Lamento haber llegado tarde y sacudir, de la nada, tu vida entera. Lo siento, lamento verte a los ojos y saber qué hay detrás de tu mirada. Disculpa, lamento huir de tus manos pero abrazarte con tan indecente necesidad. Perdón. Disculpa mis impulsos, estas ansias de tenerte cerca y los mil pretextos para estar a tu lado. Perdón por tantos cafés, tantas sonrisas y las largas horas de plática.
Lo siento, perdóname por ponerte entre la espada y la pared, perdón por no contenerme. Disculpa por malinterpretar lo malinterpretable y ver en ti algo más que un amigo. Lo siento, perdón por no alejarme, perdón por estar ahí, por tratar de conocer tu historia... por tratar de construirte otra. Lo siento, disculpa, perdón, es que sólo soy como soy,
Lo siento, perdona mis ilusiones, mi manera de verte, mi forma de hablarte, mis ganas de buscarte. Lo siento, debería ignorarte, no responderte, no llamarte, no pensarte y dejar de soñarte. Perdón, no acepto la verdad, aun no me hago a la idea de que lo que hay entre nosotros no se haga realidad.
Perdón, disculpa, lo siento... lamento no tener la suficiente valentía para robarte el beso que tanto he esperado. Lo siento, no por ti ni lo que pienses, sino por mí, por lo que quiero, por lo que aún sigo esperando. Perdona, fue sin intención. Disculpa, no volverá a pasar. Lo siento, y estoy segura que tú también.
Lo siento, disculpa, perdón. Te confundí, no con alguien sino a ti mismo.