miércoles, 12 de marzo de 2025

Diatriba del lector

Llovía

Sí, siempre llueve, pero... ¿qué más?

Llovía. En su calle, en sus ojos, en su corazón.

Melancólico, sí. Incompleto, también.

Llovía. En su calle, en sus ojos, en su corazón. Él la observaba a lo lejos

¿Es un él? Creí que era ella. 

Llovía. En su calle, en sus ojos, en su corazón. Él la observaba a lo lejos, se había alejado por lo que había sucedido entre los dos. 

Alto ahí, ¿para dónde vas?

Llovía. En su calle, en sus ojos, en su corazón. Él la observaba a lo lejos, se había alejado por lo que había sucedido entre los dos. Quería tomar sus manos de nuevo, besar las lágrimas que caían y verse de nuevo en su mirada. 

Qué romántico... ¡Aburrido!

Llovía. En su calle, en sus ojos, en su corazón. Él la observaba a lo lejos, se había alejado por lo que había sucedido entre los dos.  Quería tomar sus manos de nuevo, besar las lágrimas que caían y verse de nuevo en su mirada. Dio un paso hacia ella pero el recuerdo lo detuvo. 

¡Sí! Emoción, intrigaaaaa

Llovía. En su calle, en sus ojos, en su corazón. Él la observaba a lo lejos, se había alejado por lo que había sucedido entre los dos. Quería tomar sus manos de nuevo, besar las lágrimas que caían y verse de nuevo en su mirada. Dio un paso hacia ella pero el recuerdo lo detuvo.  Su traición aún estaba presente en sus memorias. 

Ooooohhhh... ¿y luego?

Llovía. En su calle, en sus ojos, en su corazón. Él la observaba a lo lejos, se había alejado por lo que había sucedido entre los dos.  Quería tomar sus manos de nuevo, besar las lágrimas que caían y verse de nuevo en su mirada. Dio un paso hacia ella pero el recuerdo lo detuvo.  Su traición aún estaba presente en sus memorias y sabía que ella no lo podría perdonar. 

¡QuÉ!? ¿Quién traicionó a quién!?

Llovía. En su calle, en sus ojos, en su corazón. Él la observaba a lo lejos, se había alejado por lo que había sucedido entre los dos.  Quería tomar sus manos de nuevo, besar las lágrimas que caían y verse de nuevo en su mirada. Dio un paso hacia ella pero el recuerdo lo detuvo.  Su traición aún estaba presente en sus memorias y sabía que ella no lo podría perdonar. Ella lloraba, detrás del vidrio de la ventana, las lágrimas se camuflaban, Él, afuera, permanecía impávido. 

Impávido estoy yo que no sé qué está pasando. 

Llovía. En su calle, en sus ojos, en su corazón. Él la observaba a lo lejos, se había alejado por lo que había sucedido entre los dos.  Quería tomar sus manos de nuevo, besar las lágrimas que caían y verse de nuevo en su mirada. Dio un paso hacia ella pero el recuerdo lo detuvo.  Su traición aún estaba presente en sus memorias y sabía que ella no lo podría perdonar. Ella lloraba, detrás del vidrio de la ventana, las lágrimas se camuflaban, Él, afuera, permanecía impávido. Bajó la mirada, no quería contemplar el daño que había causado, su cinismo no llegaba a tanto. 

¡Y qué más! ¿Por qué no escribes más rápido?

Tú, ¿por qué no lees más lento? 

Ora, ora... tú eres el escritor, dedícate a escribir

Y tú el lector, regresa cuando esto esté terminado.

No puedo, ya me intrigaste, es tu culpa.  ¿Quién escribe sobre amor, pero que no es amor porque es traición, pero le duele?

Pues yo...

¡Pues no te veo escribiendo! Órale, síguele... te quedaste en que era un cínico, desgraciado.

Yo no dije eso.

Pues es lo que pensé con lo que escribiste, seguro fue tu intención disfrazada decir que era un cretino sin vergüenza

Para nada, yo digo que es una buena persona. 

No, no lo has dicho...

Pues lo digo ahora. 

Era buena persona.

              No, no, no… esos recursos no van, ya me cambiaste la historia, ¿dónde está la lluvia?

                            ¿No que no querías una historia de traición que no es amor porque duele?

Nunca dije que no la quisiera, solo me preguntaba quién diantres se le ocurre… son cosas diferentes. Mejor, regresa a la lluvia.

              Ok…

Llovía. En su calle, en sus ojos, en su corazón. Él la observaba a lo lejos, se había alejado por lo que había sucedido entre los dos.  Quería tomar sus manos de nuevo, besar las lágrimas que caían y verse de nuevo en su mirada. Dio un paso hacia ella pero el recuerdo lo detuvo.  Su traición aún estaba presente en sus memorias y sabía que ella no lo podría perdonar. Ella lloraba, detrás del vidrio de la ventana, las lágrimas se camuflaban, Él, afuera, permanecía impávido. Bajó la mirada, no quería contemplar el daño que había causado, su cinismo no llegaba a tanto. A él le dolía su dolor, decirle la verdad lo había marcado. Verla a los ojos y confesar su traición había sido lo último que imaginaba sucedería en su relación. Él creía que serían felices para siempre, había soñado estar a su lado en el altar, pero no lo logró y fue su culpa.

              Ah, jijo… cómo que estando enamorado la traicionó, así no funcionan las cosas.  

                            Se equivocó, fue un error, no ves que…

No, no, no… espérame tantito… nada de errores ni de accidentes, la infidelidad no es un accidente.

