Soy una máquina de trabajo que funciona con chocolate, café, dulces, chistes malos, abrazos, películas, series, cosas cursis, aire libre, charlas amenas y magia... Yo sí creo en las hadas.
martes, 30 de julio de 2013
Keep going
Sin cosquillas, sin sonrisas, sin nervios. Volverte a ver sin saber si las mariposas emigraron o se extinguieron pero con la certeza de que ya no están aquí. Volver a estar a tu lado sin esperar nada de ti, porque ya tuve todo lo que necesitaba y fue suficiente. Volver a reflejarme en tu mirada y sonreír tranquila sin dejar que me conquiste como siempre lo había hecho. Volver a estar entre tus brazos, así, como siempre, negándolo todo... Volver o avanzar, pero nueva, renovada, consciente, tranquila, feliz. Sin cosquillas, sin sonrisas y sin nervios.
jueves, 25 de abril de 2013
Suposiciones...
Supongamos, como suponemos cosas que nunca pasarán que caminando por la calle nos encontramos otra vez y nos sonreímos. No conversamos mucho, no decimos nada, solo sonreímos, decimos hola y decimos adiós. No pasó nada. Ni tú ni yo volvimos a sentirnos parte del otro. Ni tú ni yo volvimos a sentirnos más que amigos. Ni tú ni yo creemos que entre nosotros existe amistad. No pasa nada, ni en ti, ni en mí ni en nada.
Pero sigamos suponiendo, que al llegar a casa te hablan sobre mí. No mencionan mi nombre y sabes que no soy yo la de la historia, pero hablan de mí, de ti y nuestra historia. Te cuentan los detalles que no le contaste a nadie. Te dicen lo que sentiste, lo que viviste, lo que nunca dijiste. Te narran la misma historia, la misma situación, la misma mezcla de sentimientos, la misma solución. Y ríes, porque no sabes qué más puedes hacer.
Y supongamos también que me recuerdas y que piensas que es una casualidad haberme encontrado en la calle, así, de pronto y sin querer. Empiezas a hablar sobre nosotros, la emoción, el tropezón, la caída, la levantada, el error. Das consejos, basados en nuestra experiencia, en nuestro pasado, en nuestro "adiós" que nunca se dijo y que nunca se dirá.
Y supongamos que, después de todo, decides escribir. Contarme qué pasó. Decirme que todo está bien, que me has olvidado, que soy sólo parte de tus recuerdos, de tu pasado. Que quieres engañarme diciendo que ya no piensas en mí.
Supongamos entonces que yo supongo que tú sabes que quien escribió no fui yo.
lunes, 22 de abril de 2013
Puedo escribir las indirectas más directas esta noche...
Puedo escribir las indirectas más directas esta noche.
Escribir, por ejemplo: "Que en esta noche estrellada,
necesitas más mi sonrisa que sus labios."
El viento de la noche gira en el cielo y baila.
Puedo escribir las indirectas más directas esta noche.
Yo lo quise, y a veces él también me quiso.
En las noches como ésta, lo soñé entre mis brazos,
y me besó tantas veces bajo el cielo infinito.
Él me quiso, a veces yo también lo quería.
Cómo no haber amado sus brillantes ojos chicos.
Puedo escribir las indirectas más directas esta noche.
Saber que no lo tengo. Sentir que me ha perdido.
Oir la noche inmensa, más inmensa sin él.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.
Qué importa que mi amor no pudiera aguardarlo.
La noche está estrellada y él no estará conmigo.
Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma está contenta con haberlo perdido.
Y para recordarlo, mis pensamientos lo buscan.
Mi corazón lo busca, y él, nunca estará conmigo.
La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, no seremos los mismos.
Ya no lo quiero, es cierto, pero cuánto lo quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.
De otro. Será de otro. Como suya pude ser.
Sin su voz, su cuerpo claro, ni sus ojos infinitos.
Ya no lo quiero, es cierto, pero tal vez lo quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
Aunque en noches como ésta me tuvo entre sus brazos,
mi alma no se atormenta por haberlo perdido.
Porque éste será el último dolor que él me causa,
y estos sean las últimas directas que yo le envío.
(Basado en: Poema XX de Pablo Neruda)
Tres es suficiente
Una.
Oportunidad, chance, circunstancia u ocasión. Primera llamada y no sucedió. No se canceló porque nunca hubo acuerdo previo. Nacido del después y del quizá, fue solo un plan sin realizar.
Dos.
