viernes, 6 de mayo de 2011

Ejercicio #13

Antier, leí la última entrada del blog de un querido amigo titulada "Ejercicio #13" en el que después de pensar un número del 1 al 15, tienes que cumplir con la actividad que te corresponde hacer.

¿Mi número? 8
¿Mi actividad? EJERCICIO sorpREsa #8. ABRAZA un arbol, a un desconocido en la calle, a esa persona que hace mucho no le expresas ke la Amas. #inLOVE
¿Mi decisión? Abrazar a todos los que me encontrara en el camino
¿La sorpresa? Es divertido ir desentonando con el mundo al abrazar a aquellos que no se lo esperan pero que les encanta ser abrazados, pues hasta aquellos a los que "no les gusta abrazar" pueden aprender a hacerlo y hacerlo bien.

Disfruté tanto mi ejercicio, que he decidido cumplir con los 15 ejercicios, 1 por día durante los próximos 15 días, así que si me ven actuar como loca... ya saben porqué es. Cabe señalar que aún no se que actividad me tocará cada día, pues quiero que sigan siendo "Ejercicios Sorpresas" y disfrutarlo y que me saquen de onda a mi también.

Espero que se unan a esta causa y disfrutemos de hacer aquellas cosas que poco a poco, en el tedio, dejamos de hacer.

Buen fin de semana =)



miércoles, 4 de mayo de 2011

Mis monstruitos

La aventura comenzaría una mañana muy temprano, con personas desconocidas de las que ya había escuchado hablar, sin embargo, el destino le tenía preparado un camino distinto al que había decidido emprender. Un día antes le cambiaron los planes, le trazaron una nueva ruta, un nuevo horario y un nuevo equipo. Resignada, revisó lo que implicaba el nuevo trayecto y decidió aceptar. Sonrió.

Echó mano de lo que conocía para enfrentar lo que desconocía. Entró a un mundo inexplorado, con caminos inexorables con senderos cerrados y criaturas de todo tipo. Encontró un mundo de especies extrañas, de monstruos, de quimeras. Un día y otro y cada uno diferente a la vez, esas fieras rugientes se fueron domesticando. Esos monstruos se hicieron mansos, sus rugidos se transformaron en risas y sus reclamos en encantos.

No los domó, nunca fueron domesticados. Algunos de esos ejemplares aún permanecen recesivos, aislados, recelosos, otros se acercan, conviven y le comparten su lenguaje y sus costumbres. Los retó, como ellos la retaron una vez. Les exigió más de lo que estaban acostumbrados a dar pero menos de lo que son capaces de hacer. Se exigía hacer las cosas como se las pedía a ellos: Mucho más que solo bien.

Les enseñó a hacer gracias y trucos y recibió de ellos lo que recibe un investigador al llegar a una tribu, integrarse en ella y compartir su vida aunque sea por un momento. Sus herramientas no fueron suficientes, se confió y los monstruitos sacaron las garras más de una vez, pero no esperaba menos de ellos. Los conocía, los quería... y aprendió.

Aprendió a quererlos, a entenderlos, a idear nuevas estrategias de trabajo, a mantenerlos activos y en ocasiones callados. Aprendió que hasta los más rudos tienen buen corazón y que no sabes que puedes lograr hasta que lo intentas. Aprendió que el destino tiene distintas maneras de ponernos en el lugar donde debemos estar y de hacer lo que debemos hacer y después de tanto en tan poco tiempo... yo a nombre de ella, solo puedo agradecerles.

Gracias =)

Por ser tan retadores, (aunque flojos), gracias por la disposición y actitud.

Gracias por ser como son y por robarse un trozo de mi corazón.

Al Grupo 52 - 4 de mayo 2011.

sábado, 30 de abril de 2011

Los amantes

¿De qué hablan los amantes? Hablarán quizá del presente y del pasado, pero nunca del futuro, al menos nunca de un futuro para dos. Conversarán de lo bueno, de los sucesos cómicos que viven día a día, semana a semana o mes a mes. Charlarán acerca de las familias a las que nunca serán presentadas, de los amigos que nunca los verán juntos y de los compañeros de trabajo que serán siempre desconocidos. Serán pláticas cortas o largas pero interminables, continuas, sin sentido y sin rumbo, hablarán de todo y se contarán nada, ni problemas, ni errores, ni corazones rotos.

¿Cómo son los amantes? Hay de todo, aquellos que se vieron a los ojos y supieron que debían estar juntos pese a los eslabones de la cadena que usan en los dedos o aquellos que buscaban una aventura y encontraron algo más. Existen otros, los que no esperaban nada, los que en un impulso, en una noche, en un beso satisficieron la necesidad de amor, probaron las mieles del deseo y encontraron en el otro quien pudiera cubrir el lado de la cama que permanecía vacío, están los engañados que no saben que son amantes, los desesperados que quieren dejar de serlo y los reales, los que se re-enamoran cada noche, aquellos que siempre han estado juntos y que no conciben otra historia de amor más que la suya.

¿Qué sueñan los amantes? Sueñan con estar juntos, con robarle al reloj algunos minutos, de exprimirle segundos a las manecillas, que parar el mundo. Sueñan con el secreto, el misterio, el logro de lo imposible y el alcance de lo posible. Sueñan con que todo está bien, con su felicidad, alcanzable o no. Sueñan con el mundo que no conocerán juntos, con las veces que no caminarán de la mano, con los besos que no se darán frente a la gente, con los abrazos que se darían de encontrarse por la calle.

