domingo, 4 de abril de 2010

En sueños

La vio pasar. Hacía mucho tiempo que esperaba este momento. La vio avanzar lentamente, acercándose a él. Ella caminaba y su cabellera se movía al compás de sus pasos. La vio e Imaginó la conversación que se desataría cuando estuviera frente a ella, cuando la viera a los ojos:
- Hola, ¿Cómo estás?
- Disculpa, ¿te conozco?
- Claro, nos vemos todas las noches, en mis sueños.
Sacudió la cabeza y borró ese pensamiento de su mente. Era cierto. La había soñado en infinitas ocasiones y siempre sucedía lo mismo, siempre las mismas pláticas y los mismos temas. Nunca fue real y nunca fue tan malo.
- Disculpa, ¿Tienes un mapa?
- ¿Un mapa? ¿Porque?
- Es que me acabo de perder en tus ojos.
De nuevo sacudió la cabeza. Era imposible que el pudiera decir algo así y que a ella le pareciera gracioso. "Ella". Ella se acercaba, con una sonrisa blanca enmarcada en carmín y unos ojos chispeantes y jubilosos, se acercaba decidida y despreocupadamente, mientras el sudaba ante la posibilidad de un efímero encuentro con ella. ¿Cómo era posible que no pudiera entablar una conversación coherente, si en sueños había ideado mil conversaciones distintas?
- Hola, perdí mi teléfono, ¿me das el tuyo?
Pensaba y pensaba y no se le ocurría nada interesante que decir. ¿Hola?¿Cómo estás?¿Mi nombre es...?¿Cómo te llamas? Nada era suficiente. El tiempo se agotaba, ella seguía caminando hacia él, 20 segundos, 10, 9, 8...
- Hola
- Emm ¿hola?
- Mucho gusto, me llamo Ángel.
- ¡Que coincidencia! Yo soy Ángela, mucho gusto.
- Debes estar bromeando.
- No, en serio me llamo Ángela.
- Entonces tus padres no fallaron, porque eres todo lo que tu nombre sugiere.
- jajaja... Muchas gracias...
No, era inútil. Las posibilidades de que eso ocurrieran eran ínfimas, ¡nulas! Ella aún avanzaba hacia él. El la vio. Ella era como un ángel descendiendo del cielo, caminando sin tocar el suelo. Se acercó lo suficiente y lo miró de frente con sus ojos grandes y traviesos, la sonrisa en sus labios exclamó:
- Con permiso.
El se movió sin decir palabra y la dejó pasar. ¡Lo había soñado tantas veces! Sus sueños se hicieron realidad: Ella caminó, el imaginó, ella llegó, el calló... Ella se fue. Como en todos sus sueños.

3/21 - Hasta mañana

sábado, 3 de abril de 2010

Re: Viernes Santo

Hoy recordé cómo eran mis viernes santos en casa de mis padres. Es extraño decir "casa de mis padres" a la que, hasta hace 4 años, fue mi casa y era mi hogar. En fin, recordé lo que hacía durante mi pseudo rebelde adolescencia, mi casa, mis costumbres, los rezos. Recordé todo porque hoy, o volví a vivir.

Lo primero es despertame temprano (pero no tanto como para rezar el Laudes), generalmente al sentir la presencia de mi papá en mi cuarto, sosteniendo en su mano, extendida hacia mi, un vaso jugo de naranja recién exprimido. Beberlo y volver a dormir son las siguientes acciones.

Media hora después del jugo, mi mamá nos llama para levantarnos bajo la premisa de "ya está el desayuno" logrando que poco a poco, todos los integrantes de la familia se sienten a la mesa. Después de desayunar comienzan los gritos: "ya váonos", "aún no estoy listo", "¿A qué hora era?", "¿Dónde quedó mi gorra?", "Aquí está el bloqueador!, "Allá nos alcanzan" y muchas otras frases que a veces se dicen solo por la costumbre.

Caminar a la iglesia platicando de todo y nada, qué pasó ayer y a qué hora llegó mi hermano mayor a la casa son los temas más comunes (a pesar de los años, aún son los mismos). Al llegar al templo hay que buscar una banca para sentarnos juntos, esperar que empiece el viacrucis y tratar de quedarnos en silencio... esta última nunca ocurre.

