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Él tomó sus manos entre las suyas, las recorrió suavemente y susurró una palabra tierna en su oído, ella se sonrojó, quería que ese momento no terminara nunca, eran las 2 de la mañana de un día cualquiera a principios de mayo, la fecha no importaba, ella temblaba de frío mientras él moría de calor...
Él llegó a buscarla, tenían que hablar, habían prolongado ese encuentro por mucho tiempo hasta que fue inevitable, ella lo miraba con esperanza mientras él la miraba con incertidumbre, ella sabía lo que quería pero él no, ella esperaba que ciertas palabras salieran de su boca pero él nunca pensó decirlas…
Él se acercó a ella, la abrazó contra su pecho y ella no se pudo resistir, él apretó sus manos contra la espalda de ella para no dejarla ir pero sin querer retenerla a su lado, ella sólo cerró los ojos…
Sus labios se tocaron, no era la primera vez que sucedía, pero fue la primera vez que él tomó la iniciativa, fue cuestión de segundos que a ella le parecieron horas, ella lo abrazó después mientras él la contemplaba…
Ella no podía creer lo sucedido, había esperado ese momento, pero el aún no estaba decidido, ella estaba interesada en él, pero el no estaba interesado en ella, él se lo dijo, de los ojos de ella no salió ninguna lágrima pero su corazón se rompió en pedazos cuando lo escuchó aunque su boca sonrió para ocultarlo…
Él le pidió perdón, ella no necesitaba perdonarlo, él era importante para ella, pero entendió que no le pertenecería jamás, él la quería, se le veía en los ojos, pero estaba demasiado confundido para buscar algo más, ella lo entendió perfectamente…
Él se puso de pie, se despidió de una manera diferente y se fue, ella se quedó en la escalera viéndolo partir, él era él… pero ella era yo.