Hoy, veo al pasado con aceptación, no con culpa. Veo al pasado pensando en las veces en las que me sentía gorda, me veía a mí misma como gorda y no sabía qué tan flaca estaba. Ahora, no solo estoy gorda, también estoy hermosa y me acepto como tal.
Acepto mi sobre peso, el que viene desde la carne y no desde
la evasión, la ansiedad y la presión social.
Hoy abrazo mi cuerpo y lo acepto.
No como antes, ya no desde una talla 11 que me hacía sentir ancha, ni
desde una talla 13 que me hacía sentir grande. Me abrazo desde una talla 38
después de iniciar un proceso de amor, de cariño y de satisfacción personal
desde una talla 42.
No importa qué tanto me digan que me veo bien o mejor, veo
las fotos del pasado y recuerdo cómo me sentía antes, aunque me veía delgada no
me sentía así, no me satisfacía así. No
era gorda, pero así lo creía, así lo sentía… así me veía. No era gorda, pero no
sabía cómo sacarme provecho. Estaba
buenísima y no lo sabía. Mi cuerpo,
curvilíneo estaba bien, pero mi mente frustrada, no.
Veo las fotos en las que veía cachetes enormes, panza
desbordada y caderas muy anchas. Esas
fotos que resaltaban la papada, las chaparreras o la lonjita. Fotos que no me favorecían y a las que yo les
creía, dejándolas instalarse como imágenes fijas en mi cerebro como un cruel
recordatorio del cómo “me veía el exterior”, creyendo que así era en la
realidad… y vaya que la realidad era otra.
Itza del pasado, lo siento, no te defendí a tiempo, no te
quise como debería, no te cuidé como tenía que hacerlo. Discúlpame.
Propongo redimirnos, empezar a destruir esas capas de grasa desde el
amor y el cariño, desde la autoaceptación. No dejaremos que nadie más nos diga cómo nos
vemos ni cómo somos. Ninguna foto tendrá
ese poder. Porque no importa cuánta
agua, músculo o grasa haya en el cuerpo, serán más los kilos de autoestima los
que tendremos.
Te fallé, nos fallamos, pero eso quedó atrás. Pensemos solo en cómo Itza del futuro nos
verá y sonreirá por este pacto que estamos cerrando. Porque ella será quien recoja los frutos de
este revuelo, de esta levantada, de esta segunda oportunidad.
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