Comenzamos con la primera estación y con ella la caminata, los cantos de "Perdón, oh Dios mío, perdón e indulgencia" y "Por aquel monte calvario subió Cristo a padecer", la búsqueda de lugares con sombra para detenerte a orar en cada estación, el sudor y la sed. hay que buscar quién venda bolis o donde regalan las bolsitas con agua, contestar a tiempo con un "que por tu santa cruz redimiste al mundo y a mi pecador" y seguir con la charla, perderse, separarse y reencontrarse en la multrud es parte de la rutina, en ocasiones (y con mucha suerte) te eligen para cargar la cruz, leer las estaciones o acompañar a la "Dolorosa", y al final llegar a nuestro destino con los pies hinchados, un color más rosa en la piel y la imperiosa necesidad de beber agua. Sentarnos en el templo a descansar mientras escuchamos la "lectura de las 7 palabras". Una vez recuperado el aliento, no queda más que regresar caminando a casa.

El merecido descanso se interrumpe por una imprevista salida al centro. Calles vacías, transporte público desaparecido, no hay nadie con vida en las avenidas... Así es Tuxtla Gutiérrez en semana santa. Los pocos locales abiertos están a punto de cerrar, tienen que ir a la Celebracion de la palabra, y nosotros también.

A las 3 de la tarde se nubla el cielo, dicen que es la hora en que murió Jesucristo, yo siempre lo he dudado... a fin de cuentas entre el horario de verano y los husos horarios no debería haber ninguna relación, ¡qué importa! Es la hora de comer. 3:30pm- Comienza a llover. NO, no miento, no es que haya visto en hoy un reflejo de mi vida anterior auí e imagine que antes llovía a esta hora, la realidad es que así es, así ha sido siempre. Es la única lluvia que llega puntual y eso siempre me sorprende.

De vuelta al templo, ¿La hora? 4 o 5 de la tarde, depende de la capilla o la parroquia. Sentados a la oración universal, después la adoración a la Cruz, celebración de la palabra y terminamos con la Marcha del Silencio. Si alguien me preguntara, esta última es mi parte favorita de los rituales de pascua. Ver a una multitud ataviada de ropas negras, cargando antorchas, y en total y sorprendente silencio es impresionante. Guardar silencio las casi 3 horas del recorrido es aún más impresionante... en mí.

De vuelta a casa antes de que empiece el Rosario del Pésame. El que llega primero prende la tele, se pone alguna película de interés general y nos acostamos en el suelo de la sala a verla, porque los cojines de los sillones nunca estarán tan cómodos y frescos como el piso mismo. de palomitas a paletas de hielo, de refrescos a cervezas, de bolis a chocobananas.. Tal vez eso y nuestra estatura es lo único que ha cambiado.

Hora de cenar, hay que dar de comer a los perros, safo a lavar los trastes, ya es hora de dormir, ¿otra vez va a salir Sergio?, ¿Mañana a que hora es la misa?, Ya estás en el teléfono, otra vez, Ya cuelga, mete el carro, ¡Bájenle a la tele!, Que te vaya bien y no llegues tarde, Ya váyanse a dormir, Buenas noches y...

Hasta mañana!

viernes, 2 de abril de 2010

21 días

Me agrada leer y me encanta escribir y me apasiona hacer realidad lo leído y plasmar mi realidad en lo escrito.

Leo y escribo... y últimamente he leído más que antes, pero también he escrito menos... ¿razones? la misma cantidad que hay de pretextos, es culpa del trabajo, no tengo tiempo, no sé de qué escribir, no puedo publicar eso... etc., pero hoy, o mejor dicho, hace algunas horas cuando todavía era ayer.. decidí que necesitaba escribir, que los temas eran infinitos, que podía escribir en cualquier lado y luego solo transcribir, que puedo divertirme con lo que escriba o a quién se lo escriba, pero sobre todo decidí que durante 21 días publicaría algo nuevo diariamente.

¡Chale! ¿Porqué 21 días? Quien haya leído al Dr. Maltz, o quien (como yo) haya leído algo que hacía referencia a él y su libro Psico-cibernética (1971) sabrá que, según él, al repetir un comportamiento por dicho periodo creas un hábito. Así pues planeo "bombardear" a mi cerebro durante 21 días para obligarlo a salir de su letargo y flojera y comenzar a plasmar cosas interesantes, cursis, dramáticas, divertidas, increíbles o tontas (como la mayoría)... durante ese periodo usted, querido y solitario lector (y digo solitario no porque esté solo, sino porque es el único que me lee) podrá reclamarme y exigirme nuevo contenido si es que le interesa que lo haya.