                            ¿Y quién dijo infidelidad?

              Ah, caray, pues, ¿de qué otra traición estamos hablando?

                            Sigue leyendo y verás.

              Pues sigue escribiendo… a ver, manos a las teclas…

Llovía. En su calle, en sus ojos, en su…

              Ya me cansé de lo mismo, ándale directo al grano.

                            Pero no vas a entender lo que viene

              Aquí el lector soy yo, si entiendo o no entiendo tú ni vas a saber.

                            Claro que sí, porque todo lo estás preguntando.

              Pues no preguntaría si siguieras escribiendo, anda… directo lo que sigue

Él creía que serían felices para siempre, había soñado estar a su lado en el altar, pero no lo logró y fue su culpa. En casa, las ilusiones se desmoronaban mientras ella deshacía las maletas. Irse juntos, fugarse de una vez por todas…

              ¡La plantó!

                            ¡Otra vez la interrupción!

              Pues nomás me das ideas, quiero saber qué pasa

Está bien que pienses pero no te adelantes, porque, ¿cómo la va a plantar si le dijo la verdad viéndola a los ojos? ¿ya no te acuerdas?

              Ah, cierto, eso era cuando era un cínico desgraciado sin vergüenza.

                            Ya vas a volver a empezar… mejor continuo…

Irse juntos, fugarse de una vez por todas, juntar sus ahorros, construir su casa para formar un hogar, pero su ambición debía interponerse en su felicidad y destruir sus planes. Fue la casualidad la que lo llevó a esa mesa, no fue planeado, pero la tentación sacudió cuerpo. Era la oportunidad perfecta (le habían dicho) cumplirás tus sueños (le comentaron) no lo dudes más (le insistieron) será una inversión (le hicieron dudar) tendrá más de lo que necesitas, mucho más (lo convencieron).

              Hombre tenía que ser…

                            Tranqui, tranqui… ¿por qué la agresión?

              Porque las mujeres no son tan ambiciosas.

                            Eso se corrige cambiando los sujetos en las oraciones.

              No, no, es mucho trabajo, ahí déjalo… ya no más juicios…

                            ¿En serio?

              Al menos se intentará.

                            Al menos.

Sabía jugar, tenía buena suerte y una buena mano, pero mira si es cruel el destino y...

              …esta ciudad es chica

                            ¿Qué?

Ricardo Arjona, historia del taxi… eso dice “mira si es cruel el destino y esta ciudad es chica… era mi mujer”

              No, no pagaré regalías.

Sabía jugar, tenía buena suerte y una buena mano, pero nunca se subestima al enemigo.

              Ay, con Arjona se oía bonito

Hubo varias jugadas, ganó, perdió y al final la mesa seguía repiqueteando son el sonido del cubilete. Vencieron a su quintilla con una flor imperial, justo después de gritar “todo al centro”. Se quedó sin palabras, sin dinero y sin suerte.

              ¿Tampoco le atiné al póquer? ¡Por Dios, nadie juega cubilete!

                            Ellos, sí.

Llegó con las manos vacías a lado de su amada.  Llevaba sus sueños rotos, su mirada lo delataba, ella sabía que algo había pasado.  El dinero de su nueva vida se había quedado junto a la vida que había prometido dejar atrás y no pudo.  Le ganaron la ambición, la tentación, la codicia. Podía perdonarle, pero eso no cambiaría nada, el dinero regresaría, pero no así, la confianza. Ella sabía de sus noches de tahúr, pero creía en sus promesas de pisar el pasado y caminar a paso firme junto a ella. No lo logró.

              Pero es una traición chiquita, sí que lo perdone.

                            No, no hay traiciones grandes ni pequeñas, traición es traición.

              Pero fue un error, puede cambiar, yo le creo.

                            Tú sí, pero ella no.

Ella seguía en la ventana, él seguía en la lluvia, ella dio la vuelta y cerró la cortina, él cerró los ojos.

              No, no puede quedarse así, tiene que recuperarla.

Él con el peso de la pérdida, ella con el peso de la traición.

              Yo con el peso de la incertidumbre.

En su pecho, el dolor que compartían. Él demostraría su valía, regresaría pronto a su lado, estaba seguro de que el amor no desaparecería antes de qué el mostrara que había cambiado.

              ¡Eso!

                            ¿No que lo romántico era aburrido?

Quizás ella lo esperaría, quizás no regresara nunca, pero algo era muy claro, no podía dejarla ir, ni a ella ni a sus ojos claros, la tersura de su voz, la calidez de su abrazo, la tranquilidad de su ser y el candor de su alma.  No se quedaría así, volvería y cumpliría su promesa,  viéndola a los ojos nuevamente le diría las únicas palabras que siempre quiso decir a su lado “sí, acepto”.

                            Fin

              ¿Qué? No….

                            Fin, dije

              Que no, que no se puede quedar así

                            Que sí, mira: FIN

No, no, no… me rehúso… quiero que sí regresen que vuelva que le diga que la ama, ¿por qué no le dijo que la ama?

              Porque ya lo sabe

No importa, porque el amor se siente, se huele, se escucha, se palpa.

              Ya salió tu lado poeta

El amor es comprensivo, el amor es servicial…

              Eso lo he oído en algún lado

Pues no en tu texto…

              De cualquier modo, ya se acabó.

Pues voy a hacer mi propio texto donde se perdonen y vivan felices para siempre.

              Adelante,

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                            ¿Quieres más rayitas?

              ¬¬

                            Lo sabía.

FIN

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