Segunda llamada y no aparece. Cambio de planes, el pasado no es posible y la historia se repite. La situación se salió de control. Se re-agenda. Próxima función, espérela… sentada y paciente.
Tres.
Tercera llamada y terminamos. No apareció, no respondió, no se concretó. A pesar de las promesas; tantas y repetidas. Los “ahora sí” se convirtieron en “ahora no”, como siempre.
Y duele… porque si después de la tercera llamada no te das cuenta que esta obra nunca va a empezar seguirás perdiendo el tiempo, en un teatro vacío con una historia que no se va a llevar a cabo.
Oportunidad, chance, circunstancia u ocasión. Primera llamada y no sucedió. No se canceló porque nunca hubo acuerdo previo. Nacido del después y del quizá, fue solo un plan sin realizar.
Dos.
Segunda llamada y no aparece. Cambio de planes, el pasado no es posible y la historia se repite. La situación se salió de control. Se re-agenda. Próxima función, espérela… sentada y paciente.
Tres.
Tercera llamada y terminamos. No apareció, no respondió, no se concretó. A pesar de las promesas; tantas y repetidas. Los “ahora sí” se convirtieron en “ahora no”, como siempre.
Y duele… porque si después de la tercera llamada no te das cuenta que esta obra nunca va a empezar seguirás perdiendo el tiempo, en un teatro vacío con una historia que no se va a llevar a cabo.
Porque la tercera es la
vencida… aunque, para aprender, no hay quinto malo.
Cuestión de imaginar...
Imaginemos la historia de una pareja de amigos, dos jóvenes que se buscan con la mirada y que sonríen al encontrarse, dos viajeros de este siglo, en este mundo y en este espacio que coinciden, sin querer, en momentos de vida diferentes. Imaginen dos amigos, cualquiera, uno como yo y uno como él, que no seamos él y yo.
Imaginen que ella busca un pretexto, el que sea, pequeño o grande, significativo o insignificante para hablarle, para saber de él, para abrazarlo o verlo a los ojos, mientras él no desaprovecha los pretextos (aun sabiendo que son pretextos) que ella pone para hablarle, para abrazarla o verla a los ojos, pero sólo aprovecha esos momentos sin crear los suyos propios.
Imaginen sus indirectas, a veces sutiles como una mirada sostenida, como una sonrisa coqueta y a veces como pedradas que rompen cristales. Imaginen sus conversaciones una y miles, plagadas de frases trilladas y chistes locales; pláticas y discusiones, diálogos y largas tertulias. Imaginen sus celos, pocos o muchos, pero celos. Uno más, uno menos. Se pertenecen, en momentos y en instantes, y luego se vuelven entes libres que no se esperan aunque se esperen de por vida.
Imaginen a dos amigos, como niños de primaria. Él se burla, la hace enojar y luego lo compone todo haciéndola reír. Ella solo trata de agradarle, una tontería o quizá dos, siempre útil, siempre presente. Él está ahí, en los momentos en que ella ni siquiera sabía que necesitaba a alguien y ella está ahí, en los momentos en los que él no tiene a nadie más. Ella con el corazón abierto y él con los labios cerrados. Imaginen su relación, ella siempre disponible, siempre dispuesta; él siempre dispuesto pero nunca disponible.
Imaginen que estos amigos, porque solo son amigos, que se buscan y se quieren, hacen planes. Planes que nunca se realizan y situaciones que nunca se planean. Se citan y se cancelan, se buscan sin encontrarse y se encuentran cuando menos se buscan, pero siempre se sorprenden.
Imaginen que se quieren, porque se quieren, de una manera extraña, rara e inusual, pero se quieren. Lo han dicho, cada uno en un entorno diferente, cada uno de una manera distinta, pero siempre sincera, siempre de frente. Se quieren y lo saben, pero no se dejan aceptarlo. Shhh, nadie debe saberlo y “nadie” nos incluye a ustedes, a él y a mí, pero recuerden que no somos ni él ni yo.
Ironías...
Cuando nos va bien, nos va mal porque el gozo es olvido,
cuando nos va mal nos va bien, porque el llanto es semilla.
lunes, 7 de enero de 2013
Aquí estoy...
Aquí estoy completamente como soy,
Sin equipo de protección con toda la ilusión prendida...
Aquí voy abriendo todo el corazón,
Para que entres sin precaución y no busques una salida...
Aquí estoy completamente como soy,
Sin signos de interrogación, sin miedos tras la sonrisa...
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Duelo y despedida...
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