lunes, 16 de abril de 2012

Tú si..

Tú si puedes dejar que el silencio hable por ti y lanzar piedras al aire que deban ser cachadas, desaparecer semanas y meses sin decir nada a nadie, puedes salir y entrar en mi vida como te plazca, puedes crear ilusiones y luego romperlas, en pedacitos… muchos.

Puedes aparecer un día y endulzar mi existencia con tu simple, vana y común presencia; eres capaz de remover los miedos y crear remolinos y crear confusiones; el que dice que no y actúa con un sí, el que no traiciona pero engaña, el que sabe cómo hacerme pensar en ti.

¿Y yo? Yo fui masa moldeable en tus manos, fui la que esperaba tu decisión, tu llamada, tu presencia, la que no diría, no juzgaría… Fui la que sonreía a tu encuentro, la que deseaba lo que no era suyo, la que sabía que no tendría lo que disfruta…

Hoy, soy la que deja ir, la que no te buscará, la que no hablará de nuevo… Seguiré amiga pero no esperes nada más de mí, por que seré como suelo ser con todos excepto contigo... tú el que podía hacer lo que yo no... el que había ido y venido a su antojo, eres el que ahora se topa con sus propias acciones.

Yo soy la que ahora se queda callada, la que esperó demasiado de ti y de sí misma, la que no puede olvidar pero quiere decir adiós. Tú eres el que ha elegido y tomaste tu decisión; aunque, a fin de cuentas, siempre decidiste todo.

miércoles, 11 de abril de 2012

Vi el tren...

Hoy, ayer, un día.. vi el tren.

Lo vi pasar, de principio a fin. Lo vi, desde el primer rugido hasta el bramido final.
Vi pasar el tren y observé a la gente del derredor, vi a la gente que esperaba en los coches. Vi sus rostros, sus gestos y sus reacciones. Vi personas desesperadas, cansadas, aburridas. Vi señoras enojadas y señores tranquilos, padres hablando con sus hijos y perros desconcertados.

Yo no tenía prisa, no tenía ruta, no tenía destino ni tenía tiempo. Yo no esperaba el tren que llegó, pero tampoco esperaba que terminara de pasar.

Hoy, ayer, un día... vi coches, vi gente, vi la luna, vi las estrellas, vi la calle, la calma.. la vida.
Vi un tren.

viernes, 24 de febrero de 2012

Ah... y no estoy ardido...

Las canciones de ardidos se disfrutan más cuando no estás ardido ¿por qué? Fácil… no tienes emociones, solo recuerdos. Las letras se analizan a mayor profundidad, los acordes ya no abren las heridas y la enjundia con que se canta no les echa sal.


Cantar canciones de ardidos cuando no estás ardido debería ser un hobbie, una actividad de recreación, algo que nos permita desahogar el alma de vez en cuando y poco a poco para que en los momentos de dolor, no nos pegue tanto y, ya de perdis, nos la sepamos y la cantemos bien.


En cuanto al repertorio, hay mucho de dónde escoger… y aunque la banda y la trova se vuelven las primeras opciones, no podemos olvidar otros géneros que nos permitirían cortarnos las venas más ad hoc a nuestro estilo. Por esta razón, hay quienes prefieren a Luis Mirrey y su versión de Ahora te puedes marchar o a Christian Castro cantando al Príncipe o su (tan conocida) Es mejor así, mientras otros escuchan a Camila y su Mientes o a Shakira con el Si te vas… y es que no tiene que ser banda, grupero, norteño, tambora o mariachi para expresar ardidez…


Sin embargo, las favoritas de todos siempre serán aquellas en las que le digamos a la otra persona, de la manera más explícita posible, que la odiamos por lo que nos hizo; y esas letras son fáciles de encontrar en las canciones más arrabaleras como: Ojalá que te mueras, Ni que valieras tanto, Alguien te va a hacer llorar, Humíllate, Que te ruegue quien te quiera y A Chillar a otra parte, por mencionar muy pocas y es que este género expresa el sentir del pueblo y el pueblo se encuentra siempre herido.


Pero, no olvidemos por qué son canciones de ardidos. En este tipo de canciones hay un factor que las distingue del resto: por más que se le diga “ya te olvidé”, se le sigue cantando y mentando y recordando, haciendo notar que aún sigue presente y sigue importando, así que eso de Ya no me importas, Te voy a olvidar, Se las voy a dar a otro, Soy más cabrón que bonito, Lástima me das y Lo mejor fue perderte quedan, como siempre, como puras amenazas.