¿Qué son los amantes? Son amigos, son cómplices, son personas. Son una pareja jugando con fuego jugando a no salir quemados, son quienes que se entregan al amor sin medir las consecuencias, son ésos, cegados por la intensidad de la pasión y arrollados por el deseo. Son aquellos que se entregan, que se sueñan, que se acompañan. No son solo los aventureros, son los entregados, los amorosos, los que encuentran en el otro su reflejo, pues los que se aman también son amantes.

lunes, 11 de abril de 2011

2 años

La vida cambia. Es una realidad, la gente que te rodea es diferente pues aunque sea la misma no son iguales a antes. Yo cambio, tu cambias, todos cambiamos, es la ley y se llama vida.

Hace dos años, la gente que me rodeaba era otra, las cosas que me ilusionaban eran distintas a las de ahora, las cosas que me preocupaban ahora son banalidades y de mis amigos, de esas personas que eran especiales, ahora ya quedan pocos.

Todos cambiamos, yo no me quedo atrás, soy más crítica, más sarcástica, menos alburera, más responsable, con mayor experiencia y más errores, con más éxitos y más trabajo, con más compañeros y menos amigos, con mucho amor y pocos amores.

Hace dos años.. regresaba de semana santa, acababa de cumplírseme una historia de cuentos de hadas, mi vida era idílica y la muchacha que sonreía antes no encuentra los motivos ahora.

Dos años antes tenía con quien compartir las risas, los momentos, las fotografías, las galerías de arte y el tener alas tenían sentido, cantar en los karaokes y que me valiera el mundo eran parte de mi itinerario. Ahora, ver las fotos de años atrás me causa nostalgia pero no remordimiento, me provoca envidia de mi misma por eso que dejé ir y que no regresará.

Hace dos años mi vida no era más ni menos perfecta que ahora, todo era tan hermoso como hoy, todo lo disfruto como lo disfrutaba antes, pero aún así.. el sabor metálico que siento en el paladar me dice que algo no está bien, ¿a quién (me) trato de engañar?

Y en fin, en estos dos años aprendí algo que antes no sabía: que la única que depende de mí soy yo... y doy gracias por ello.

martes, 15 de marzo de 2011

Soledad

Despertó, sola, como estaba todas las noches a la hora de dormir. Sola, como había estado casi toda su vida. Despertó, había tenido un sueño húmedo que no recordaba haber soñado. Intentó ponerse de pie, pero sus piernas le temblaron y se derrumbó sobre la cama, lloró.

Entre lágrimas, se veía a si misma en todas las épocas de su vida, en todas sus decisiones, en todos sus "hola" y en todos sus "adiós". Se vio acompañada y se encontró sola, sonriéndole a la soledad que la cobijaba por las noches. Lloró, al recordar las veces que le dijeron "no" y las veces en que ella no dijo "si".

Y recordó, mientras las gotas caían sobre la almohada, aquel tiempo en el que era feliz o al menos parecía serlo, el tiempo en el que creía no necesitar a nadie y poder valerse por si misma, esas épocas en las que lo divertido era divertirse y no preocuparse por las consecuencias... la consecuencia: la soledad.

Trató de sonreír, en medio del cuarto, sobre la cama, deshaciéndose del dolor en forma de agua... trató de sonreír, porque siempre lo hacía de esa forma, riendo para tratar de no llorar, para evitar seguir mojándose las manos con las que trataba de enjugar el llanto. Trató de sonreír, pero no pudo.

Levantó la cara, con una parte de la cobija que cubría parte de la cama se secó las lágrimas. abrió y cerró los ojos hasta que de ellos dejó de fluir el agua y se puso de pie, después de soltar el dolor restante en forma de un suspiro.

Caminó hacia el espejo y se vio en él, frente a frente consigo misma, con su propio estigma, con su propio nombre y repitió en voz alta para darle ánimo a la persona que veía reflejada en el vidrio,: "No estás sola, Soledad..."

miércoles, 9 de marzo de 2011

Si tuviera tiempo

Si tuviera tiempo escribiría tanto como te pienso, te llamaría por teléfono y te diría que te extraño y que es necesario vernos, buscaría una oportunidad para salir de nuevo y platicar como antes sobre vanalidades y cosas de la vida que solo a nosotros nos suceden.

Si tuviera tiempo te enviaría un mensaje y te invitaría a tomar un café o un chocolate caliente, quizá solo como pretexto para volver a tener contacto contigo, para saber qué es de tu vida, qué has hecho y cómo has estado, enterarme de los detalles y saber cuánto has cambiado.

Si tuviera tiempo dejaría un mensaje en tu wall, algún chiste, alguna frase de película o de canción que nos aplique, cualquier indirecta que no detectes o el último chiste del que me haya enterado, solo como excusa para decirte ¡hola!

Si tuviera tiempo dejaría lo que estoy haciendo e iría a verte, a darte un abrazo muy fuerte como los de antes, te diría cuánto te quiero y cuánto me haces falta, hablaríamos horas, lo sé, porque no habría nada que nos lo impidiera.

Si tuviera tiempo, escribiría un post y le pondría tu nombre en todos lados, escrito con tinta invisible para que, al leerlo, sólo tú sepas que es para ti, que es tuyo... como todo mi tiempo, como todos mis pensamientos, como toda yo.

Duelo y despedida...

Cada despedida es diferente.  Decir adiós es más fácil cuando sabes que el hola de nuevo vendrá pronto, cuando la esperanza de volverse a ve...