
Ayer se cerró un ciclo en mi vida, un ciclo al que llevaba mucho tiempo diciéndole adiós sin atreverme a dejarlo atrás. Ayer dejé de lado esa responsabilidad que ya no me correspondía a mi cargar y de la que no quería alejarme.
Dejé ir algo que amo y que siempre amaré, que ha sido (y aún es) parte de mi vida, estoy dejando atrás a personas que se que son capaces y que tienen un gran potencial para hacerse cargo de el proyecto que estoy dejando.. personas a las que considero parte indispensable de mi vida y a quienes les agradezco haber coincidido conmigo. Dejo atrás responsabilidad, compromiso, egocentrismo y protagonismo.
Estuve cuatro años siendo titular y ya es tiempo de pasar a las bancas. Salgo del juego dejando cuatro años de mi vida en él, pero no me voy con las manos vacías...
Salgo del juego con muchos moretones, muchas cicatrices, muchas caídas y muchos renaceres... me llevo lo único que nadie ni nada, ni siquiera el tiempo, puede quitarme... me llevo cuatro años de aprehendizajes.
Aprehendí a dar lo mejor de mí en cada momento, a levantarme sin lamentarme, a salir adelante, a disfrutar cada ocasión y ver los amaneceres, los anocheceres, las estrellas, los árboles y a las personas como milagros de la vida.
Aprehendí que a cada AXCION corresponde una REAXCION, que todo lo que haces se te regresa, que tenía en mis manos el presente, en el corazón el pasado y en la mente el futuro.
Aprehendí que es bueno dejar ir, que acaparar es detener, retener e impedir y que el verdadero éxito de un líder se mide al crear más líderes.
Aprehendí que un abrazo puede curarlo todo dependiendo de quien lo entregue, que una sonrisa ilumina tu día y que puedes conectarte a la gente aún sin conocerla porque aunque no las recuerdo a todas, hay quienes nunca se han olvidado de mí.
Aprehendí que trascender no es crear un "algo" extraordinario, sino dar el EXTRA a cada cosa ordinaria en la vida.
Aprehendí (y me costó hacerlo) que dormir es un lujo y no una necesidad... que lo que te sucede es una consecuencia de lo que haces, lo que vives y transmites, que cada oportunidad que dejas ir no se pierde, alguien la toma en tu lugar.
Aprehendí que hay que mantenernos hactivos, que el ser creativo no significa inventar cosas locas sino encontrar respuestas poco comunes, que comunicar es mucho más que hablar y que para saber escuchar aún me falta mucho.
Aprehendí que el éxito radica en lograr los objetivos aunque no sean de la manera en que esperamos que se haga, que las expectativas limitan el resultado, se cumplan o no..
Aprehendí que trabajar en equipo requiere mas que dar 7 pasos, que una cadena se puede romper por una caída o un corazón roto, que visualizar el futuro me compromete a realizarlo, que "un viaje de miles de kilómetros inicia con el primer paso".
Aprehendí que valgo por lo que soy, lo que logro y lo que quiero, lo que hago en lugar de lo que intento, lo que digo, lo que susurro, lo que grito, lo que planeo y lo que aterrizo. Valgo porque Valgo y me lo creo.
Aprehendí que el permitirme hacer algo implica algo más que poner manos a la obra, que permitirme es dar mi máximo es explorar mi potencial y dejarme fluir, que permitir es aceptar, respetar y detonar.
Aprehendí que siempre intentar y crear cosas nuevas es lo que nos mantiene vivos, que la actualización no es un requisito, es un compromiso, que para mantenerte al frente hay que trabajar mucho detrás.
Aprehendí a soñar y hacer los sueños realidad, a dormir diez minutos y despertar como si hubiera dormido horas, aprehendí que un sleeping puede ser tu cama favorita y que el frío de las relaciones laborales se vence con una buena cobija a principios de febrero.
Aprehendí que la compañía hace la diferencia, que siempre es útil tener un buen staff, pero es más bueno saber ser útil, que los desconocidos pueden convertirse en amigos y los amigos pueden dejar de serlo sin aviso alguno.
Aprehendí que si no saber qué decir, lo mejor es no decir nada, que los regalos se toman con ambas manos, que la retroalimentación es una felicitación a tu buen trabajo y un impulso para hacer las cosas mejor.
Aprehendí que "la vida es para disfrutarla, la vida es para vivirla mejor" y que no importa las fechas del calendario, siempre habrá tiempo para hacer un buen trabajo.
Aprehendí que nunca se aprehende demasiado.
Ojalá que "si ellos miran hacia atrás de lo que les toca empezar y nos hallan a nosotros que formamos un lugar que un buen día nos marcharemos y tal vez podrán decir grandes fueron los viajeros que cruzaron por aquí".. e incluirme.
Ahora es el momento de iniciar un nuevo vuelo.