sábado, 3 de enero de 2009

Quimichis

Es extraño volver a uno de mis lugares favoritos de la infancia y descubrir que no queda nada de todo aquello que lo hacía especial, nada que me haga desear regresar otra vez.
Era un pueblo en el que disfrutaba las tardes de basket en el cuadro, los recorridos a la plaza, los jaripeos, las fiestas de colada, los tacos de puerco echado y las visitas de casa en casa… era el único lugar donde podía ir en bici a cualquier lado, donde los churros y las gorditas eran parte de la dieta, donde se es tan pobre que se comen mariscos todos los días, porque no alcanza para la res… era un pueblo lleno de gente desconocida a la que alguna vez llamé familia, donde los amigos ya se fueron, los primos se casaron y no queda nadie con quien jugar, platicar o caminar y que tenga tiempo libre aunque no tenga nada que hacer…
Y me da coraje.. ver el pueblo en decadencia y no poder hacer nada, pero me da más tirria ver que nadie quiere hacer nada… ahora es un pueblo donde los hombres o andan borrachos o están crudos, donde no hay más qué hacer que ver toda la programación del canal de las estrellas, donde si eres mujer no puedes hablarle a un hombre (ni aunque sean familia), un pueblo donde lo que conocía se desvaneció y se creó una realidad, es como un pueblo retratado en novelas de hace un siglo, con personajes como los descritos en “Al filo del agua” pero con vidas inútiles como Pito Pérez…

A fin de cuentas ¿qué podemos esperar de un pueblo donde fracasé por graduarme en vez de casarme?

1 comentario:

dayanna* dijo...

Chale.. es triste, pero bueno, ya encontrarás otro lugar donde puedas revivir recuerdos y te guarde las cosas q tanto amas.

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