martes, 26 de noviembre de 2019

No merezco... no lo acepto.

No me merezco ni las lágrimas en la almohada, ni la angustia en el corazón, ni tus malos gestos y palabras. No me merezco tus celos sin razón, tus preguntas incómodas y ni tus malos pensamientos.  No me merezco pensar que no soy suficiente, sentir que sigo sola, saber que no estás conmigo cien por ciento comprometido.  No me merezco tu postura de víctima, tu forma de devolver los enojos y tus ojos de furia cuando digo algo que no te parece.  No me merezco ni tu hiriente silencio, ni tus crueles palabras, mucho menos tu desdén y tus arrebatos. 

No lo merezco y me pregunto por qué continúo a tu lado y la respuesta que antes justificaba todo se va disolviendo entre tus manos... Porque el te quiero que podía aguantarlo todo se debilita, porque oír los te amo que antes fortalecían, hoy de sienten desgastados, porque las palabras suaves de amor que ayer endulzaban mis oídos hoy carecen de sentido.

Y no merezco menos amor del que me doy a mí misma y no necesito más preocupaciones que las que sola tengo... Así que no te preocupes, ya no te exijo, ya no te pido, ya no te considero... Ya no recordaré pendientes, ni sueños, ni ilusiones, ni metas juntos... Porque me merezco a alguien que me acompañe a reír, que incite a pensar, que luche conmigo y confíe en mí; alguien que use sus alas para volar a lado mío y me impulse a llegar más lejos como lo trato de hacer yo... Alguien que sea capaz de dejar atrás el pasado para reconocer el futuro y vivir pleno el presente.  Alguien cuyo sueño sea estar conmigo porque mi sueño es estar con él.

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Duelo y despedida...

Cada despedida es diferente.  Decir adiós es más fácil cuando sabes que el hola de nuevo vendrá pronto, cuando la esperanza de volverse a ve...