lunes, 14 de diciembre de 2009

En-cuentro

Después de cerrar los ojos, apareciste entre mis sueños y eso que nunca había soñado ocurrió. Fue un instante tan corto que lo sentí casi eterno. Por un momento tus labios y los míos quedaron fundidos en un beso. En un parpadeo todo sucedió. El asunto pendiente quedó resuelto. Era lo único que faltaba para cerrar el capítulo y decirte adiós, aunque sigas tan cerca que aún siento tu respiración en mi piel y tu mirada en mis ojos.
Tanto tiempo tratando de encontrarte, de obtener una sonrisa de aprobación y poder acercarme lo suficiente para ganarme un abrazo. Tanto tiempo perdida en mi oscuridad hasta descubrir tu luz, tan etérea y fugaz como tú mismo. Y ayer por un segundo fuimos uno mismo, como hace tiempo. Como siempre.

Y hoy, después de obtener de ti todo lo que necesito, te dejo ir. Vete. Después de todo, ayer quedó explícito lo que cada uno tenía que decir y nunca se dijo. Que te vaya bien, si regresas, no esperes que espere por ti, y si no regresas espero no estarte esperando.

2 comentarios:

eleniux dijo...

Yo quiero soñar eso, decir adios en los sueños. Quiero poder tranquilizarme a traves de lo que mis sueños dicen.

Buena terapia

Hugo Ochoa dijo...

Qué fuerte!! De sueños (especialmente de esos sueños) está hecha la vida... y también de esa incertidumbre que dice tu último enunciado. Esperar o no esperar: he ahí el dilema!

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