miércoles, 27 de julio de 2011

Precisamente así

Día 3. Un libro que te haga feliz.

¿Quisieras saber cómo se hizo el alfabeto? ¿Quisieras saber cómo se hizo la primera carta? ¿Te interesa conocer el origen de los armadillos, cómo se le arrugó la piel al rinoceronte o el por qué los leopardos tienen manchas? Entonces lee este libro.

Precisamente así de Rudyard Kipling es un libro lleno de imaginación donde las cosas son vistas desde otro punto de vista como si fueran explicados a un niño. Mi padre me regaló el libro cuando era chica (en talla y edad), como pretexto para que me pusiera a hacer algo, aunque fuera leer, el libro tiene muchos y diferentes cuentos, historias o "anécdotas" del cómo y por qué surgieron las cosas, los animales y la vida misma.

Animales que hablan son los protagonistas de la mayoría de los cuentos, acciones imposibles son los detonadores de las historias y el mundo como lo conocemos es el desenlace de cada texto, pero ¿por qué me hace feliz? Porque me divierte pensar que las cosas pueden no ser como creemos que son, que siempre puede haber algo más, que el leopardo tiene manchas porque los changuitos le aventaban zapallos por ser tan orgulloso, total ¿por qué no?

Y cómo no tener una sonrisa cuando las tonterías que se leen son como ésta:
Éste es el dibujo del animal que salió del mar y se comió la comida que había preparado Solimán-ben-Daoud para todos los animales del mundo. En realidad era un animal muy agradable, y su mamá le quería mucho, a él y a sus veintinueve mil novecientos noventa y nueve hermanos, que vivían en el fondo del mar.
¿Otro ejemplo?
Había una vez, en un tiempo de lo más remoto, un hombre neolítico que no era juto ni anglo, ni siquiera dravídico, lo que bien pudiera haber sido, mi niño querido, pero no te preocupes de por qué. Era un primitivo que vivía cavernícolamente en una cueva, se vestía con muy poca ropa, no sabía leer ni sabía escribir ni quería hacerlo, y, salvo cuando tenía hambre, era muy feliz. Se llamaba Tegumai Bopsulai que significa el hombre que-no-adelanta-el-pie-precipitadamente, pero para abreviar, mi niño querido, le llamaremos Tegumai. Su mujer se llamaba Teshumai Tewindrow, que significa la-dama-que-hace-muchísimas-preguntas, pero, para abreviar, mi niño querido, la llamaremos Teshumai. Y su hijita se llamaba Taffimai Metallumai que significa pequeña-sin-modales-a-la-que-habría-que-zurrar, pero la voy a llamar Taffy.
Si les interesa leer más, pueden leer el libro en línea.

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