Puedes aparecer un día y endulzar mi existencia con tu simple, vana y común presencia; eres capaz de remover los miedos y crear remolinos y crear confusiones; el que dice que no y actúa con un sí, el que no traiciona pero engaña, el que sabe cómo hacerme pensar en ti.
¿Y yo? Yo fui masa moldeable en tus manos, fui la que esperaba tu decisión, tu llamada, tu presencia, la que no diría, no juzgaría… Fui la que sonreía a tu encuentro, la que deseaba lo que no era suyo, la que sabía que no tendría lo que disfruta…
Hoy, soy la que deja ir, la que no te buscará, la que no hablará de nuevo… Seguiré amiga pero no esperes nada más de mí, por que seré como suelo ser con todos excepto contigo... tú el que podía hacer lo que yo no... el que había ido y venido a su antojo, eres el que ahora se topa con sus propias acciones.
Yo soy la que ahora se queda callada, la que esperó demasiado de ti y de sí misma, la que no puede olvidar pero quiere decir adiós. Tú eres el que ha elegido y tomaste tu decisión; aunque, a fin de cuentas, siempre decidiste todo.
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