martes, 16 de marzo de 2021

Estoy gorda y feliz

 Hoy, veo al pasado con aceptación, no con culpa.  Veo al pasado pensando en las veces en las que me sentía gorda, me veía a mí misma como gorda y no sabía qué tan flaca estaba.  Ahora, no solo estoy gorda, también estoy hermosa y me acepto como tal. 

Acepto mi sobre peso, el que viene desde la carne y no desde la evasión, la ansiedad y la presión social.  Hoy abrazo mi cuerpo y lo acepto.  No como antes, ya no desde una talla 11 que me hacía sentir ancha, ni desde una talla 13 que me hacía sentir grande. Me abrazo desde una talla 38 después de iniciar un proceso de amor, de cariño y de satisfacción personal desde una talla 42.

No importa qué tanto me digan que me veo bien o mejor, veo las fotos del pasado y recuerdo cómo me sentía antes, aunque me veía delgada no me sentía así, no me satisfacía así.  No era gorda, pero así lo creía, así lo sentía… así me veía. No era gorda, pero no sabía cómo sacarme provecho.  Estaba buenísima y no lo sabía.  Mi cuerpo, curvilíneo estaba bien, pero mi mente frustrada, no. 

Veo las fotos en las que veía cachetes enormes, panza desbordada y caderas muy anchas.  Esas fotos que resaltaban la papada, las chaparreras o la lonjita.  Fotos que no me favorecían y a las que yo les creía, dejándolas instalarse como imágenes fijas en mi cerebro como un cruel recordatorio del cómo “me veía el exterior”, creyendo que así era en la realidad… y vaya que la realidad era otra.

Itza del pasado, lo siento, no te defendí a tiempo, no te quise como debería, no te cuidé como tenía que hacerlo.  Discúlpame.  Propongo redimirnos, empezar a destruir esas capas de grasa desde el amor y el cariño, desde la autoaceptación.  No dejaremos que nadie más nos diga cómo nos vemos ni cómo somos.  Ninguna foto tendrá ese poder.  Porque no importa cuánta agua, músculo o grasa haya en el cuerpo, serán más los kilos de autoestima los que tendremos.

Te fallé, nos fallamos, pero eso quedó atrás.  Pensemos solo en cómo Itza del futuro nos verá y sonreirá por este pacto que estamos cerrando.  Porque ella será quien recoja los frutos de este revuelo, de esta levantada, de esta segunda oportunidad. 

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