miércoles, 24 de marzo de 2010

Divagando...


Al nacer, a todos se nos asigna una bolsa de canicas para poder vivir (o sobrevivir) en la vida. La bolsita tiene canicas de 3 colores: Rojo, Amarillo y Azul, de acuerdo a nuestra condición (humana, económica, social, demográfica, whatever) nos tocan más, o menos canicas de cada color. El objetivo de las canicas es intercambiarlas y divertirnos con ellas... pero no es tan fácil: Las reglas del juego son más difíciles.

Las amarillas simbolizan el dinero, el poder, el status y demás cosas relacionadas al potencial económico. Las azules simbolizan el tiempo, la dedicación, la paciencia, los valores y demás cosas relacionadas con el ser. Las rojas simbolizan el amor, la pasión, las emociones y sentimientos. y demás cosas relacionadas con el querer y el amar.

Cada quien nace con una determinada cantidad de canicas, que va cambiando a lo largo de su vida. Así pues, es normal que quien haya nacido en cuna de oro tenga una mayor cantidad de canicas amarillas y muy pocos rojas, sin embargo al pasar de los años puede quedarse con muchas rojas y pocas amarillas, dependiendo de la administración que haga de ellas.

Entonces, en cada relación cambias, cedes, donas, regalas, cobras, pides, ruegas, derrochas, pierdes, ganas... una cantidad y un tipo de canicas diferente... Una persona de la alta alcurnia que dona canicas amarillas a Asociaciones Civiles que le devuelven canicas rojas para tranquilizar su conciencia, puede o no aprovecharlas, quererlas o tirarlas... o cambiarlas por otras.

Yo puedo invitarte al cine y gastar canicas amarillas mientras tu con tu compañía me aportas canicas azules.. mientras entre los dos fluyen las canicas rojas. Puede un detalle con canicas rojas, ser más importante que un detalle cargado de canicas amarillas, puede ser incluso una tarde sin prisas más valioso que la más cara de las cenas...

Y al llegar a este punto me pongo a pensar en el valor que le he dado a mis canicas amarillas, en cómo administro mis canicas azules y a quién le entrego más canicas rojas, porque no importa con cuántas y cuáles canicas haya nacido, sino cómo las he utilizado, cuántas he perdido y cuántas he ganado.. para que en el balance final mis canicas rojas y mis canicas azules sean suficientes para disfrutar mis pocas canicas amarillas.

y tu... ¿Cuántas canicas tienes?

Gracias...

Hoy pensé en varias cosas importantes por eso te quiero decir
HOOOOLAAAAAA iTza
xD


Te quiero, gracias por todooo
Iván =D
(:

miércoles, 17 de marzo de 2010

...y una lágrima rodó por mi mejilla.
A veces, sigo creyendo que es bueno llorar por tonterías.

martes, 9 de marzo de 2010

Regalos

Regálame tu tiempo en un reloj de arena
Regálame tu espacio en un pedazo de papel
Regálame tu aliento envuelto en un beso
Regálame tu vida en trozo de oropel

Regálame tus días y regálame tus noches
Regálame los sueños que te robé
Regálame tu corazón, que ya es mio
Regálame el futuro y el ayer

Regálame la intriga de tu boca
Regálame tu voz en la mañana
Regálame la soledad de tu alcoba
Regálame tu risa y tu mirada.

Regálame todo lo que eres
Envuélvelo con tu corazón
Regálame de tí, lo que de mí
ya te he dado yo...

miércoles, 3 de marzo de 2010

Sensación

No estoy enojada... estoy decepcionada.

Estoy cansada, distraída, abrumada... me siento entre la espada y la pared al tomar "decisiones" que ya fueron tomadas y que quieren que se den a conocer con una voz diferente.

Me siento atrapada, presionada, utilizada.. como si lo que predicamos no fuera útil, como si la total Incongruencia fuera el líquido que pone en marcha el motor de la "Educación de calidad".

¿y qué puedo hacer? ¿Renunciar? ¿Dejar que todo siga su curso hacia la chingada? ¿Luchar? ¿dejar todo por la paz? ¿Rebelarme ante la injusticia? ¿sonreír como estúpida y dejar que el poder administrativo aplaste los derechos del alumnado? ¿consentir? ¿renegar? ¿ dejar pasar?

No me siento enojada.. ESTOY DECEPCIONADA

jueves, 21 de enero de 2010

Cuentos de hadas

Yo soy esa princesa que esperaba, dormida, que el príncipe azul llegara y la despertara con un beso. Esa mujer con muchas ilusiones y sin alguien con quien compartirlas. Esa que huía de los compromisos después de medianoche. Esa que no creía en la magia del amor.

Y después de besar a tantos príncipes azules descoloridos y decolorados, de tropezar y caer por culpa de las zapatillas de cristal, de enamorarme de bestias que jamás cambiaron, de cortarme el cabello que nunca ha dejado de crecer, de perder mi propia voz por tratar de ser como otros querían; por fin aprendí a no creer en los cuentos de hada.

Después de tanto tiempo perdido, un día cualquiera tropecé, como sin querer, con lo que tanto tiempo busqué, lo que más esperaba llegó, cuando estaba más segura de no necesitarlo. Así, de la nada, encontré al sapo que debía besar. El sapo del cuento que nadie lee, el que no se distingue por matar dragones, un sapo como cualquier otro sapo… pero mío.

Y desde entonces no ha sido necesario ganar batallas contra hunos (u otros), ni defender mi espacio de tu invasión, ahora no tengo que lidiar con hadas madrinas o brujas malvadas. Antes cerraba los ojos para imaginarte y hoy los abro para no perderme ningún detalle de ti. Y es que… ¿Qué son los sapos sí no son príncipes encantados?

domingo, 17 de enero de 2010

=)

Te fuiste y dejaste en mí sensaciones que aún recuerdo.
Tu boca rondando mis labios y tu respiración acortada en mi cuello, tus manos dibujando mi rostro y tus ojos imaginándome en la oscuridad, aún siento el abrazo del que no queríamos separarnos y la forma en que tuve que decir adiós...

Te extraño... y te quiero.
y es extraño quererte así...
pero... ¿Cómo le pido al corazón que no se enamore?

Duelo y despedida...

Cada despedida es diferente.  Decir adiós es más fácil cuando sabes que el hola de nuevo vendrá pronto, cuando la esperanza de volverse a ve...