lunes, 22 de abril de 2013

Tres es suficiente

Una.
Oportunidad, chance, circunstancia u ocasión.  Primera llamada y no sucedió.  No se canceló porque nunca hubo acuerdo previo.  Nacido del después y del quizá, fue solo un plan sin realizar.

Dos.
Segunda llamada y no aparece.  Cambio de planes, el pasado no es posible y la historia se repite.  La situación se salió de control.  Se re-agenda. Próxima función, espérela… sentada y paciente.

Tres.
Tercera llamada y terminamos.  No apareció, no respondió, no se concretó. A pesar de las promesas; tantas y repetidas.  Los “ahora sí” se convirtieron en “ahora no”, como siempre.

Y duele… porque si después de la tercera llamada no te das cuenta que esta obra nunca va a empezar seguirás perdiendo el tiempo, en un teatro vacío con una historia que no se va a llevar a cabo.

Porque la tercera es la vencida… aunque, para aprender, no hay quinto malo.


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