Hoy recordé cómo eran mis viernes santos en casa de mis padres. Es extraño decir "casa de mis padres" a la que, hasta hace 4 años, fue mi casa y era mi hogar. En fin, recordé lo que hacía durante mi pseudo rebelde adolescencia, mi casa, mis costumbres, los rezos. Recordé todo porque hoy, o volví a vivir.
Lo primero es despertame temprano (pero no tanto como para rezar el Laudes), generalmente al sentir la presencia de mi papá en mi cuarto, sosteniendo en su mano, extendida hacia mi, un vaso jugo de naranja recién exprimido. Beberlo y volver a dormir son las siguientes acciones.
Media hora después del jugo, mi mamá nos llama para levantarnos bajo la premisa de "ya está el desayuno" logrando que poco a poco, todos los integrantes de la familia se sienten a la mesa. Después de desayunar comienzan los gritos: "ya váonos", "aún no estoy listo", "¿A qué hora era?", "¿Dónde quedó mi gorra?", "Aquí está el bloqueador!, "Allá nos alcanzan" y muchas otras frases que a veces se dicen solo por la costumbre.
Caminar a la iglesia platicando de todo y nada, qué pasó ayer y a qué hora llegó mi hermano mayor a la casa son los temas más comunes (a pesar de los años, aún son los mismos). Al llegar al templo hay que buscar una banca para sentarnos juntos, esperar que empiece el viacrucis y tratar de quedarnos en silencio... esta última nunca ocurre.
Comenzamos con la primera estación y con ella la caminata, los cantos de "Perdón, oh Dios mío, perdón e indulgencia" y "Por aquel monte calvario subió Cristo a padecer", la búsqueda de lugares con sombra para detenerte a orar en cada estación, el sudor y la sed. hay que buscar quién venda bolis o donde regalan las bolsitas con agua, contestar a tiempo con un "que por tu santa cruz redimiste al mundo y a mi pecador" y seguir con la charla, perderse, separarse y reencontrarse en la multrud es parte de la rutina, en ocasiones (y con mucha suerte) te eligen para cargar la cruz, leer las estaciones o acompañar a la "Dolorosa", y al final llegar a nuestro destino con los pies hinchados, un color más rosa en la piel y la imperiosa necesidad de beber agua. Sentarnos en el templo a descansar mientras escuchamos la "lectura de las 7 palabras". Una vez recuperado el aliento, no queda más que regresar caminando a casa.
El merecido descanso se interrumpe por una imprevista salida al centro. Calles vacías, transporte público desaparecido, no hay nadie con vida en las avenidas... Así es Tuxtla Gutiérrez en semana santa. Los pocos locales abiertos están a punto de cerrar, tienen que ir a la Celebracion de la palabra, y nosotros también.
A las 3 de la tarde se nubla el cielo, dicen que es la hora en que murió Jesucristo, yo siempre lo he dudado... a fin de cuentas entre el horario de verano y los husos horarios no debería haber ninguna relación, ¡qué importa! Es la hora de comer. 3:30pm- Comienza a llover. NO, no miento, no es que haya visto en hoy un reflejo de mi vida anterior auí e imagine que antes llovía a esta hora, la realidad es que así es, así ha sido siempre. Es la única lluvia que llega puntual y eso siempre me sorprende.
De vuelta al templo, ¿La hora? 4 o 5 de la tarde, depende de la capilla o la parroquia. Sentados a la oración universal, después la adoración a la Cruz, celebración de la palabra y terminamos con la Marcha del Silencio. Si alguien me preguntara, esta última es mi parte favorita de los rituales de pascua. Ver a una multitud ataviada de ropas negras, cargando antorchas, y en total y sorprendente silencio es impresionante. Guardar silencio las casi 3 horas del recorrido es aún más impresionante... en mí.
De vuelta a casa antes de que empiece el Rosario del Pésame. El que llega primero prende la tele, se pone alguna película de interés general y nos acostamos en el suelo de la sala a verla, porque los cojines de los sillones nunca estarán tan cómodos y frescos como el piso mismo. de palomitas a paletas de hielo, de refrescos a cervezas, de bolis a chocobananas.. Tal vez eso y nuestra estatura es lo único que ha cambiado.
Hora de cenar, hay que dar de comer a los perros, safo a lavar los trastes, ya es hora de dormir, ¿otra vez va a salir Sergio?, ¿Mañana a que hora es la misa?, Ya estás en el teléfono, otra vez, Ya cuelga, mete el carro, ¡Bájenle a la tele!, Que te vaya bien y no llegues tarde, Ya váyanse a dormir, Buenas noches y...
Hasta mañana!