Entre las féminas se prefieren aquellas canciones que sean interpretadas por una mujer y aunque me gustaría llamarlas “damas”, pocas alcanzarían ese nivel debido a la manera en que deciden expresar sus dolencias y es que todos conocemos a esas mujeres que le cantan al hombre que las abandonó y, obviamente, conocemos sus canciones, ¿ejemplos? Rata de dos patas, Insensible a ti, Mudanzas, Él me mintió, Ojalá que no puedas… ¿o qué no te las sabes?


Para los hombres, también hay muchas opciones para hacerle sentir a su ex amada todo el cariño que aún les queda por compartir, es por eso que las canciones van con los mejores deseos: Acábame de matar, Cuando yo quiera haz de volver, Échame a mi la culpa, Despreciado me voy, Compárame, Por la sombrita… pero eso sí, dejando abierta la posibilidad de volver, rogándoles por un perdón y acompañado de un para siempre, para que ellos puedan preguntar haciéndose los importantes: ¿Perdón, por qué?, ¿Y qué pasó? ¿A dónde estabas? Pero sobre todo: ¿Qué me vas a dar si vuelvo?


Y por si fuera poco con las canciones, uno necesita aprenderse por adelantado esas frases que diría de encontrarse frente a una botella de alcohol, con el reciente corazón roto y mandando saludos a la madre del o la … innombrable … y es que el “¿Me estás oyendo inútil?” is too mainstream, ahora se necesitan nuevas advertencias, nuevos comentarios, nuevos “saludos”, preguntar por ejemplo: para qué quiero las croquetas, si ya se me fue el perro o mandarle un sobrecito de whiskas para que alimenten a la gata y es que para que quiero un hombre, si en la calle hay muchos perros.. y claro que entre los perros hay razas pero, ¡já! hasta la basura se separa; pero estas frases tan creativas no se crean en medio del dolor sino por adelantado, cuando las canciones son disfrutadas y no sufridas, es decir, cuando oímos canciones de ardidos sin estar ardidos.


Y es que… habiendo tanto de dónde escoger, uno debe elegir sus favoritas desde antes y tenerlas listas en una playlist que bien podría llamarse: “reprodúzcase en caso de emergencia”, y que pudiera curar entrando por los oídos y saliendo por la boca, con emoción, con dolor y pedacitos de corazón… pero eso si, bien dichas, porque para eso se escuchan canciones de ardidos cuando no estamos ardidos, así que los dejo que dejé en pausa a Paquita, Dalessio, Pesado, La arrolladora, Intocable y más…

lunes, 9 de enero de 2012

Cuando...

Pienso en ti, aunque no lo sepas, aunque no puedas saberlo, aún cuando creas que estas letras no te corresponden. Pienso en ti y en lo que vivimos juntos, lo que creamos, en aquello que me escribiste y todo lo que dijiste en mi oído, en la canción que cantamos y que fue nuestro himno, pienso en ti y en mí y en nuestra manera de ser felices.

A veces, no se por qué, cruza por mi mente un pensamiento para ti, esperando que estés bien, queriendo saber más de ti, queriendo encontrar un pretexto para dirigirte la palabra o para darte un abrazo, por que los tuyos me hacen falta. Sé que es nostalgia y por eso no te busco a pesar de haber pasado tanto tiempo. Aunque sé que estarás ahí, cuando te necesite por necesidad... no por necedad, como ahora.

Me haces falta, y soy egoísta, pues sé que yo te sobro, porque tu vida aunque incompleta no tiene lugar para mí. Aunque estés cerca y aunque pueda verte cuando quiera, aún cuando puedo disfrutar de tu presencia sin necesidad de buscarte. Aún cuando sé cruzarme por tu vida por casualidad... me haces falta.

viernes, 6 de enero de 2012

Pie derecho

Inicio de año, los mejores deseos, los abrazos, los propósitos… deshacernos del pasado y dar la bienvenida a las nuevas bendiciones. El pretexto ideal para dejar atrás lo que duele e iniciar con el pie derecho, tomando las decisiones que van a cambiar nuestra vida, positivamente.


El 1 de enero viene con grandes resoluciones y grandes ilusiones también. En enero, soñamos y creemos. Todo es posible. Dejar atrás los malos hábitos, bajar los kilos que hemos subido y mantenido por años, cambiar el trabajo (o el sueldo) que ya no nos satisface, comprar la casa de nuestro sueño (sin tener semanas cotizadas) o viajar al extranjero sin tener dinero ahorrado, y cuando digo “todo es posible” es porque todo es posible incluso separarse de un mal amor y sacar del corazón los buenos y malos recuerdos y es que, a veces, los buenos recuerdos duelen más que los malos.


Iniciar un año nuevo nos da esperanza de corregir nuestros errores, ignorarlos, enterrarlos u olvidarlos pues “lo que no fue en tu año no fue en tu daño”. Las esperanzas de cambiar el pasado, encontrar un nuevo amor, sacar un clavo o encontrar quien enjugue las lágrimas del corazón roto son solo esperanzas.


