de mi casa, una a cada lado y yo, en medio.  Mis vecinas se odian y sus desacuerdos crean conflictos entre vecinos, entre amigos, en la colonia.  Ha provocado peleas, discusiones, y hasta que la policía me visitara, a mí, cuya única participación es vivir justo en medio.

Mis vecinas se odian y sus hijos se odian.  No soportan verse cara a cara sin discutir, sin terminar en pleito.  Mis vecinas se odian y sus hijos se odian por ello, por un conflicto que no es suyo pero que lo hicieron propio. Se odian, de tal forma, que a veces no sale una si afuera está la otra.

Mis vecinas se odian y sus hijos se odian, pero sus nietos no se odian, no aún, porque ellos no conocen el odio.  Ellos aún no saben qué pasa, no entienden por qué no pueden acariciar al perro de la otra casa o por qué no los invitan a la otra fiesta, por qué no pueden jugar con ellos.

No, ellos no entienden, ellos no saben, ellos no odian.  Pero odiarán, y continuarán el conflicto que iniciaron las abuelas, que los lleva a decir "no, ahí no puedes jugar", "nos van a regañar si vas para allá".  Los nietos no tienen odio, no tienen culpa, no tienen idea.

Mis vecinas se odian y lo que me preocupa son sus nietos, los niños que pronto van a crecer y que se van a ver con prejuicios que no les corresponden, con los conflictos de sus padres y sus abuelas, porque les heredarán rencores y odios, a ellos cuya única culpa es no entender qué pasa.

Mis vecinas se odian, eso no me preocupa.  Me preocupa estar ahí el día en que sus nietos comiencen a odiarse, porque sabré que habrá una generación más de odio, de disputas, de poco entendimientos, de peleas, de gritos y de inconformidades sin razón, sin por qués, sin más razón que el odio por odio.

Mis vecinas se odian, sus hijos se odian, sus nietos de odiarán... y nadie parece hacer nada al respecto.




sábado, 19 de octubre de 2013

Por qué soy profesor

 Ensayo entregado como parte de las actividades requeridas en el Diplomado de Prácticas y Habilidades Docentes.en 2012.
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La preparatoria fue una etapa divertida y muy trascendente en mi vida, académica y socialmente hablando.  Como persona siempre fui muy sociable y estuve involucrada en miles de actividades extraacadémicas (equipos representativos, grupos de teatro y asociaciones estudiantiles), siempre  he sido alegre y extrovertida por lo que relacionarme con otros me era muy fácil, sin embargo, como alumna, a pesar de no ser de los peores (flojos reprobados, sufridos y estigmatizados), tampoco sobresalí por tener 99's y 100's.  Fui esa alumna que, ahora que es maestra, sabe todo lo que los alumnos pueden hacer... porque ya lo hizo. 

            Hice y deshice muchas veces y hasta hoy me confieso culpable: faltar a clases era una práctica común, copiar y dejarme copiar en exámenes también, prestar, intercambiar o compartir tareas, platicar, dibujar y dormirme en clase no se quedaban atrás.  Lo que viví me ha permitido saber cómo pueden actuar mis alumnos, las condiciones de estudio y su forma de reaccionar.  Lo que soy y lo que vivo me ha ayudado de la siguiente manera:
  • Soy creativa: aunque al parecer no lo suficiente como para hacer un buen ensayo, pero si lo necesario para preparar una clase, despertar a los chavos y mantener su atención de manera que se interesen genuinamente en el contenido de la clase.
  • Me aburro fácilmente: por lo que trato de variar los estímulos para que mis alumnos no se aburran conmigo, cambiarlos de lugar, cambiar de ambiente, poner retos o actividades grupales, etc., cosas que generen interés y no apatía.
  • Me gusta aprender: Es decir, no me gusta ser la que tiene toda la razón, me gusta generar polémica y que hayan discusiones informadas, que sean los alumnos quienes expongan o propongan actividades para aprender.
  • Soy muy dinámica: atraigo la atención fácilmente ya sea por mis acciones, mis palabras, mis movimientos o simplemente porque me quedo en silencio.  Puedo contagiar la vibra aún en los peores horarios para dar clases.


En fín, son muchas cosas más y creo que doy de mí lo suficiente para cambiar el paradigma del aprendizaje al apreHendizaje en el cual los alumnos no solo aprenden mentalmente algo nuevo, sino que lo hacen propio, lo practican y lo llevan a la realidad.  Mi manera de enseñar es totalmente mi manera de ser y viceversa, me complementa, me llena... me satisface.