Así pues, como aprehendí a nadar, a lavarme los dientes 3 veces al día, a tender mi cama, hacer maleta ligera, dar dinámicas y muchas cosas más que he aprehendido a causa de la repetición constante a lo largo de mi vida, así espero poder aprehender a escribir y hacerlo (a medida de lo posible) bien...

Así que... nos vemos mañana!

miércoles, 24 de marzo de 2010

Divagando...


Al nacer, a todos se nos asigna una bolsa de canicas para poder vivir (o sobrevivir) en la vida. La bolsita tiene canicas de 3 colores: Rojo, Amarillo y Azul, de acuerdo a nuestra condición (humana, económica, social, demográfica, whatever) nos tocan más, o menos canicas de cada color. El objetivo de las canicas es intercambiarlas y divertirnos con ellas... pero no es tan fácil: Las reglas del juego son más difíciles.

Las amarillas simbolizan el dinero, el poder, el status y demás cosas relacionadas al potencial económico. Las azules simbolizan el tiempo, la dedicación, la paciencia, los valores y demás cosas relacionadas con el ser. Las rojas simbolizan el amor, la pasión, las emociones y sentimientos. y demás cosas relacionadas con el querer y el amar.

Cada quien nace con una determinada cantidad de canicas, que va cambiando a lo largo de su vida. Así pues, es normal que quien haya nacido en cuna de oro tenga una mayor cantidad de canicas amarillas y muy pocos rojas, sin embargo al pasar de los años puede quedarse con muchas rojas y pocas amarillas, dependiendo de la administración que haga de ellas.

Entonces, en cada relación cambias, cedes, donas, regalas, cobras, pides, ruegas, derrochas, pierdes, ganas... una cantidad y un tipo de canicas diferente... Una persona de la alta alcurnia que dona canicas amarillas a Asociaciones Civiles que le devuelven canicas rojas para tranquilizar su conciencia, puede o no aprovecharlas, quererlas o tirarlas... o cambiarlas por otras.

Yo puedo invitarte al cine y gastar canicas amarillas mientras tu con tu compañía me aportas canicas azules.. mientras entre los dos fluyen las canicas rojas. Puede un detalle con canicas rojas, ser más importante que un detalle cargado de canicas amarillas, puede ser incluso una tarde sin prisas más valioso que la más cara de las cenas...

Y al llegar a este punto me pongo a pensar en el valor que le he dado a mis canicas amarillas, en cómo administro mis canicas azules y a quién le entrego más canicas rojas, porque no importa con cuántas y cuáles canicas haya nacido, sino cómo las he utilizado, cuántas he perdido y cuántas he ganado.. para que en el balance final mis canicas rojas y mis canicas azules sean suficientes para disfrutar mis pocas canicas amarillas.

y tu... ¿Cuántas canicas tienes?

Gracias...

Hoy pensé en varias cosas importantes por eso te quiero decir
HOOOOLAAAAAA iTza
xD


Te quiero, gracias por todooo
Iván =D
(:

miércoles, 17 de marzo de 2010

...y una lágrima rodó por mi mejilla.
A veces, sigo creyendo que es bueno llorar por tonterías.

martes, 9 de marzo de 2010

Regalos

Regálame tu tiempo en un reloj de arena
Regálame tu espacio en un pedazo de papel
Regálame tu aliento envuelto en un beso
Regálame tu vida en trozo de oropel

Regálame tus días y regálame tus noches
Regálame los sueños que te robé
Regálame tu corazón, que ya es mio
Regálame el futuro y el ayer

Regálame la intriga de tu boca
Regálame tu voz en la mañana
Regálame la soledad de tu alcoba
Regálame tu risa y tu mirada.

Regálame todo lo que eres
Envuélvelo con tu corazón
Regálame de tí, lo que de mí
ya te he dado yo...

Duelo y despedida...

Cada despedida es diferente.  Decir adiós es más fácil cuando sabes que el hola de nuevo vendrá pronto, cuando la esperanza de volverse a ve...