Decisión. Lo queremos todo y nos decidimos a nada, la voluntad con la que iniciamos el año se va diluyendo, se difumina; las ganas de cumplir nuestros propósitos disminuyen, se agotan, se acaban… Y al final del año… terminamos con más recuerdos, más determinaciones, más errores, más deseos, más realidades, más ilusiones, más desilusiones, más experiencias, más resbalones, más logros, más caídas, más éxitos, más moretones, más satisfacciones, más amores, más cicatrices, más alegrías, más decepciones… más y más, de lo que sea, pero siempre más… Al final de cada año queremos volver a cambiarlo todo, porque nada es suficiente.


Pero este año haré que mi propósito valga la pena… porque mantener lo que hoy tengo no sirve más que para lastimarme y ¿más heridas? No, gracias… ya tengo suficientes.


Gracias 2011, gracias por todo, me dejas muchas lecciones y muchas decisiones. Te agradezco lo mucho que me diste y lo mucho que me quitaste. Te entrego lo que te pertenece, eso que sabíamos era “cuestión de tiempo” te lo regreso. Llévate lo tuyo, que he decidido que el inicio de este año será con un solo pie, el derecho, aunque tenga que caminarlo sola.

sábado, 17 de diciembre de 2011

Yo no sé...



Yo no sé si tú, no sé si yo, seguiremos siendo como hoy
No sé si después de amanecer vamos a sentir la misma sed
¿Para que pensar y suponer?, no preguntes cosas que no sé,
Yo no sé…


No sé donde vamos a parar, eso ya la piel nos lo dirá,
¿Para que jurar y prometer algo que no esta en nuestro poder?
Yo no sé lo que es eterno, no me pidas algo que es del tiempo


Yo no sé mañana, yo no sé mañana,
si estaremos juntos si se acaba el mundo
yo no sé si soy para ti si serás para mí
si lleguemos a amarnos o a odiarnos
yo no sé mañana, yo no sé mañana
quién va estar aquí...


De un café pasamos al sofá, de un botón a todo lo demás,
no pusimos reglas ni reloj, aquí estamos solos tú y yo...
todo lo que ves es lo que soy, no me pidas mas de lo que doy…
nooo..


Yo no sé mañana, yo no sé mañana…


Esta vida es igual que un libro, cada página es un día vivido
no tratemos de correr antes de andar
esta noche estamos vivos. solo este momento es realidad
no, no, no.. no sé…


Esta vida es una ruleta que gira sin parar,
yo no sé si tú, yo no sé si yo, cómo será el final
puede ser peor o puede ser mejor,
deja que el corazón decida, vida mía, lo que sentimos
mañana.. yo no sé…

Ahora lo que vivimos es algo realmente lindo
¿Quién puede saber lo que pasará?, mañana no hay nada escrito...

Yo no sé mañana, yo no sé mañana…

jueves, 15 de diciembre de 2011

Tú..

Tú que ya no importas y que no sé por qué me importaste tanto, que sabes que escribo para ti porque nadie merece tanto estas letras como las mereces tú, porque, ¡claro! Lo mereces todo.

Tú, has cambiado tanto y no sé cómo, quieres comerte el mundo aunque no te guste su sabor, tú, que buscas demostrarles a todos lo grandioso que eres y terminas alejando a todos los que no son dignos ni de tu mirada.

Tú que ya no eres aquel al que estimaba, al que quería, al que apreciaba, al que le confiaba mi vida… Al que ayudé mil veces sin esperar un “gracias” y al que hubiera animado en cualquier circunstancia, ese que dejé ir y que ha cambiado.

Tú, que no sé cómo puedes mirarte al espejo, tú que siempre fuiste como Narciso, nunca creí que pusieras tu foto en su definición del diccionario. ¿Te amas? Créeme, no me había dado cuenta… ¿Orgullo? Eres mi mayor ejemplo… ¿Ego? No sabía lo que era hasta que te conocí.

Y ¿qué hacer? No puedo hacer nada, disculpa si aún te dirijo la palabra, quizá vivo aferrada al recuerdo de lo que me acostumbraste a ver, a la imagen que creí de ti, a la persona que conocí y que ha desaparecido, quizá sigue ahí perdida aunque no sé dónde la escondiste.

Tú que eres tan diferente. Tú que ya no eres tú. Tú, al que ya no reconozco, ya no eres aquel y aquel que eras ya no es más tú.

Duelo y despedida...

Cada despedida es diferente.  Decir adiós es más fácil cuando sabes que el hola de nuevo vendrá pronto, cuando la esperanza de volverse a ve...