La aventura comenzaría una mañana muy temprano, con personas desconocidas de las que ya había escuchado hablar, sin embargo, el destino le tenía preparado un camino distinto al que había decidido emprender. Un día antes le cambiaron los planes, le trazaron una nueva ruta, un nuevo horario y un nuevo equipo. Resignada, revisó lo que implicaba el nuevo trayecto y decidió aceptar. Sonrió.
Echó mano de lo que conocía para enfrentar lo que desconocía. Entró a un mundo inexplorado, con caminos inexorables con senderos cerrados y criaturas de todo tipo. Encontró un mundo de especies extrañas, de monstruos, de quimeras. Un día y otro y cada uno diferente a la vez, esas fieras rugientes se fueron domesticando. Esos monstruos se hicieron mansos, sus rugidos se transformaron en risas y sus reclamos en encantos.
No los domó, nunca fueron domesticados. Algunos de esos ejemplares aún permanecen recesivos, aislados, recelosos, otros se acercan, conviven y le comparten su lenguaje y sus costumbres. Los retó, como ellos la retaron una vez. Les exigió más de lo que estaban acostumbrados a dar pero menos de lo que son capaces de hacer. Se exigía hacer las cosas como se las pedía a ellos: Mucho más que solo bien.
Les enseñó a hacer gracias y trucos y recibió de ellos lo que recibe un investigador al llegar a una tribu, integrarse en ella y compartir su vida aunque sea por un momento. Sus herramientas no fueron suficientes, se confió y los monstruitos sacaron las garras más de una vez, pero no esperaba menos de ellos. Los conocía, los quería... y aprendió.
Aprendió a quererlos, a entenderlos, a idear nuevas estrategias de trabajo, a mantenerlos activos y en ocasiones callados. Aprendió que hasta los más rudos tienen buen corazón y que no sabes que puedes lograr hasta que lo intentas. Aprendió que el destino tiene distintas maneras de ponernos en el lugar donde debemos estar y de hacer lo que debemos hacer y después de tanto en tan poco tiempo... yo a nombre de ella, solo puedo agradecerles.
Gracias =)
Por ser tan retadores, (aunque flojos), gracias por la disposición y actitud.
Gracias por ser como son y por robarse un trozo de mi corazón.
Al Grupo 52 - 4 de mayo 2011.