De vuelta al agua

De nuevo, frente a frente. De nuevo el desafío.

De nuevo me enfrento a mi peor enemigo, en cada brazada, en cada patada, en cada vuelta de campana, pero mi enemigo no está a lado mío, en el carril de junto tratando de reducir su tiempo y hacer mejor marca, tampoco está afuera gritando palabras de aliento y buscando nuevas estrategias para mejorar mi rendimiento. No, el enemigo está ahí, dentro de mí, poniendo los pretextos,  perdiendo el tiempo, haciendo justificaciones o haciendo cada día más.

De nuevo estoy ahí, a un salto de distancia.  Ahí, en el agua, donde nadie se preocupa por mí, por mi forma, por mi peso.  Me permite hacer lo que no me atrevo a ser: yo misma.  Avanzar y seguir avanzando, a pesar del cansancio, de las limitaciones.  

Cada 50, 100, 200 o 1000 metros; dorso, pecho, mariposa y libre. Un metro y dos más. Ahí,  donde no hay nadie mas que yo, nadie que haga el trabajo por mí,  nadie que lleve mis cuentas.  Ahí estoy, hoy, y estaré mañana y pasado, cada día,  luchando contra mí y a favor de mí.  

Cada día un nuevo reto, en el mismo lugar y con el mismo enemigo.

jueves, 19 de septiembre de 2013

El que será porque es...

Él.
Con una sonrisa traviesa y juguetona, con una mirada misteriosa en la que me reflejo yo.  Él, un caballero con alma de niño, que sabe jugar y disfrutar de los pequeños detalles pero que se esfuerza por lograr grandes cosas.  Él, apasionado por su causa, por su equipo, por su vida.  Él, que baila conmigo aunque no sepa bailar.  Él, que me toma de la mano para decirme que todo está bien.  Él, quien ama su trabajo y disfruta cada instante de lo que hace, que tiene éxito porque trabaja para obtenerlo.  Él, que no se preocupa por el dinero porque sabe que las cosas que valen la pena no se pueden comprar.

Él.

Ese hombre carismático, sencillo y soñador, que busca cambiar el mundo, un paso a la vez. Él, que se compromete con sus ideales y con su sociedad.  Ése que busca ser y hacer la diferencia, que lucha y se esfuerza y se levanta detrás de cada caída.  Ése que va a fracasar, pero no se va a rendir.  Ése que va a seguir intentando, esforzándose y creciendo.  Ése que me reta intelectualmente y que me invita a soñar y hacer cosas diferentes, a compartir sus locuras y a seguirme en las mías.  Él, que sabe alejar las nubes y hace que salga el sol en los días grises.

Él.

Aquel que puede caminar solo pero prefiere caminar conmigo.  Con quien comparto el rumbo y con quién sé que no estoy perdida.  Aquel que está ausente, pero no por mucho tiempo.  Aquel que sabe hacerme reír y que se ríe de mis bromas, aunque sean tontas, como a veces somos nosotros.  Él que comparte lo que sabe y que hace que aprendamos juntos, que crezcamos juntos.  Él, que sabe lo que quiere y va tras ello.  Ése, que me conoce, que me acepta, que me complementa, porque lo conozco, lo acepto y lo complemento.  Él, decidido, congruente, feliz. 

Aquel, ése, él, uno solo.  Y yo.  Nosotros.


martes, 30 de julio de 2013

Keep going

Sin cosquillas, sin sonrisas, sin nervios.  Volverte a ver sin saber si las mariposas emigraron o se extinguieron pero con la certeza de que ya no están aquí. Volver a estar a tu lado sin esperar nada de ti, porque ya tuve todo lo que necesitaba y fue suficiente.  Volver a reflejarme en tu mirada y sonreír tranquila sin dejar que me conquiste como siempre lo había hecho.  Volver a estar entre tus brazos, así, como siempre, negándolo todo... Volver o avanzar, pero nueva, renovada, consciente, tranquila, feliz.  Sin cosquillas, sin sonrisas y sin nervios.

Duelo y despedida...

Cada despedida es diferente.  Decir adiós es más fácil cuando sabes que el hola de nuevo vendrá pronto, cuando la esperanza de volverse a ve...