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Ahora sustituya el “mamá” por un “Alexa” y relájese. Deje que esta pequeña bocina inteligente haga
todo el trabajo, deje que Alexa responda a estas preguntas y que la curiosidad
de su pequeño crezca más y más.
El asistente virtual de Amazon que está disponible en los dispositivos
Echo, tiene como principal función brindar información sobre cualquier tema de tu
interés, además de fungir como el centro de control de una casa inteligente.
Sin embargo, una de las funciones más importantes de Alexa parece no tener
importancia: Es una excelente niñera virtual.
Alexa puede mantener a tu hijo intrigado, atento y entretenido mucho
tiempo. Ya sea a través de música,
historias, datos curiosos, sonidos de animales y muchas cosas más. Alexa irá respondiendo las preguntas y
generando más y más. Un niño es una
mente curiosa, necesita satisfacer esa curiosidad, saber cosas nuevas. Los pequeños no se cansan de hacer, de
buscar, de aprender.
Durante la cuarentena, Alexa se convirtió en una aliada. Respondía a la voz del niño, lo llamaba por su
nombre, lo sorprendía cada vez que adivinaba al personaje que estaba pensando
al jugar Akinator, lo obligaba a
repetir una y otra vez las palabras que no entendía haciendo que mejorara su
dicción. Alexa respondía lo que yo no
podía responder, contaba cuentos, repetía el abecedario (en español e inglés) y
practicaba con él las tablas de multiplicar. Alexa era un diccionario, no, una enciclopedia, no, mejor aún: una biblioteca.
Dale responsabilidades a tu pequeño y pídele que le dicte a
Alexa la lista de compras, quizás la primera vez no le entienda y tengas una
lista que diga jabón cuando querías jamón o “Platitas Radio grito” en lugar de “Plaquitas
Raidolito”. Deja que le pregunte si va a
llover, cuáles son las noticias o el cuento del día. Dale la oportunidad de explorar y aprender.
Que un niño pueda
dar órdenes le da seguridad y confianza, es por esta razón que tener una
mascota es útil para su desarrollo y autoestima. El niño puede obtener una pequeña
satisfacción al decirle al perro “siéntate” y que el canino lo haga, esa misma
satisfacción la tiene cuando le pide algo a Alexa y ella lo hace, sin embargo,
es un gran logro cuando, por fin, logra ganarle a Akinator, cuando responde la
pregunta del día, cuando termina el juego de Maratón o cuando encuentra un huevo
de pascua en las respuestas programadas.
Alexa le responde al
niño como si hablara con un adulto, por lo que el pequeño va aprendiendo nuevas
palabras, desarrolla su escucha activa y, mediante la reiteración, afianza
patrones en su cerebro que le permitirán comprender mejor los argumentos y
poner más atención a los detalles.
Para los niños, la repetición es una forma fácil de
aprender, se la pasan viendo la misma película una y otra vez hasta aprenderse los
diálogos y “adivinar” qué va a decir el personaje. Así, Alexa nos ayuda repitiendo una y otra y
otra vez las mismas respuestas, los mismos chistes, las mismas adivinanzas
hasta que el niño se sienta confiado y seguro de preguntar, de equivocarse, de
jugar. Alexa no pierde la paciencia, no
importa la cantidad de veces que le pregunten lo mismo. Alexa no se aburre, no importa la cantidad de
chistes que tenga que decir. Alexa no se
desespera, no importa si tiene que repetirse 10 o incluso 100 veces. Lo peor que puede pasar es que conteste con
un: “perdona, eso no lo sé”, un “disculpa, no lo tengo claro” o un “aquí hay
algo que encontré en la web”.
Espero que durante este periodo, este segundo encierro... Alexa sea tu salvación, como fue la mía.