Te deseo dificultades. De esas que te retan y te sacan de la zona de confort, de las que te sacuden para sacar lo mejor de ti. De las que te hagan detenerte, pensar, reintentar y sobreponerte. De las que te obliguen a pensar diferente, actuar diferente, amar diferente.
Te deseo pasión. De esa que te llena de energía aunque no hayas dormido, de la que te renueva las ganas y el ímpetu y te impulsa sin necesitar café o chocolate (o pizza), de la que se renueva día a dpia porque lo que haces te llena de satisfacción.
Te deseo fracasos. De esos que te dan lecciones que se repiten si no las aprendes. De los que te enseñan que nada es perfecto. FRacasos que te ubiquen y te centren, que te obliguen a tomar vuelo para aprender a volar.
Te deseo felicidad. De esa que se comparte con los seres que amas, de la que se logra en equipo, de la que verdaderamente importa. De la que no se alcanza en un día sino en un largo proceso, de la que se forja poco a poco, casi sin darte cuenta.
Te deseo suficiente. Que nada te haga falta y que nada te sobre, que siempre tengas para dar y que siempre puedas recibir: amor, persistencia, satisfacción, tiempo, dedicación... alegrías y tristezas.
Te deseo un buen viaje. Disfruta del camino hasta tu próxima estación.
